Un invalorable testimonio arqueológico rescatado de la alta montaña en la provincia de Catamarca no es expuesto al público catamarqueño, se desconoce dónde es guardado, como así también si ese lugar es el apropiado y si cumple con las condiciones adecuadas para conservar un bien cultural de incalculable valor y único en su tipo.
Una reliquia arqueológica de alta montaña se mantiene oculta al público
Se trata de una estatuilla femenina de metal precioso -podría ser de oro o plata-, de la época Incaica, que tiene conservada aún su vestimenta y demás accesorios, y que fue encontrada en el cerro Inca Huasi a 6.700 metros sobre el nivel del mar en 1991.
En ese mismo año, la estatuilla fue entregada oficialmente a las autoridades de la Dirección de Antropología para su resguardo y exposición al público.
Sin embargo, ahora la Secretaría de Cultura de la Provincia informó que actualmente este patrimonio cultural se encuentra guardado en un lugar que no dio a conocer "para evitar que se conozca la información”, ya que la Provincia no puede proveer espacio físico adecuado con la seguridad suficiente, para que sea expuesta.
Esto ocurre a pesar de que existe (o existía) una urna de vidrio que fue fabricada exclusivamente para el resguardo de esas piezas arqueológicas, con cierre hermético y al vacío que estuvo varios años instalada en el Banco Catamarca hasta que éste pasó a ser Banco Nación.
Tras esa instancia, la estatuilla y el resto de los objetos fueron retirados por Antropología.
Según la información a la que pudo acceder El Ancasti, la última vez que la estatuilla fue expuesta, sin la urna correspondiente, fue en la Fiesta Nacional del Poncho de 2013.
Posteriormente, la imagen fue exhibida en Buenos Aires, pese a que en el acta de entrega de las piezas en el año 1991, firmada por el ministro de Educación y el Director de Antropología, se acordó específicamente que "la estatuilla bajo ningún concepto debe salir de la Provincia, y que su exposición al público se hará en condiciones de máxima seguridad y conservación".
El hallazgo
Los objetos fueron rescatados por la Expedición Inca Huasi '91, respaldada institucionalmente por la Agrupación de Montaña Calchaquí, que fue autorizada por la Dirección de Antropología.
La imagen se referiría a una manifestación ritual de los incas, que en principio sacrificaban criaturas y que con el paso del tiempo, humanizaron las prácticas y pasaron a enterrar estatuillas en los rituales.
La reliquia fue desvestida, estudiada y vestida nuevamente por el arqueólogo Hans Schobinger, invitado especialmente para que llevara a cabo esa tarea, puesto que era una de las máximas autoridades sobre arqueología de alta montaña en la Argentina en aquel entonces.
La estatuilla está vestida con un ropaje tejido compuesto por fajas, un manto, prendedores, una canastita de lana de llama o vicuña y un llamativo tocado realizado con plumas.
La urna en la cual fue expuesta y protegida, fue hecha en cristal blindado con condiciones específicas para evitar robos y preservar las piezas.