25 de junio de 2007 - 00:00
“La Orden del Fénix”
Un recorrido en combi por los exteriores del complejo finaliza en Privet Drive 4, domicilio de los tíos de Harry: Vernon y Petunia. Es la reconstrucción de la calle y las casitas allí ubicadas a la derecha y a la izquierda. Al ingresar en la casa de los tíos, las imágenes fílmicas vuelven a las retinas con total fidelidad. Allí están el living, la cocina y el cubículo de Harry ubicado debajo de la escalera. Claro que la ilusión se desvanece cuando al rodear las edificaciones se perciben los esqueletos de madera que sostienen la ficción y este descubrimiento, más allá de decepcionar, acentúa la maravillosa ilusión del arte cinematográfico.
El interior de los grandes galpones donde funcionan propiamente los estudios de filmación no difiere de otros, ya sean de cine o televisión. El movimiento de los empleados sigue un ritmo de actividad muy preciso, con objetivos muy claros, ya se traten de carpinteros, electricistas, operarios, técnicos, vestuaristas, maquilladores.
Un gran armazón de madera llama la atención por su tamaño. Nada se intuye hasta que se ingresa por una pequeña puerta. Allí estalla toda la magia de la producción: es el gran salón del colegio Hogwarts, en su tamaño real, preparado para el desayuno. El cuidado por los detalles es asombroso. Las cajas de cereales ya están abiertas a la espera de los comensales. La vajilla metálica está prolijamente dispuesta, tarea que asume con total responsabilidad un asistente que recorre las largas mesas para revisar la distribución de la fruta y la correcta posición de los bancos. Al fondo, la mesa de los profesores, que ostenta grandes sillones -entre los cuales se distingue por el mayor tamaño del respaldo el de Dumbledore- cuyas siluetas adquieren una mayor dimensión al verse recortadas por la iluminación en los vitrales ubicados detrás. Coronan el ambiente las grandes lámparas que penden sobre las mesas, con diseños que incluyen figuras de serpientes y otros monstruos.
Un magnífico viaje en el túnel del tiempo y el espacio, que instala al observador en el centro de esta historia.
Para el asombro
Este y el despacho de Dumbledore son ambientes conocidos cuyas estructuras se mantendrán intactas hasta el final de la saga, lo mismo que todas las que ya se han utilizado en los filmes anteriores. Hay nuevas escenografías creadas para esta quinta producción, como son las del Ministerio de la Magia, la sala de los juicios y el Hall de las Profecías. En todas se repite la misma sensación: estructuras que no revelan nada desde el exterior, pero que encierran como una ostra un tesoro de reconstrucción artesanal.
El trabajo artístico y de orfebrería es deslumbrante y esta impresión se magnifica cuando se ingresa en el Departamento de Criaturas, un centro de fertilización de seres mitológicos: unicornios, centauros, hipogrifos, dragones. Este recinto, donde se conjuga el arte y la tecnología, agota la capacidad de asombro. Réplicas de tamaño natural de Harry, Hermione y Ron, en distintas posturas, yacen como mudos testigos de la moderna hechicería que produce Animatronic, un sistema de animación. Allí también están Firenze y Magorian, los centauros; Fawkes, el ave fénix; los elfos, la lechuza Hedwig y varios modelos a diferentes escalas del monstruo Grawp, pero ninguno de ellos alcanza la supremacía de la enorme araña Aragog, que, aún inmovilizada, provoca temor con su cercanía. Es el orgullo del departamento porque lograron la animación de todas sus patas simultáneamente con un aparato de control remoto.
El recorrido por los estudios finalizó en el propio set de filmación, donde el director, David Yates, al frente de un enjambre de técnicos, prepara una de las escenas. Una multitud de alumnos juega una acción y allí se distinguen Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson, los tres héroes de la historia, en una etapa de su vida en que la adolescencia va dejando paso a la juventud al mostrar un desarrollo físico que va cambiando su fisonomía. Aunque los actores mantienen las características de sus personajes: la timidez de Ron, la reserva de Harry y la brillantez de Hermione, ya no son aquellos chicos que enfrentaban terribles aventuras. Ahora son jóvenes que todavía se muestran incómodos en sus cuerpos en crecimiento.
s Comienza la filmación.
El director, frente a varios monitores, da la marcación inicial y comienza la acción. "Corte", exclama luego de unos segundos y se acerca a los actores para darles indicaciones y volver a filmar, rutina que se repite varias veces hasta lograr una impresión visual que convence al realizador.
Hasta aquí los entretelones de un proceso creativo en desarrollo. La real magia comenzará cuando se hilvanen todas las diferentes escenas y se impriman en una versión final que podrá conocerse el miércoles 11 de julio, cuando en todo el mundo se estrene Harry Potter y la Orden del Fénix.
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