El ARSAT 1 está pensado y diseñado dentro de la empresa INVAP como un satélite particularmente de comunicaciones, para contribuir a la distribución y llegada más equitativa de las señales de Internet, telefonía y televisión, entre muchas otras.
Sus aplicaciones se extienden desde las áreas educativas hasta las sanitarias, como así también para la asistencia de las fuerzas de seguridad en caso de emergencias.
Sin lugar a dudas que este es el principal aspecto que interesa a los catamarqueños, dado que en muchas zonas de la provincia la carencia casi total de las comunicaciones profundiza el aislamiento y la exclusión de poblaciones íntegras.
Ejemplos abundan sobre esta situación, que sin embargo no constituyó el eje de campaña (ni siquiera discursivo) de la mayoría de los gobernantes de la provincia.
El lanzamiento y la ubicación geoestacionaria del satélite (es decir, que sigue la trayectoria y velocidad de la tierra en un punto fijo de referencia), y la posibilidad de sumar otros dos satélites con cobertura también particular para la Argentina, abre expectativas para los catamarqueños, que dependerán entonces de gestiones adecuadas de sus gobernantes para poder acceder a beneficios que de otra manera no dispondrían.
Desde INVAP, Vicente Campenni estima que mientras antes se dependía de satélites alquilados, ahora se podrá contar con ese servicio recuperando la inversión que se realizó en un primer momento para construirlo.
"Este tipo de logros genera un necesario replanteo de los objetivos que se tienen y los modos de trabajo. Este equipo, el que desarrolló el satélite y lo armó, estuvo muy comprometido, de principio a fin, y esas cosas hay que destacarlas, hay que reconocerlas cuando se hacen bien. Necesariamente esto traerá mayores potencialidades de desarrollo tecnológico para muchos argentinos", concluyó.