Páginas, minutos de aire en radio y televisión y gran cantidad de enlaces en internet se dedican a la temática de la violencia de género. No se trata de un tema menor. La lucha contra la violencia hacia la mujer es una política de Estado, que día a día se debe llevar a cabo. Sin embargo, en muchas ocasiones quedan discriminadas las niñas y adolescentes que también son afectadas por la violencia de género. Aunque en muchos casos no se trate de violencia física en el noviazgo, una niña o adolescente puede ser víctima de violencia psicológica, de amenazas o hasta de lesiones leves en la intimidad de su casa, entre sus pares, como sus hermanos o compañeros en la escuela.
Violencia de género en adolescentes, un fenómeno en aumento
Marcelo Altamirano, fiscal de Cámara de Córdoba y autor de libros y artículos científicos sobre distintas temáticas, entre ellas las relacionadas con niños, niñas y adolescentes, estuvo de visita en Catamarca, invitado por la Escuela de Capacitación Judicial de la Corte de la Provincia. En esta oportunidad, Altamirano dialogó con Diario El Ancasti sobre la problemática de las niñas y adolescentes que son víctimas de violencia de género.
El especialista advirtió que se trata de un problema que se debe abordar con celeridad y profundidad, porque siempre que se aborda sobre violencia de género es con la visión de la mujer adulta. "Se debe comenzar a trabajar la perspectiva de género a partir de la infancia, la adolescencia y en la etapa juvenil. En esa franja etaria es cuando más violencia de género se produce, tanto en la faz laboral, en la faz escolar, en la faz sentimental y en la faz delictiva. Por lo general se da entre pares, en el noviazgo, entre hermanos, en la escuela, en los institutos militares”, indicó.
En la vecina Provincia de Córdoba, comentó, para muchos casos de noviazgos violentos se usa el sistema de ‘botón antipánico’. Es un botón que está conectado directamente con la Central de Policía; la víctima acciona el SOS y la patrulla que está más cerca llega al lugar, explicó. "Es alarmante la cantidad de casos en los que se accionó el botón antipánico y la Policía llegó a tiempo”, recordó. Este mismo sistema se adapta para las adolescentes.
"Cuando una joven está en peligro, se le otorga -a través de un protocolo y un sistema, en el cual se evalúa el riesgo- el botón antipánico. Se detectó una falencia bastante importante: tanto niñas y adolescentes juegan con el botón antipánico. Lo accionan, llama a la Policía y, al mismo tiempo, empieza a grabar, para que quede la prueba irrefutable de que el agresor violó la orden de restricción. Juegan para ver cuánto tarda la Policía en salvarlas. Se detectaron muchos casos en los que niñas y adolescentes no toman en cuenta el riesgo, primero, de la violencia de género en su persona y además utilizan los medios que van a salvarlas, cuando podrían estar salvando a otras”, opinó.
No obstante, Altamirano aseguró que la violencia de género en adolescentes está creciendo notoriamente por efecto en la familia. También advirtió que tanto en la escuela como en la familia hay las víctimas reiteradas de violencia de género entre pares. "Es una construcción social que se debe trabajar en la familia. Desgraciadamente, estamos ante una violencia de género en aumento en adolescentes. También impacta en las famosas tribus urbanas, que no solo son violentos entre sí, sino cuando se juntan entre ellos”, remarcó.
Perspectiva de género
El fiscal Altamirano consideró que es fundamental trabajar con perspectiva de género. Es decir, trata de actuar mirando hacia adelante, con actos públicos y privados en beneficio de la mujer, frente a una situación de abuso de poder. Al respecto, señaló que en Córdoba se dictó una sentencia que fue estudiada por un organismo internacional, que nominó a 20 sentencias en contra de la perspectiva de género. "Un hombre había solicitado la prisión domiciliaria atento a que su esposa estaba con cáncer terminal. Sin embargo, se le denegó. Esta organización señaló que el tribunal se había equivocado porque la perspectiva de género es todo acto, público o íntimo, que de manera directa o paralela causa un beneficio a la mujer. En este caso, la prisión domiciliaria era para el condenado, en beneficio de la mujer que estaba enferma terminal de cáncer”, remarcó.