El párroco del Sagrado Corazón es uno de los sacerdotes más queridos por la comunidad.
La comunidad católica de Catamarca, y en especial la familia de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, viven hoy una jornada especial, y que se celebra el 56º aniversario de la ordenación sacerdotal de Gerardo Mario Denett, uno de los religiosos más queridos.
El padre Denett fue nombrado sacerdote el 26 de noviembre de 1950, en una emotiva ceremonia guiada por monseñor Carlos Hanlon.
El 2 de diciembre de ese mismo año, el joven sacerdote, hijo del departamento Valle Viejo, más precisamente de Villa Dolores, celebró su primera misa en la Catedral Basílica, en coincidencia con el inicio de las festividades de Nuestra Madre del Valle.
Su labor pastoral se inició en el departamento Fray Mamerto Esquiú, y luego trabajó en Andalgalá y Paclín. En este último sitio se estableció durante muchos años, y trabajó en forma incansable con todas las instituciones parroquiales.
Le dio un gran impulso al grupo de la Acción Católica, y cada día, según recuerdan los fieles “desparramaba los tesoros de la gracia y de la misericordia de Dios”.
Fue asesor de la Legión de María y otras instituciones, y más tarde monseñor Tortolo lo designó secretario canciller de la Diócesis y capellán del Hospital San Juan Bautista.
Fue también rector del seminario mayor y del instituto Virgen del Valle, y ocupó numerosos cargos eclesiásticos.
En 1977 se integró como párroco al barrio sur, y en 1993 regresó a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Desde la luminosa mañana del 26 de noviembre de 1950 han transcurrido 56 años, en los cuales este sacerdote, dueño de una personalidad muy querida y respetada, derramó el agua bautismal en niños y adultos.
Sería largo enumerar la cantidad de gracias que los fieles reciben de su párroco, quien ejerce su labor de pastor sorteando dificultades, lo cierto es que la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús habla de su afán y es un semillero de vocaciones sacerdotales y de dirigentes laicos.