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Pasión y vida puestos en el teatro

Con “Ese palomo herido”, la actriz realiza su primer unipersonal. En su casi dos décadas de actividad teatral, vivió ricas experiencias como docente, al trabajar con presos, discapacitados y estudiantes de todos los niveles. Como actriz, fue partícipe de importantes obras.
10 de agosto de 2007 - 00:00
“El teatro para mí es como una adicción”, define Gina Bellincanta su pasión por la actividad artística que la tiene atrapada desde hace alrededor de 18 años, cuando, luego de transitar varias etapas de su vida, se decidió dar rienda suelta a una vocación que había sentido “desde muy chica”.

La actriz está presentando desde hace dos meses la obra unipersonal “Ese palomo herido”, construida tomando como base monólogos de distintas obras del autor granadino Federico García Lorca, por quien Gina siente una especial admiración “porque es la poesía viva, toda su palabra es poética”.

Esta puesta tiene que ver con otra de las etapas de formación y aprendizaje de una artista que siente que “el teatro no tiene fin”, y que el año pasado logró una beca de estudio de actuación con el maestro Rafael Nofal, en Tucumán.

“Me interesó –la beca- porque el teatro es una cosa que tiene principio y no tiene fin. Cada obra es un mundo diferente, es un investigar, es el tiempo, es el lugar, es la moda, es la clase social, es la parte política, es todo”, señaló en charla con EL ANCASTI.

Como trabajo final del año de estudio, en el que tuvo que viajar todos los fines de semana a la vecina provincia, Gina eligió hacer “Ese palomo herido”, porque allí se ponen en juego distintos matices de la actuación, directamente relacionado con el aprendizaje que adquirió del reconocido maestro tucumano, a su vez titular de la cátedra de Actuación en la Universidad de aquella provincia.



La docencia, otra pasión

Gina Bellincanta cuenta con orgullo que fue dirigida por la mayoría de los directores catamarqueños, desde Héctor Pianetti hasta Claudio Soto, por mencionar a dos teatreros de distintas generaciones en el ruedo local.

Cuando comenzó a hacer teatro con Carrizo, su inclinación la llevó a ingresar a la Escuela “Juan Oscar Ponferrada”, donde se recibió de profesora, siendo abanderada en el último año.

Desde allí, repartió su actividad entre la actuación y la docencia.

En este sentido hay una experiencia muy rica que Gina vivió cuando se incorporó ad honorem como profesora de teatro en la cárcel local. Por propia elección se ofreció a formar un grupo con los presos, a pedido de la dirección del penal.

“En la cárcel había Polimodal y EGB pero no Lenguajes Artísticos, así que el director pidió un profesor. Yo trabajaba en ese momento en la DIEPRE (Dirección de Educación Polimodal y Regímenes Especiales) así que me ofrecí junto a una profesora que daba folclore”, relató.

“Me enriquecí tanto que era como que mi vida había empezado de nuevo”, destacó con mucha emoción aquella experiencia por la que a lo largo de cuatro años logró que los internos trabajen en obras como “La casa de Bernarda Alba”.

“Ellos –los presos- se sintieron identificados con esta y otras obras, y se lograron muchas cosas. Fueron muy honestos conmigo y estoy orgullosa de aquel trabajo”, confesó.

Pero ésa no fue la única experiencia que la enriqueció, porque también trabajó con chicos discapacitados, con niños de jardín de infantes y adolescentes.

Las fiestas intercolegiales de Teatro la tienen como una de las activas animadoras a través de los trabajos que realiza con distintos colegios. En este marco se puede destacar la inserción en la fiesta de alumnos de El Portezuelo, Huaycama, Santa Cruz y Antapoca, escuelas de localidades de Valle Viejo en donde se insertó a trabajar para enseñarles y hacerles sentir a los chicos la pasión por el teatro.

En 18 años son muchas las anécdotas, vivencias y experiencias que Gina Bellincanta palpitó desde el teatro. Hay una larga lista de obras en las que participó, muchas de ellas representantes del teatro catamarqueño a fiestas regionales y nacionales.

Quizá sirva como síntesis de su rico currículum decir que perteneció al elenco fundacional de la Comedia Municipal, el que brilló a nivel nacional con la obra “El servidor de dos patrones”, bajo la dirección de Manuel Maccarini.

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