La modelo y actriz, quien espera un trasplante de riñón, se encuentra en un centro de salud porteño en terapia intensiva y con respirador.
Silvina Luna padece una enfermedad renal que la obliga a hacer diálisis tres veces por semana y está a la espera de un transplante de riñón. Su salud se fue deteriorando desde que se sometió a una intervención estética en el 2011 a cargo del médico Aníbal Lotocki. En ese momento, la modelo había confiado en el especialista para que le inyecte biopolímeros en sus glúteos y este procedimiento le produjo una hipercalcemia y una insuficiencia renal en su organismo.
En el 2013, tres años después de someterse a un aumento de glúteos en la clínica del Dr. Lotocki, Silvina Luna empezó a sentirse inusualmente cansada. Tras realizar a una serie de estudios, descubrió que presentaba niveles elevados de calcio en sangre que, más tarde, supo que se debió a una intoxicación de metacrilato que ingresó en su torrente sanguíneo y que le provocó un cuadro crónico de hipercalcemia e insuficiencia renal, resultado de una mala praxis del cirujano.
Por este hecho, Lotocki fue condenado por el Tribunal Oral y Correccional N°28 de la Ciudad de Buenos Aires a cuatro años de prisión (y 5 de inhabilitación para ejercer la medicina) por el delito de lesiones graves en una causa que le inició de manera conjunta Silvina con Stefy Xipolitakis, Gabriela Trenchi y Pamela Sosa.
El camino al trasplante de riñón
En abril de 2023, la modelo hizo público que su situación se había complicado y que está en la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) para un trasplante de riñón. Desde ese momento, su estado de salud se convirtió en una fuente de preocupación tanto para colegas como para el público, especialmente porque primero debía solucionar una infección bacterial antes de poder recibir el órgano correspondiente.
La situación de Silvina es tan delicada que necesita hacerse diálisis tres veces por semana durante cuatro horas cada vez para poder filtrar la sangre, ya que sus riñones no lo pueden hacer porque han dejado de funcionar. En este estado, la única solución para que la modelo pueda volver a tener una vida normal es recibir un trasplante de riñón.
En los primeros días de junio, poco después de dichas declaraciones, subió un video desde el sanatorio en donde contó: “Me vine a internar porque salieron los resultados de la micobacteria y por fin se pudo detectar cuáles son los remedios específicos que tengo que tomar. Son dos, así que los estoy probando ahora internada, para ver si los tolero y si está todo bien”.
En el mismo, anunció: “Ya empecé otro camino que me tiene entusiasmada, que es el camino hacia combatir esta bacteria y el camino al trasplante”. Para finalizar, había expresado su intención de “no bajar los brazos” y de mantener una mirada positiva.
Silvina Luna está internada en terapia intensiva con respirador
Este martes 27 de junio, Ángel de Brito contó en LAM, que la modelo está internada en terapia intensiva. “Lamentablemente, y lo chequeamos con sus médicos y con la gente del hospital Italiano, Silvina Luna está internada en terapia intensiva, está sedada y está con respirador. Está acompañada por su hermano y la gente que la quiere”, dijo el conductor.
“No queremos hacer mucho show con este tema, solo comentarlo porque la estuvimos llamando justo en estos días. Ella vino hace un mes al programa a contar todo lo que le había pasado con su salud, el tratamiento, la diálisis y todo lo que contó. Y finalmente, hoy pasó a terapia intensiva”, agregó De Brito.
¿Qué es la insuficiencia renal crónica ?
La insuficiencia renal crónica se genera principalmente por un estilo de vida nocivo. Es el deterioro progresivo de la función renal por más de 3 meses. Este órgano es el encargado de filtrar la sangre para poder producir orina, pero cuando se daña, su unidad funcional (glomérulo) se destruye internamente. "El riñón puede fallar de manera crónica o aguda. La diabetes de tipo 2 y la hipertensión arterial son las dos causas más frecuentes”, señaló Gabriel Lapman, médico nefrólogo en diálogo con Clarín.
Ante una insuficiencia renal crónica, la única manera de que los pacientes permanezcan vivos es mediante la hemodiálisis. ¿En qué consiste? En acudir a un centro de diálisis tres veces por semana para conectarse a una máquina que, mediante filtros especiales, quita de la sangre los tóxicos que el propio organismo produce.
Los especialistas consultados coinciden en que el tratamiento de diálisis por sangre o hemodiálisis ofrece excelente calidad de vida, controlando la dieta, tomando remedios para generar glóbulos rojos y haciendo deportes.
“La insuficiencia renal tiene 5 grados. En los estadios que van del 1 al 4 se exige un cambio en el estilo de vida del paciente. En cambio, en el estadio 5 necesita hacerse hemodiálisis para poder vivir. Este tratamiento puede ser temporal o permanente”, describe Lapman.
Y señala: “Hay dos modalidades de diálisis. Una es la hemodiálisis que implica asistir a un centro de salud tres veces por semana para conectarse durante cuatro horas a un aparato con acceso vascular. Es un tratamiento para filtrar las toxinas y el agua de la sangre, como lo hacían los riñones cuando estaban sanos. Ayuda a controlar la presión arterial y a equilibrar los minerales importantes en la sangre como el potasio, el sodio y el calcio. La otra, es la diálisis peritoneal que se realiza en el domicilio del paciente y se hace a través del intercambio de una sustancia”.
¿El trasplante es la única opción?
En principio, la enfermedad renal cuenta con la posibilidad de realizar tratamiento sustitutivo por diálisis o un trasplante.
Fernando Cichero es director médico del hospital de rehabilitación Manuel Rocca. Realizó trasplantes durante 12 años y estuvo 30 haciendo accesos vasculares para diálisis en adultos y pediátricos. Según explicó a Clarín, el trasplante es la única opción porque no existe una máquina de diálisis autoportante que uno pueda incorporar en su cuerpo y que permanentemente sustituya la función del riñón. Por eso, considera que lo ideal es cambiar la diálisis por un trasplante renal.
“Por eso, hoy por hoy, mucha gente tiene la opción de trasplantarse. Pero a pesar de estar en lista de espera, no se trasplantan. ¿Por qué? Porque estuvieron mucho tiempo en lista de espera y como ya son muy mayores no son candidatos para el trasplante debido a los riesgos asociados con la cirugía y las drogas inmunosupresoras necesarias después del procedimiento", desarrolló Cichero.
Y teoriza: "Además, nunca se llegan a hacer más de 1.000 por año. Hay un déficit permanente entre lista de espera y quienes efectivamente pueden someterse a un trasplante de riñón. En este sentido, se da la paradoja de que cada vez hay más cantidad de gente que ingresa a la diálisis y obtiene una buena calidad de vida, pero el número de donantes para poder disminuir la lista no aumenta en la misma proporción".