Intelectual, artista plástico, docente, fotógrafo, ajedrecista destacado.
Por Negro Aroca (*)
Intelectual, artista plástico, docente, fotógrafo, ajedrecista destacado.
Conocí al profe Córdoba cuando fui su alumno en la escuela de Artes Plásticas “Maestro Roberto Gray” (hoy ISAC). Brillante docente, con ideas claras y un interesante compromiso social. Junto a Alfredo Torres Becerro, Aldo Páez, Sara de La Colina, Dolores Dellatorre, Mary Walter y otros docentes, fueron fundamentales en la formación de los alumnos de la década del 70.
Ellos, junto a Miguel Guaras y otros destacados artistas plásticos formaron el GAPCA (Grupo de Artistas Plásticos Catamarqueños), de importante actividad cultural en esa época.
Un día, Hugo Córdoba en un recreo me llama y me pregunta si me interesaba integrar el GAPCA; creo que toqué el cielo con las manos, pues integrar un grupo de artistas plásticos con mis profes era un sueño. Fui invitado a una reunión en el viejo bar Americano de la calle San Martín, frente a la plaza, donde se respiraba solo bohemia.
Así me integré a un productivo periodo de las artes plásticas catamarcanas. No podía creer cuando vi a mis obras expuestas junto a las de mis profes y como si fuera poco al lado de las de Luis Varela Lezana y Hernando Dalla Lasta (mi profe en el Colegio Nacional).
Recibimos la distinción Honor al Mérito, importante en esa década.
Hugo Córdoba se constituyó en un docente fundamental en la Escuela de Arte. Era admirable su capacidad para el dibujo, creando obras de arte increíbles a lápiz y con birome. Sus rostros y cuerpos en movimiento luchaban por salir de la bidimensión para integrarse a la sala o golpear al espectador. De la misma manera su manejo de la luz y la sombra en la fotografía era admirable.
Era un placer sentarse a conversar sobre la problemática del arte, especialmente en Catamarca, café de por medio. Retirado de la docencia se volcó al ajedrez, donde fue un gran maestro. Su figura alta y esmirriada delante de su larga cabellera y atrás de unos anteojos de marco importante, contrastaban con su bajo perfil y era llamativa en nuestra ciudad, considerada por varios como exótica.
Hugo Córdoba falleció solo y en silencio. Dejó un gran vacío en nuestra provincia.
Gracias profe por modelarme, por llenarme la cabeza de inquietudes.
(*) Artivista catamarcano