Regresó de Buenos Aires la delegación de artesanas que, representando a la Universidad Nacional de Catamarca, participó en la Feria Internacional de Artesanías “La Rural 2006”, en la que obtuvieron importantes premios.
En el caso de María Belén Ahumada ganó el gran premio FUNDART Artesanías 2006; Selva Díaz de Helguero, el primer premio en textiles (ponchos); la primera mención rubro cerámica de rescate, le tocó a Susana Biondi y el grupo recibió la mención especial a la mejor delegación provincial.
Más allá del reconocimiento al talento individual de las artesanas, los premios obtenidos significan, indudablemente, un estímulo para el trabajo de la Universidad de Catamarca que desde hace doce años presenta diversos proyectos nucleados en el Programa Recuperando la Memoria, entre los que se destacan el de Animación de Artesanías Tradicionales, el de Rescate de Técnicas Alfareras Indígenas e Historia del Arte Americano, a los cuales pertenecen las artesanas premiadas.
Gran Premio
María Belén Ahumada, acreedora de esta importante distinción, pertenece al proyecto de “Rescate de Técnicas Alfareras Indígenas e Historia del Arte Precolombino Americano”, desde sus inicios fue alumna distinguida de la creadora del mismo, Mirtha Presas, y desde septiembre de este año es instructora del taller Allpahuasi de esta ciudad.
Sencilla, de bajo perfil y enamorada del barro, no se cansa de repetir que “este premio es de todas las que estamos en esto desde hace tantos años”.
El premio obtenido en esta oportunidad, el máximo al que puede aspirar un maestro artesano, es de un valor simbólico incalculable porque significa que su pieza, una recreación de un vaso sahumador de la cultura guanacaste, fue, para el jurado, integrado por reconocidos artesanos y artistas plásticos, la mejor pieza que se presentó en la Feria.
Premio a la creatividad, a la técnica y a la fuerza expresiva, esto confirma el valor de una opción por el arte fundado, porque María Belén Ahumada fundamenta su arte en un conocimiento profundo de la alfarería ceremonial americana, anterior a la invasión española, cuyas piezas recrea, en un profundo compromiso con esta tierra y su gente. Ésta, por supuesto, es la línea del Programa Recuperando La Memoria, que queda plasmada en cada muestra de la que participan los artesanos de su red, especialmente las alfareras de los diferentes talleres porque en ellas ha renacido el espíritu de esta tierra bendecida por los ancestros.