Lamentablemente cada vez que ocurre una fatalidad en el denominado "canal de la muerte” resurgen los pedidos, reclamos y también las promesas de distintos funcionarios, tanto provinciales como de los municipios que aquél atraviesa. Pero lo más preocupante es que entre tantas promesas los niños siguen muriendo, y frecuentemente hay accidentes a la vera de los sectores en los que el canal no está tapado.
Con la muerte de Luis Federico Nieva Quiroga, un niño de solo 3 años que se ahogó tras salir de su casa en el barrio "Los Plateados”, en Valle Viejo, el pasado 26 de septiembre se reactivaron los pedidos de los vecinos para que las promesas de tapar el canal se concreten. Tras la muerte, se manifestaron en la avenida Circunvalación, donde funcionarios municipales y provinciales, a través del Ministerio de Obras Públicas, prometieron iniciar obras para taparlo. "Al otro día del corte pasaron la máquina en la calle para emparejar porque por los pozos no se podía ni pasar, regaron un poco y se fueron. Después no volvieron más” lamentó Mercedes, vecina de "Los Plateados”, quien vive allí desde hace 4 años y dice estar permanentemente angustiada por la cantidad de niños que hay en la zona. "Somos casi 200 familias y en todas hay niños pequeños, es un peligro porque a pesar de todas las muertes los chicos en el verano se siguen bañando. Vienen y prometen cuando necesitan votos y después no aparece nadie más” manifestó. El Ancasti recorrió el barrio y pudo observar cómo la calle principal que bordea al canal se vuelve peligrosa por la facilidad con la que un niño puede acercarse al agua y por la cercanía con el frente de las casas. "Desde el municipio de Valle Viejo nos dicen que ellos no pueden hacer nada porque le corresponde a la Dirección de Riego y no se pueden meter, pero no entiendo cómo no se dan cuenta que acá se está muriendo gente”, expresó.
Mientras un grupo de niños jugaba al borde del canal, Elsa Nieto, otra vecina que vive allí desde hace 8 meses y tiene 3 niños pequeños, indicó que "no se puede vivir tranquilo por el temor a que se caigan (los niños) al canal”. Reveló que permanentemente entre los vecinos están colaborando con chicos que se caen y son salvados, o con algunos que van en motocicleta y pierden el control, caen al agua y deben ser rescatados.
38
son los kilómetros de extensión que tiene el canal. La parte más peligrosa son los 5 km. de Valle Viejo. Desde 1995 se cobró 24 víctimas faltes, que en su mayoría eran niños.
Una espera que lleva muchos años
El denominado "canal de la muerte” provee agua de riego y atraviesa todo el Valle Central. Comienza en Fray Mamerto Esquiú y en sus 38 kilómetros de extensión pasa por numerosos barrios de Valle Viejo, Capital, llegando hasta la Colonia de Nueva Coneta, en Capayán.
En Valle Viejo, a lo largo de 5 kilómetros que bordean el barrio "Los Plateados”, el canal se vuelve sumamente riesgoso al igual que en la zona del barrio Villa Eumelia (en la Capital), donde todavía hay un kilómetro y medio sin tapar. A pesar de que en reiteradas oportunidades se prometió hacer esta obra nunca se concretó por completo, y solo se la hizo en algunos metros de la Capital. La mayoría de los vecinos de Valle Viejo espera desde hace años que se concreten las promesas, pero ahora ya no le creen a los funcionarios que aseguran que les van a cumplir su pedido.