viernes 25 de noviembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

La copla tiene alma de niño

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por Redacción El Ancasti

Los Copleritos de Laguna Blanca ya son reconocidos en el ambiente folclórico de la región. Su calidez, ternura y pasión con la que entonan coplas y vidalas a tan temprana edad hizo que se ganaran el cariño y admiración de los espectadores. Revelación en el Festival del Ponchito 2015, los pequeños cuentan, junto a su papá, sus inicios, el mensaje que portan sus versos y cómo se preparan para celebrar una fecha muy cara a sus corazones: el Día de la Pachamama.

Todo comenzó un primero de agosto, el Día de la Pachamama, en un concurso de coplas hace cinco años atrás. Carlos Maximiliano Gutiérrez (9), con su vocecita, su actitud y sus rulos indomables, se ganaba el corazón de la comunidad de Laguna Blanca, departamento Belén, y se coronaba ganador del humilde certamen coplero, que se realiza todos los años, en el marco de las celebraciones por la Madre Tierra.

A partir de ese momento, sus hermanitos: Jonathan (12), Brayan (7) y Lionel (4), también se sumaron y fueron aunando sus voces para cantar en honor a su pueblito y tradiciones puneñas en cada escenario que los convoca, bajo el nombre de Los Copleritos de Laguna Blanca.

Vestidos con atuendos tradicionales y en la compañía de instrumentos autóctonos como el erke, las cajas y el erkencho, los copleritos no sólo se ganaron el cariño del público sobre el escenario sino también fuera de él, cuando la gente se acerca a ellos para sacarse fotos y brindarles palabras de aliento.

Este año fue su segunda presentación en el Festival del Ponchito – el año pasado fueron distinguidos como Revelación 2015 – y ya engalanaron eventos como la Expo Productiva, peñas y presentaciones especiales.

Cuando se les pregunta si les gusta coplear, ellos, con la inocencia y simpleza propia de los niños, responden: "Nos gusta, nos da felicidad”.

Su papá, Carlos Gutiérrez, que los acompaña y los asiste en todas sus presentaciones, señala: "me siento muy orgulloso de representar a Laguna Blanca, la cultura y la identidad que tenemos, porque detrás de ellos, vienen otros que siguen aportando a la música para que la juventud pueda seguir las mismas cosas que nos dejaron nuestros abuelos y ancestros”.

En este sentido, cuenta que ellos se manejan por sus propios medios y que sueñan con algún día llegar a los emblemáticos festivales de nuestro folclore como Jesús María y Cosquín. "Todo el mundo a donde vamos dicen que estos chicos son impresionantes, que ya deberían estar ahí”, expresa con orgullo de papá.

Y si bien reconoce el talento de los pequeños, también destaca el de muchos niños del interior provincial, "no quiero desmerecer a nadie porque hay muchos, capaz mejores que ellos, y quieren demostrarlo. Ahí está Wilson Gutiérrez, coplerito solista, que ahora se presentó por primera vez en el Ponchito para demostrar lo que es nuestra cultura”.

De grande me gustaría ser…

Jonathan pasó a primer año, Maximiliano a quinto, Brayan a tercero y Lionel está en jardín de infantes, y comienzan las clases a finales de agosto, como todos los alumnos que asisten a escuelas de período especial asentadas en la puna y en regiones donde, para esa época, el invierno se vuelve menos inclemente y la nieve empieza a derretirse con la inminente llegada de la primavera.

Pero a pesar de disfrutar la escuela, sus compañeritos, los juegos y el aprendizaje; los copleritos tienen muy en claro que quieren ser cuando sean grandes: "Seguir cantando, representar a nuestro pueblo querido y ayudar a las comunidades indígenas”, declaran con convicción.

Sobre este aspecto, el papá sostiene: "Nosotros representamos a una comunidad, para el día de mañana, cuando sean buenos y grandes artistas, poder ayudar a nuestra comunidad de Corral Blanco, Laguna Blanca, La Angostura, Aguas Calientes, todas esas localidades que siguen manteniendo su cultura y su identidad”.

Los copleritos viven en el poblado de Corral Blanco, ubicado a 14 kilómetros de Laguna Blanca, donde asisten a la escuela N° 450 "Maestro Scidá”. A este establecimiento, los interesados pueden enviar ropa y útiles escolares para ayudar a las comunidades que habitan esta región del interior profundo de nuestra Catamarca.

 

Inspiración coplera

Versos, coplas, vidalas y vidalitas resuenan al ritmo característico de las cajas… es una canto a la vida en la puna, a las tradiciones y a las raíces de nuestra cultura. Así lo confirma Carlos, quien comenta que las coplas que entonan los pequeños "son de autoría propia y nos inspiramos en las tradiciones del pueblo”, y agrega que los versos cantados "hablan de nuestro Corral Blanco querido, cómo se vive, adonde se hace queso y quesillo”, y otros sobre "la historia de Catamarca, los artesanos y nuestra Virgen Morena, y también hacemos un recitado para que no discriminen al colla. Nosotros amamos nuestra cultura, la llevamos en la sangre y eso nos motiva a seguir haciendo esto”, resume.


Presentaciones

Aprovechando su presentación en el Ponchito, los Copleritos también estuvieron en la Casa de la Cultura y en el patio del Museo del Poncho, desplegando los sonidos de la puna junto a su carisma y picardía inconfundible.

El 24 de julio se presentaron en Antofalla, Antofagasta de la Sierra, en las fiestas del santo patrono del pueblo, y para mañana primero de agosto – Día de la Pachamama– tienen previsto actuar en el Museo Pachamama del artista Héctor Cruz, ubicado en la localidad de Amaicha del Valle, provincia de Tucumán.

No obstante, también invitaron a las celebraciones y actividades en honor a la Pachamama que se realizan en Laguna Blanca, "es muy lindo que vean cómo surgen las cosas que uno canta y lo vivan en carne propia”, manifestó Carlos.

Al ritmo de la copla que dice "¡Que viva Laguna, que viva el pueblo, que viva la Puna!”, los Copleritos llenan de colores, música y amor por su tierra cada escenario que pisan. Enarbolando la bandera Wiphala, que identifica a los pueblos autóctonos de la Cordillerade los Andes, estos pequeños cantores trasmiten a viva voz un importante mensaje: proteger a las comunidades originarias y revalorizar nuestra cultural ancestral.

 Copla

La copla es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Su nombre proviene de la voz latina "copula” que significa enlace o unión.

Vidala y Vidalita

Ambas son de origen colla y se encuentran muy difundidas en el noroeste argentino. La Vidala es una forma de composición poética que generalmente se la acompaña con guitarra o caja y se canta a una voz. Esta suele ser más lenta que la vidalita, a la vez que los versos suelen ser amorosos y alegres, pero acompañados de una música triste.

Por su parte, la Vidalita muchas veces en sus versos intercala la expresión "vidalita” acentuada en la última sílaba.

 

Texto: Lidia Coria

Fotos: Ariel Pacheco

Te Puede Interesar