sábado 26 de noviembre de 2022

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En la zona norte de la ciudad

Vecinos del barrio Magisterio, entre el asentamiento y la estafa

Entre otras cuestiones, piden al IPV que reconozcan que las casas jamás se entregaron en condiciones.

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Por Redacción El Ancasti
El bienestar no solo se encuentra puertas adentro de la casa, sino también puertas hacia afuera. Los vecinos del barrio Magisterio tienen una lista de reclamos, ya que se hallan entre la estafa, que casi les roba el sueño de la casa propia, y sus vecinos asentados que, de alguna manera, suele generar algunos roces. Desde hace tiempo reclaman al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) que reconozca las condiciones en que fueron entregadas las unidades habitaciones, a fin de lograr una suerte de bonificación.

Según contaron –que por razones de seguridad prefirieron no dar sus datos personales-, hace aproximadamente 15 años pudieron mudarse a este barrio de la zona norte. Recordaron que los terrenos se adquirieron en la década del '80 y luego hubo dos procesos de construcción, pero las empresas quebraban y no terminaban las viviendas. Para poder instalarse en sus hogares, los propios vecinos debieron terminar las casas. Instalaciones de luz o de agua, colocación de pisos, algunas aberturas o la instalación del baño eran los trabajos que debían hacer. 

Recordaron que el proyecto original era la construcción de un barrio para 200 viviendas pero solo se construyeron 48, distribuidas en dos manzanas, es decir, se alcanzó menos del 25% de lo planeado. Al respecto, la Dirección de Catastro Municipal había indicado que los terrenos que fueron usurpados equivalen a tres hectáreas de superficie; cada lote (se asentaron alrededor de 350 familias) mide, en promedio, 10 por 30 metros y se calcula que el precio fiscal de cada uno es de $39 mil. 

"El problema original es que el IPV nunca reconoció que las casas no se entregaron como corresponde. El plan de pago es por 20 años y ya llevamos pagando 15, como si hubiesen entregado viviendas terminadas, a estrenar. El IPV nos sigue enviando las boletas y el plan de pago, como si se tratara de viviendas nuevas”, explicaron, molestos.

Ante esta situación, los vecinos remarcaron que este organismo no reconoce el doble gasto que deben realizar. Como solución, proponen que el IPV "bonifique” los pocos años que aún quedan para saldar el plan de pago. 

"Estamos cansados entre tantos problemas. Estamos entre la estafa y el asentamiento, con lo que ello implica, inseguridad y basurales. Nos sentimos como un lunar en el medio de todo. Todo fue promesa”, expresaron.

En cuanto a los problemas con el asentamiento que está ubicado al lado de este barrio, advirtieron que surgieron hace dos años. "Se escuchaban movimientos a deshora de la noche y, de un momento para otro, ya estaban instalados y nadie los sacó. La Municipalidad no intervino y no debieron haberlo permitido”, consideraron. Entre los problemas, señalaron que hay malestar por la inseguridad y los basurales a cielo abierto que se genera.
 
Contaron que los usurpadores arrojan carretillas llenas con desechos, pese a que todos los días pasa el servicio de recolección de basura. 

También, están molestos por la falta de obra de pavimentación. "Hubo una promesa de pavimentación de la Avenida 22 de Abril, por donde pasa el colectivo, pero solo se pavimentaron dos cuadras, desde la Avenida Los Terebintos hacia el sur pero, hacia el norte, donde menos se necesitaba, se pavimentó toda la calle. No se puede respirar por la tierra y los autos no pueden transitar por los pozos”, se quejaron. 

En espera
Tras 15 años, como residentes del barrio Magisterio, a la espera de una solución por la situación de sus viviendas, las que pagan religiosamente todos los meses, ahora esperan una solución vinculada con sus vecinos asentados. "Estamos cansados por tantos problemas”, aseguraron y exigen, una vez más, una pronta y definitiva solución. 

"Resistimos a que nos estafen pero la lucha, por una vivienda digna, sigue", contaron.
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