martes 28 de julio de 2026

La mitad de los niños son maltratados

La entidad detectó agresiones en hogares y escuelas. Afirman que los abusos sexuales son muy frecuentes y que las denuncias no sirven porque nadie se involucra en los problemas.

La Red Educativa Solidaria, entidad que trabaja constantemente en los barrios y cuyos integrantes se interiorizan todo el año sobre la problemática infantil, afirmó que la mitad de los niños sufren alguna clase de maltrato. La contundente afirmación surge de una investigación realizada por la Red, cuyas conclusiones fueron difundidas por el dirigente Luis Rodríguez.

“En América Latina la vida de millones de niños y niñas menores de 8 años se ve amenazada por los malos tratos que reciben de parte de sus familias, de las instituciones y de la sociedad en general. Según estudios realizados por la Unicef, en esta parte del mundo 6 millones de niños y niñas son agredidos severamente, física, sexual o emocionalmente, por sus padres o familiares, y 85 mil mueren cada año como consecuencia de esos castigos”, contextualizó.

Añadió luego que, “en nuestro país, en los últimos 10 años, se cuadruplicaron las denuncias por agresiones a chicos: sólo a manera ilustrativa podemos mencionar que en 2001 el gobierno porteño recibió 1.021 pedidos de protección a menores, y este año ya lleva más de 4.000”.

“En nuestra provincia la característica del maltrato que creció considerablemente es el abuso sexual, y consideramos que por cada caso denunciado hay diez que son encubiertos”, puntualizó Rodríguez, para analizar que “la violencia es la manifestación del maltrato, e implica el uso de la fuerza (psicológica, física o anímica) para producir un daño y se manifiesta como una forma patológica de ejercicio de poder. La violencia es un fenómeno que se aprende como forma de resolución de conflictos y hasta como manera de comunicarse, manifestándose en todo tipo de vínculos. De allí hemos comprobado, durante el transcurso de este año, el elevado índice de violencia doméstica en el ámbito del hogar, predominando los castigos físicos como medida formadora o correctiva de conductas por parte de los padres, situaciones de violencia vividas en familias de diferentes estratos sociales y económicos, pero que tienen en el acto violento la falta de respuesta a la expresión emocional o de conducta que el chico manifiesta”.

“Hemos observado que no hay una causa única que conduzca al maltrato infantil, sino que hay múltiples causas, manifestaciones y efectos del fenómeno de la violencia”, precisó para enumerar entre los factores de riesgo más comunes: padres que fueron maltratados, que sufrieron carencias afectivas, que no tienen educación, que se preocupan excesivamente por la obediencia en detrimento de las necesidades de los niños; padres que tienen adicciones, poca dedicación, baja autoestima, conductas impulsivas o violencia conyugal.

También se detallan factores de riesgo externos a la familia, como el exceso o carencia de trabajo, insatisfacción o tensión laboral, aislamiento, crisis económica, valores distorsionados y hasta la “actitud equivocada de la sociedad”.

Como consecuencia de esta realidad, los niños maltratados “muestran timidez, miedo, angustia, ansiedad, sobreadaptación, falta de motivación, agresividad, destructividad, sentimientos de inferioridad, de inadecuación, de inseguridad, de fracaso y vergüenza frente a las dificultades de aprendizaje”.

También se observaron “casos de crisis de ira, desinterés, pérdida de la curiosidad y trastorno de memoria, atención y concentración, con caída del rendimiento escolar”.

“El objetivo básico de estas observaciones es hacer público que calculamos que más de un 50 por ciento del total de las familias que componen nuestra provincia sufren o cometen algún tipo de acto de violencia en contra de los niños en el seno del hogar”, aseveró Rodríguez, para detallar incluso que la misma situación “fue advertida por nosotros en escuelas como la Luis Franco de las 500 Viviendas”, sin que nadie actúe pese a las denuncias realizadas, porque las políticas de acción “son sólo formales y no se involucran” con los casos.



Consejos

“No tengamos miedo”, afirma Rodríguez, y a manera de consejo la red Educativa explica cómo actuar ante la sospecha de un caso de abuso sexual infantil.

“Se debe escuchar y tomar en serio lo que el niño dice, animarlo y mostrarle confianza, para que diga la verdad y hable con libertad. No hay que juzgarlo ni hacerlo sentir culpable, no mostrar alarma o vergüenza ni presionarlo: es necesario apoyarlo y evitar preguntarle demasiados detalles”.

También es importante “solicitar apoyo profesional para ayudar al niño y a toda la familia a tratar el problema, preparar al niño para esa ayuda a fin de que pueda contar lo sucedido y denunciar el hecho y a la persona que abusó sexualmente del niño”.

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