Una compra inocente en un corralón permitió advertir una realidad sumamente problemática, compleja, difícil de prevenir y que desnuda una actitud sumamente hipócrita respecto de políticos, funcionarios municipales, provinciales y legisladores.
Un cronista de este diario comprobó que en un corralón que funciona con atención durante las 24 horas en esta Capital, de lunes a domingos inclusive, se venden con marcada regularidad latas de una marca de pegamento en particular que contiene tolueno, un químico volátil que si se inhala produce alucinaciones y llega a provocar un efecto altamente adictivo si su utilización se hace muy frecuente.
En menos de media hora dentro del corralón, entre 5 y 7 jóvenes con edades que oscilaban entre los 15 y los 20 años pidieron lo mismo: una lata de pegamento de una marca específica: "Fortex".
Por lo general, para utilizar un cemento de contacto similar, se pide directamente el "Poxiran", el más conocido de estos productos. Sin embargo, desde hace más de una década que la empresa fabricante le quitó el tolueno al pegamento.
El "Fortex" en cambio, tiene versiones con y sin tolueno, que se comercializan en Catamarca también desde hace bastante tiempo.
"Es constante esto de buscar el pegamento, es todos los días y a toda hora. Y no se lo queremos vender, pero a veces, lo tenemos que vender", se sinceró un vendedor del corralón.
En una recorrida hecha posteriormente por este diario, se comprobó idéntico comportamiento de los clientes y de los comerciantes. Es que el pegamento es de venta libre, pero no se lo pueden vender a menores de edad.
"¿No tiene? Entonces, deme uno que tenga tolueno", dijo directamente un cliente de un corralón que atiende en horario corrido también en la zona norte de la Capital. Sin restricciones para vender, el pegamento queda al alcance de cualquier joven que tenga la determinación de estimularse inhalando.
Descontrol
No pueden objetarse carencias legislativas en este plano. Tanto la Provincia como la jurisdicción de la Capital tienen normas que establecen sanciones a quienes vendan productos químicos que contengan tolueno, con la salvedad de que se refieren a personas "menores de 21 años".
Se trata de la ley Provincial Nº 5086 y de la ordenanza 3903 del año 2005, que determinan restricciones, sanciones y multas para quienes comercializan pegamentos con tolueno a adolescentes y jóvenes que tienen menos de 21 años.
Sin embargo, tal como lo pudo comprobar este diario, estos productos se pueden adquirir sin ningún tipo de restricción en los corralones de la ciudad.
De la misma manera, como también lo señáló en reiteradas oportunidades El Ancasti, se pueden comprar blisters de pastillas de ansiolíticos en las farmacias de la periferia, dado que no hay ningún tipo de control sobre estos comercios.
Cómo te hace adicto
Al igual que otras sustancias de acción similar como el benceno, el tolueno es un componente cuya inhalación produce en el organismo una sensación de euforia, acompañada posteriormente con alucionaciones y sensaciones placenteras. El vapor del tolueno actúa directamente en el cerebro, liberando dopaminas (según los estudios que se realizaron sobre su adictividad) y esto es lo que produce la sensación placentera.
Las "jaladas" como denominan los adictos a las inhalaciones del pegamento en una bolsa, introducen bajas concentraciones del vapor en el organismo, y por este motivo, son los niños los que se inician en las adicciones.
Pero las consecuencias de su uso pueden ser mortales, aún con el primer contacto con el tolueno. Su acción puede provocar la alteración del ritmo cardíaco al punto de causar una arritmia o un paro cardíaco.
Además, al disminuir el nivel de oxígeno (el tolueno lo reemplaza en las inhalaciones) se puede provocar asfixia o deteriorar lentamente las neuronas al cortar el suministro de oxígeno.
El precio también es un componente delicado. Por 25 pesos, se puede tener una lata de hasta 200 milímetros de pegamento. La cifra lo pone al alcance de cualquier joven, incluso, de los niños.