(Télam) - Unas 60 mil personas tuvieron en la noche del sábado su revancha y disfrutaron de un estupendo concierto del trío rockero The Police en River Plate.
The Police volvió a la Argentina después de 27 años, cuando se presentó para unos pocos entendidos y visionarios en el estadio Obras y en la disco New York City.
Con un show de altísimo nivel que confirmó sus cualidades como instrumentistas, el grupo integrado por Sting en bajo y voz, Stewart Copeland en batería y Andy Summers en guitarra, despejó todos los prejuicios lanzados desde su reunión: muchos decían "que se juntaron por la plata" o que "no fueron capaces de grabar ni una canción nueva".
Nuevas generaciones de oyentes pudieron gozar de una de las bandas más influyentes de los ’80 y si esta afirmación genera dudas, sólo hay que remitirse al primer álbum de Soda Stereo para darse cuenta cuán importantes fueron Sting y sus amigos para el rock argentino.
Copeland demostró que todavía es uno de los mejores bateristas del mundo, que Summers es un eximio guitarrista y Sting, un bajista con muy buen gusto que conserva su voz de manera impecable.
Vestidos de negro, rodeados de una puesta en escena interesante que no los esconde sino que resalta sus roles, los Police se entregaron con mucho fervor en su primer concierto porteño.
El arranque fue con "Mensaje en una botella", un clásico de la banda, mientras Sting saludó en castellano y pidió que se mantengan las luces encendidas para poder ver a la gente.
Unos minutos después, las pantallas se cubrieron con los colores azul, rojo y amarillo que identificaron al trío, mientras Summer arrancó con los acordes de "Synchronicity II", y el estadio coreaba el "Oh Oh" inicial junto con Sting.
"Voices in muy head" fue la sorpresa extraída del disco "Zenyatta Mondatta" (1980), en la que Sting pidió palmas y recibió 60 mil pares, que luego saludaron maravilladas la sabiduría de Copeland en cada golpe.