Los Copleritos de Laguna Blanca ya son
reconocidos en el ambiente folclórico de la región. Su calidez, ternura y
pasión con la que entonan coplas y vidalas a tan temprana edad hizo que se
ganaran el cariño y admiración de los espectadores. Revelación en el Festival
del Ponchito 2015, los pequeños cuentan, junto a su papá, sus inicios, el
mensaje que portan sus versos y cómo se preparan para celebrar una fecha muy
cara a sus corazones: el Día de
la Pachamama.
Todo comenzó un primero de agosto, el Día
de
la Pachamama,
en un concurso de coplas hace cinco años atrás. Carlos Maximiliano Gutiérrez
(9), con su vocecita, su actitud y sus rulos indomables, se ganaba el corazón
de la comunidad de Laguna Blanca, departamento Belén, y se coronaba ganador del
humilde certamen coplero, que se realiza todos los años, en el marco de las
celebraciones por
la Madre
Tierra.
A partir de ese momento, sus hermanitos:
Jonathan (12), Brayan (7) y Lionel (4), también se sumaron y fueron aunando sus
voces para cantar en honor a su pueblito y tradiciones puneñas en cada
escenario que los convoca, bajo el nombre de Los Copleritos de Laguna Blanca.
Vestidos con atuendos tradicionales y en la
compañía de instrumentos autóctonos como el erke, las cajas y el erkencho, los
copleritos no sólo se ganaron el cariño del público sobre el escenario sino
también fuera de él, cuando la gente se acerca a ellos para sacarse fotos y brindarles
palabras de aliento.
Este año fue su segunda presentación en el Festival
del Ponchito – el año pasado fueron distinguidos como Revelación 2015 – y ya
engalanaron eventos como
la Expo Productiva,
peñas y presentaciones especiales.
Cuando se les pregunta si les gusta
coplear, ellos, con la inocencia y simpleza propia de los niños, responden: "Nos
gusta, nos da felicidad”.
Su papá, Carlos Gutiérrez, que los acompaña
y los asiste en todas sus presentaciones, señala: "me siento muy orgulloso de
representar a Laguna Blanca, la cultura y la identidad que tenemos, porque
detrás de ellos, vienen otros que siguen aportando a la música para que la
juventud pueda seguir las mismas cosas que nos dejaron nuestros abuelos y
ancestros”.
En este sentido, cuenta que ellos se
manejan por sus propios medios y que sueñan con algún día llegar a los
emblemáticos festivales de nuestro folclore como Jesús María y Cosquín. "Todo
el mundo a donde vamos dicen que estos chicos son impresionantes, que ya
deberían estar ahí”, expresa con orgullo de papá.
Y si bien reconoce el talento de los
pequeños, también destaca el de muchos niños del interior provincial, "no
quiero desmerecer a nadie porque hay muchos, capaz mejores que ellos, y quieren
demostrarlo. Ahí está Wilson Gutiérrez, coplerito solista, que ahora se presentó
por primera vez en el Ponchito para demostrar lo que es nuestra cultura”.
De grande me gustaría ser…
Jonathan pasó a primer año, Maximiliano a quinto,
Brayan a tercero y Lionel está en jardín de infantes, y comienzan las clases a finales
de agosto, como todos los alumnos que asisten a escuelas de período especial
asentadas en la puna y en regiones donde, para esa época, el invierno se vuelve
menos inclemente y la nieve empieza a derretirse con la inminente llegada de la
primavera.
Pero a pesar de disfrutar la escuela, sus
compañeritos, los juegos y el aprendizaje; los copleritos tienen muy en claro
que quieren ser cuando sean grandes: "Seguir cantando, representar a nuestro pueblo
querido y ayudar a las comunidades indígenas”, declaran con convicción.
Sobre este aspecto, el papá sostiene: "Nosotros
representamos a una comunidad, para el día de mañana, cuando sean buenos y
grandes artistas, poder ayudar a nuestra comunidad de Corral Blanco, Laguna Blanca,
La Angostura,
Aguas Calientes, todas esas localidades que siguen manteniendo su cultura y su
identidad”.
Los copleritos viven en el poblado de
Corral Blanco, ubicado a
14
kilómetros de Laguna Blanca, donde asisten a la escuela
N° 450 "Maestro Scidá”. A este establecimiento, los interesados pueden enviar
ropa y útiles escolares para ayudar a las comunidades que habitan esta región
del interior profundo de nuestra Catamarca.
Inspiración coplera
Versos, coplas, vidalas y vidalitas resuenan
al ritmo característico de las cajas… es una canto a la vida en la puna, a las
tradiciones y a las raíces de nuestra cultura. Así lo confirma Carlos, quien comenta
que las coplas que entonan los pequeños "son de autoría propia y nos inspiramos
en las tradiciones del pueblo”, y agrega que los versos cantados "hablan de
nuestro Corral Blanco querido, cómo se vive, adonde se hace queso y quesillo”,
y otros sobre "la historia de Catamarca, los artesanos y nuestra Virgen Morena,
y también hacemos un recitado para que no discriminen al colla. Nosotros amamos
nuestra cultura, la llevamos en la sangre y eso nos motiva a seguir haciendo
esto”, resume.
Presentaciones
Aprovechando su presentación en el
Ponchito, los Copleritos también estuvieron en
la Casa de
la Cultura y en el patio del Museo
del Poncho, desplegando los sonidos de la puna junto a su carisma y picardía
inconfundible.
El 24 de julio se presentaron en Antofalla,
Antofagasta de
la Sierra,
en las fiestas del santo patrono del pueblo, y para mañana primero de agosto –
Día de
la Pachamama– tienen previsto actuar en el Museo Pachamama del artista Héctor Cruz, ubicado
en la localidad de Amaicha del Valle, provincia de Tucumán.
No obstante, también invitaron a las
celebraciones y actividades en honor a
la Pachamama que se realizan en Laguna Blanca, "es
muy lindo que vean cómo surgen las cosas que uno canta y lo vivan en carne propia”,
manifestó Carlos.
Al ritmo de la copla que dice "¡Que viva Laguna,
que viva el pueblo, que viva
la Puna!”,
los Copleritos llenan de colores, música y amor por su tierra cada escenario
que pisan. Enarbolando la bandera Wiphala, que identifica a los pueblos autóctonos
de
la Cordillerade los Andes, estos pequeños cantores trasmiten a viva voz un importante
mensaje: proteger a las comunidades originarias y revalorizar nuestra cultural
ancestral.
Copla
La copla es una forma poética que sirve
para la letra de canciones populares. Su nombre proviene de la voz latina "copula”
que significa enlace o unión.
Vidala y Vidalita
Ambas son de origen colla y se encuentran
muy difundidas en el noroeste argentino.
La Vidala es una forma de composición poética que
generalmente se la acompaña con guitarra o caja y se canta a una voz. Esta suele
ser más lenta que la vidalita, a la vez que los versos suelen ser amorosos y
alegres, pero acompañados de una música triste.
Por su parte,
la Vidalita muchas veces en
sus versos intercala la expresión "vidalita” acentuada en la última sílaba.