A los 53 años falleció quien fue premio de la UNESCO por su contribución cultural a la Quebrada de Humahuaca. Había grabado con León Gieco y se transformó en uno de los grandes animadores del rescate cultural y artístico de la Puna argentina.
El cantante y compositor jujeño Ricardo Vilca, uno de los más inspirados representantes de una música de raíz del altiplano en diálogo con otros géneros, falleció ayer a los 53 años en esta capital de Jujuy. Vilca falleció en una clínica local donde había sido internado hace algo más de dos semanas afectado por una neumonía, que se complicó con problemas hepáticos.
El artista, nacido en Humahuaca, recibió en 1983 un premio de la UNESCO por su contribución cultural a la Quebrada, fue durante más de 16 años docente en escuelas rurales y siempre resaltó que obtuvo en esa experiencia la materia prima que inspiró su obra musical.
Los restos del músico, que fue profesor de Taller de Producción en la Escuela Superior de Música de Tilcara y se transformó en uno de los grandes animadores del rescate cultural y artístico de esta zona, eran velados ayer en su casa de Humahuaca y serán sepultados hoy en el cementerio local.
Hijo de Fidel Vilca, pero criado por sus abuelos, el artista fue deslumbrado por la guitarra eléctrica en su adolescencia y sus primeros pasos en la música los dio al frente de un grupo de rock y de cumbias.
En el género folclórico lideró el grupo Ricardo Vilca y sus Amigos, con el que grabó los álbumes "Nuevo Día" (2000), "Majada de Sueños" (2003) y "Música del Altiplano" (1993), subtitulado "La Magia de mi Raza".
En los últimos años se había destacado como compositor de música para películas, realizando la banda sonora de filmes como "Una estrella y dos cafés", de Alberto Lecchi; "Río arriba", de Ulises de la Orden; y "El destino", de Miguel Pereyra, que se estrena el próximo jueves.
A lo largo de su carrera, Vilca se vinculó con músicos de distintas latitudes y su trabajo silencioso en la Quebrada generó la admiración de gente como León Gieco y Ricardo Mollo, de Divididos, que grabaron e incluyeron temas suyos en sus discos.
Gieco se animó a ponerle letra a una de sus piezas instrumentales, "Rey de las nubes", que incluyó en "Orozco", mientras que Divididos compartió con él un recital en el Pucará de Tilcara, donde hicieron juntos una versión de "Guanuqueando", que quedó registrada en el álbum "Vengo del placard de otro".
El músico y colega de Humahuaca Tukuta Gordillo lo definió como “el más fino e iluminado de todos nosotros", mientras que Tomás Lipán dijo que fue "un hombre de una sensibilidad enorme".
"La muerte de Ricardo es una mochila muy dura, éramos compinches de un montón de cosas", declaró a la agencia Télam Gordillo.
"Él fue el más fino e iluminado de nosotros, el que comprendió que la música era un elemento más de la naturaleza y por eso hizo sonar la música de los zafreros, de los hacheros, de los andinos, el sonido profundo del hombre parado en medio del todo y de la nada que es la Puna", dijo el multiinstrumentista.
Por su parte, Lipán lo definió como "un gran hombre con una sensibilidad enorme, con una fortaleza interior tremenda y un andador incansable del camino de la música".
Con motivo de su muerte, el municipio de Humahuaca declaró tres días de duelo con la bandera a media asta e invitó a un cese de actividades en el sector privado para despedir hoy los restos mortales del músico, cuyo cuerpo será enterrado en el cementerio del pueblo, ubicado a 16 kilómetros.