lunes 6 de abril de 2026

Este año es inolvidable

Con anteojos gruesos, peluquín y sin su bigote característico, Guillermo Francella estremeció al público al meterse en la piel de un alcohólico en El secreto de sus ojos. En una entrevista íntima repasó un año repleto de éxitos y casi pianta un lagrimón al hablar de Racing.

Acostumbrado a arrancar carcajadas, cuesta hablar seriamente con Guillermo Francella, el capocómico argentino por excelencia que representa como ningún otro el humor sano, popular, aquel que deleita a gente de todas las edades y clases sociales.

El actor tiene no-sé-qué de hombre común que lo convirtió en uno de los personajes más queridos de todos los tiempos. El cariño de la gente es algo incomparable, me sobrepasa, asegura con su cálida sonrisa.

En las últimas tres décadas lo vimos como chanta, mujeriego, simpaticón y jocoso. Pero este año fue diferente. En un desafío sin precedentes en su carrera, supo dar un salto de calidad como artista y demostró que los papeles dramáticos también le sientan de maravilla.

El secreto de sus ojos, película que protagonizó junto a Ricardo Darín y Soledad Villamil, lo encuentra casi irreconocible, con un cambio del papel típico y también una metamorfosis estética. Se sacó los bigotes, se calzó el peluquín canoso y se puso enormes anteojos para interpretar a Pablo Sandoval.

Y logró salir airoso del encasillamiento de cómico emocionando al público al meterse en el personaje más triste y oscuro que no hizo más que darle reconocimientos en la Argentina y en el mundo entero.

Esta película para mí fue un desafío desde el principio: hice un papel diferente a lo que había hecho hasta ahora, con un contenido distinto. Fue algo vital. Hace tiempo que yo quería un cambio y nadie me convocaba, cosa que me tenía bastante mal, señaló en un reportaje con Infobae.com.

Pero el resultado fue mucho, muchísimo mejor de lo esperado convirtiéndose en un éxito arrollador. Nos sobrepasó, fue algo realmente maravilloso. Se convirtió en un fenómeno social, no solo por lo que fue en la taquilla (ya lleva mas de 2.400.000 espectadores) sino por lo que causó en el público. Cuando se estrenó no podía salir a la calle sin que me frenaran. Fue una película que conmovió, estremeció, encantó.

Ponerse bajo las órdenes de Juan José Campanella también fue una experiencia gratísima: Hace mucho que quería estar en sus manos pero no se daba. Cuando me convocó y me dio el libro, le quería decir sí sin siquiera leerlo. Y por suerte le pude decir lo gratificante que fue trabajar con él.

El secreto de sus ojos no fue el único éxito de Francella en los últimos 12 meses. El 2009 será inolvidable, fue realmente lindo, indicó el actor, que recuerda que a principio de año arrancó con su debut como director en La cena de los tontos, también protagonizada con Adrián Suar.

Fue muy placentero lo que pasó con la obra y con la gente. Era la primera vez que dirigía y fue un suceso en la temporada. Me fascinó hacerlo, contó.

En su repaso, el hombre de los ojos turquesas destacó su experiencia en El joven Frankenstein en lo que fue su segundo musical en teatro. Según comentó, describirlo como intens es poco, fue algo dantesco, una obra intensa.

Canté, baile, hice tap, actúe. Es un género que no transito asiduamente pero trate de que pareciera algo cotidiano.

Demostrar su talento con la música no fue para Guillermo un desafío: Lo único que quería era afinar. Y, como soy muy perfeccionista, me preparé varios meses con los mejores profesores. Hasta que salió bien.

Tras un 2009 sorprendente, lo espera un 2010 bastante movidito con dos películas. La primera estará dirigida por Ana Katz y se llama Los Marziano, protagonizada también por Arturo Puig, Rita Cortese y Mercedes Morán. De la otra por ahora no puedo decir nada porque no está cerrado, pero es algo hermoso, declaró.

Los amores de Guillermo

La televisión fue el primer amor de Francella. La extraño, siempre lo hice. La verdad es que es un medio que quiero mucho. En el 2008 iba a hacer algo que nunca se concretó y posiblemente haga algo en el segundo semestre del año.

Pero la gran pasión del intérprete es, sin dudas, su familia. Soy muy familiero, me gusta mucho estar con mi mujer y mis hijos, me emociona. Fui siempre un padre muy presente y tengo que reconocer que la etapa que estoy viviendo me cuesta mucho.

Es que Nicolás y Johanna están grandes, en plena adolescencia, y se van de vacaciones solos por primera vez. Los chicos ya no están tanto y eso duele. Cada uno tiene su plan, es durísimo, confiesa.

Otro de los motores de su vida es María Inés, su mujer desde hace más de dos décadas: Es muy compañera, poco invasiva, es mi fuente de consulta. En épocas difíciles tratamos de manejar todo con mucho aplomo. Y ahora más que nunca estamos en una etapa que tenemos que pasar juntos. Creo que la clave fue que supimos acompañarnos en todo el momento.

Al momento de hablar de Racing, el equipo que lleva en el alma, la chispa de su voz desaparece. Como todo hincha fanático de la camiseta albiceleste, Francella dice no entiender por qué el equipo no logra levantar cabeza.

Hoy por hoy hablar de Racing me causa tristeza, me frustra y me pone mal. Lo padezco, no lo vivo naturalmente, me cambia el ánimo. Es terrible lo que pasa y me cuesta entender que otros equipos salgan adelante mientras que Racing sigue perdiendo..., concluyó.
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