Un grupo de residentes del este catamarqueño que suelen visitar el Dique de Sumampa, ubicado en el departamento Santa Rosa, en límite con Paclín, denunció que en el último fin de semana hubo una matanza de peces. Según contaron, se utilizó una bomba para matar una gran cantidad de estos animales acuáticos y luego comercializarlos en la zona. En este embalse se cultiva en cantidad pejerreyes para la pesca deportiva.
De acuerdo con una denuncia a la que El Ancasti tuvo acceso, en la madrugada del sábado se habría producido esta mortandad. Se estima que utilizaron una bomba construida con cal, que generalmente se emplea para realizar esta clase de daño ambiental, todo con la idea de comercializar los peces. "El viernes por la noche, el Dique de Sumampa estaba tranquilo, se comentó, y no había indicios de que pasaría algo. Al otro día, en la parte baja del embalse se observó ‘pasto levantado’, como si alguien hubiese estado manipulando algún elemento", contaron.
En este sentido, se recordó que en oportunidades anteriores los peces aparecieron muertos, de un día para el otro, y luego eran comercializados a entre $80 y $90 el kilo.
Ante esta situación, el área de Biodiversidad de la Secretaría de Ambiente de la Provincia aseguró haber tomado conocimiento de lo acontecido. Sobre este tipo de hechos, remarcó que suele haber mortandad de peces pero, aclaró que en caso de utilizarse métodos poco convencionales, como bombas de cal, con fines de comercialización, se aplican sanciones, previa investigación. Sobre este caso aseguraron que se realizan las investigaciones correspondientes.
Ipizca
En febrero de 2010, en el dique de Ipizca, departamento Ancasti, se produjo una mortandad de peces e intervino la Secretaría de Medio Ambiente. Vecinos de la zona advirtieron que los peces comenzaron a morir a primeras horas de la mañana y que eran de diferentes especies y tamaños. Preocupados, comunicaron la situación a las autoridades competentes. De acuerdo con las primeras informaciones, un grupo de personas habría colocado una sustancia con la intención de afectar el sistema branquial de los peces para recolectar, en poco tiempo, la mayor cantidad para su venta en otras provincias.
Para evitar inconvenientes, pasados unos días se decidió prohibir que las personas se acerquen a la zona y a los caminos de acceso al dique, hasta tanto se realice la limpieza total. Por entonces hubo un intenso control, incluso del agua que se entregaba a la población.