sábado 31 de octubre de 2026
por J. Eduardo Aroca Catamarcano

Proyecto “Potrero del Clavo”

(la versión actual del faraónico "Canal Federal” de Menem)

In situ

El cordón montañoso Nevados de Aconquija (Aa Con Quilla: La montaña sagrada de los dos dioses: Con –Inti- y Quilla) es uno de los más altos de Catamarca, fuera de la cordillera de los Andes (algunas cumbres llegan a los 5.600 m). Antiguamente fue un sitio sagrado para nuestras culturas originarias y rectora en la vida de los pueblos que los rodean.

Es un bloque natural compacto, divisorio entre Catamarca y Tucumán, que corre de N a S -su cuerpo principal tiene unos 110 km de largo y un ancho que varía entre los 35 y 65 kms.-. Algunas de sus ramificaciones secundarias llegan a La Rioja (sierra de Ambato) y cerca del límite con Córdoba (sierra El Alto-Ancasti).

Sus altas cumbres -importantes reservorios de agua- albergan glaciares y nieve todo el año.

Se constituye así en una formidable barrera natural donde chocan las corrientes húmedas del Este, generando en sus laderas orientales prados, bosques, selvas y gran cantidad de ríos y arroyos. Las laderas occidentales que dan a Catamarca son áridas y rocosas con una vegetación pobre.

Ello trae como consecuencia lluvias, especialmente estivales, que colapsan los cauces naturales y causan problemas en el sur tucumano. Se potenció por la falta de mantenimiento de los cauces de ríos y arroyos, pues los tucumanos parece ser –como nosotros, los catamarcanos- no toman conciencia que son hombres y mujeres de montaña.

En los últimos años la ambición superó todos los límites y desmontaron las tierras aptas para agricultura, tras "Eldorado” de los monocultivos intensivos. La irracional deforestación realizada por malos empresarios, con la "vista gorda” de funcionarios provinciales, trajo sus consecuencias y la madre naturaleza no perdona. Crecidas y

desbordes de ríos y arroyos, inundaciones en ciudades, poblados, cultivos y caminos pasaron a ser moneda corriente en la zona.

El principal problema lo tienen desde hace varios años los tucumanos y vienen elucubrando posibles soluciones.

Solución a la vista

¿Qué es el proyecto hidroeléctrico del Clavillo, que tanto fogonean por su concreción?

Se encuentra en la localidad de Aconquija (límite Tucumán-Catamarca) y básicamente se trata de la construcción de una presa principal, Potrero el Clavillo, que apunta a la generación energética y una secundaria, El Naranjal, que aportará agua para riego, consumo humano y mitigación de inundaciones en Tucumán.

El proyecto se lo conoce como Potrero El Clavillo, pero en realidad su verdadero nombre es Complejo Hídrico Multipropósito río Las Cañas-Gastona-Medina.

Un cacho de historia

Enclavado a casi 1.800 m de altura, fue realizado en su primera versión en la década de 1960. En setiembre de 1974 fue oficialmente inaugurado y tuvo un principio de ejecución con la construcción de un obrador y algunas instalaciones en Aconquija cuando los gobernadores de Tucumán Amado Juri y de Catamarca Hugo Mott pusieron la piedra basal. Después del golpe de Estado de 1976, el ministro Martínez de Hoz ordenó detener las obras y destinó esos fondos a otras obras, entre ellas el estadio mundialista Mar del Plata 78.

Se pretendió reactivarla en otras oportunidades por los gobiernos de entre 1986 y 1993. Volvió a ser reflotado a nivel nacional en 2006. En esa ocasión, durante el kirchnerismo, el entonces secretario de Obras Públicas de la Nación, el legendario ingeniero concepcionense José López (hoy preso), manifestó que inversores rusos y chinos se harían cargo del 85% de los costos y que el 15% restante correría por cuenta

del Gobierno nacional. También dijo que se devolvería ese dinero ($ 3.500 millones) con la producción de electricidad de la represa durante 15 años y que, luego, la Provincia podría vender energía. El hecho de que un personaje como López diga esto ya lo hace dudoso, pero lo principal es que no se puede cumplir, pues no lo permite la legislación argentina vigente.

Tucumanos en acción

El actual Gobierno nacional a través de la Secretaría de Obras Públicas y dentro del "Plan Belgrano” ha previsto invertir más de U$S 1.100 millones en una de las 5 obras más emblemáticas (en inversión y características) de la próxima década -con actualizaciones, mayores costos y obras complementarias cuya necesidad irán surgiendo sobre la marcha, superará los U$S 1.500 millones-. Inmediatamente recibió el activo y fuerte apoyo del gobierno tucumano, al que se plegó el catamarqueño.

El proyecto original era solo la presa Potrero El Clavillo, pero como Tucumán se tomó como propia esta obra, involucrando a la Universidad Nacional de Tucumán, logró ampliar el proyecto con la presa El Naranjal.

Los catamarcanos nos enterábamos de esto por los diarios.

Ambas presas tienen como finalidad generar energía y controlar dos ríos que a los tucumanos les causa dolores de cabeza: Gastona y Medina, pues en épocas estivales inundan el sur tucumano. Ambos se tornaron peligrosos porque no se preocuparon en darle el tratamiento y mantenimiento que un río de montaña requiere, pero también por la desmesura y la ambición de malos empresarios con la complicidad de autoridades de esa provincia, que permitieron la violenta deforestación de las cuencas, sin importarles que esos ríos bajan de una de las montañas más altas de Argentina. Un río que nace en las montañas, llega abajo violentamente, para lo cual la naturaleza tiene sus propios autocontroles: la vasta vegetación del pedemonte oriental del cordón del Aconquija. Esta valla y sistema de freno naturales fue talado para permitir la agricultura. En otras palabras, no entendieron que siendo gente de montaña, deben actuar como tales.

El decano de Ciencias Exactas de la UNT reconoció que para su Facultad representa una ganancia doble: participar de un proyecto tan grande y, por el otro, la retribución en conocimiento, equipamiento y dinero que significará para esa unidad académica. Integraron equipos con los dptos. Topografía y Geodesia, Civil e Hidráulica, Estructuras, Eléctrica y Mecánica. La Facultad de Ciencias Naturales hará los estudios geológicos y geomorfológicos y lo relacionado con el impacto ambiental. Las empresas que harán las obras y el Estado que contrata buscan en la UNT la figura que asegure a las comunidades y organizaciones, preocupadas por el cambio y daño ambiental que producirá semejante obra, que el proyecto es viable.

En lo que respecta a la generación/provisión de energía, algunos opinan que Tucumán tiene El Bracho y otras presas que generan algo de energía y con la puesta en marcha de este proyecto se estima la generación de unos 300 gigavatios anuales -equivalen a una cuarta parte de lo que consume actualmente Tucumán-. Catamarca no tiene generación propia y andamos peleando para que nos manden, por eso es que generosamente Tucumán nos entregaría la mitad (unos 150 gigavatios) que es casi la energía que hoy tenemos. En consecuencia, sería una mentira que los tucumanos son mezquinos.

Pero opiniones más serias y técnicas indican que además del balance energético entre la generación de Potrero del Clavillo y la demanda de Catamarca y Tucumán, lo que importa es la comparación de oferta-demanda a nivel nacional. Esto es así porque todas las centrales eléctricas aportan su generación al SADI (Sistema Argentino de Interconexión), independientemente de su localización geográfica. Una vez disponible en el sistema, es CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S. A.), a través del OED (Organismo Encargado del Despacho), quien envía la energía a las distribuidoras provinciales y grandes usuarios. Este "reparto” se efectúa en función de la oferta de energía y la demanda requerida. Por ello contar con una central generadora, a Tucumán no le garantiza satisfacer su demanda ni tampoco tendrá ingresos por venta de energía, por cuanto el negocio está administrado por CAMMESA a quien le facturan las generadoras, que pueden ser propietarios o concesionarios. Por lo tanto, unilateralmente no puede disponer de

 

esa energía aunque Potrero del Clavillo sea propiedad de un Estado provincial.

Un breve análisis técnico

Se trata de un conjunto de 1 embalse, 10 azudes de derivación y 3 centrales hidroeléctricas, con características que varían de una variante a otra.

El río de las Cañas recoge aguas de un amplio valle, enclavado entre dos ramales del Aconquija, formándose de la unión de varios pequeños ríos locales. El límite Catamarca-Tucumán está establecido en la cadena que separa ese valle de los valles transversales que conducen a la llanura chaqueña. Del otro lado de esa cadena, en plena selva tucumano-oranense, las precipitaciones andan en los 1.000 mm. anuales, y se concentran en verano. Mientras el valle superior está ubicado a más de 1600 mts., la zona llana del sur de Tucumán está por debajo de los 600 msnm. Ese desnivel es el que se pretende aprovechar con el proyecto.

El sitio donde se emplazaría el embalse principal es donde el río de las Cañas ingresa a Tucumán, menos de 1 km aguas abajo del lugar donde éste se forma por la unión de varios cursos de agua de Catamarca. A partir de allí se realizarían 3 sucesivas conducciones hacia sendas centrales hidroeléctricas, incorporando aportes de otras corrientes de agua por tuberías, incluyendo algunos que no pertenecen a la cuenca del río Medina —continuación aguas abajo del río de las Cañas, sino al Gastona. Todo ello requerirá la construcción de un pequeño embalse compensador, el "Villa Lola".

Entre los ríos que se desviarán hacia las centrales hidroeléctricas se cuentan Solco, Las Raíces, Cicerón, Las Pavas (superior), Hondo, Jaya, Sonador, La Laguna, El Bolsón, Cochuna, Casa de Piedra, Vallecito y Esquina Grande. Junto a las obras de desviación, captación, transferencia y aprovechamiento, se propone también realizar obras de contención de crecientes en todos esos ríos, más algunos otros como los de la cuenca del río Chirimayo; el proyecto original considera además la construcción de un pequeño reservorio

para favorecer el riego. De esta manera, la obra serviría también para regular las crecidas estacionales y extraordinarias que se producen, facilitaría el riego de unas 70.000 ha. agrícolas e incrementaría unas 40.000 más en Tucumán. Se estima que posibilitaría el acceso a agua potable a pobladores del sur tucumano.

El almacenaje total de la represa superior se estima en 109 hm³, y la del embalse compensador de Villa Lola en 95 hm³.

El proyecto en su conjunto tendría, en sus versiones más optimistas, una capacidad instalada de 339 MW y generaría unos 445 GWh/año, cifra que supera por más de tres veces la totalidad de la generación de energía hidroeléctrica que se genera actualmente en el NOA. En otras versiones, la capacidad baja a 240 MW, o incluso a 120 MW y 375 GWh/año.

Objetivos y necesidades

Entre los objetivos que se declaman (veremos al final cuál de todos se cumplen), figuran:

- Mejor calidad de vida y reserva de agua a la población de la región.

- Proporcionar energía eléctrica para el NOA-NEA (sectores industrial, residencial y público), contribuyendo al desarrollo industrial.

- Promover el desarrollo sustentable y la conservación de los recursos naturales.

- Favorecer el desarrollo de las energías renovables.

- Contribuir al abastecimiento de consumos humanos y actividades productivas.

- Conectar a la ruta 365 Andalgalá-Las Estancias, favoreciendo el transporte de mercancías y la producción del sur de la provincia por Concepción.

- Beneficiar el turismo local.

- Prevenir las inundaciones en las zonas de la cuenca.

- Ampliar la frontera agrícola y evitar las inundaciones de terrenos para cultivo.

Para poner en marcha este proyecto, es necesario:

- Obtener un crédito internacional a través del Gobierno nacional.

- Realizar un estudio de impacto ambiental para ver cuánto y cómo afectará a la zona.

- Llamado a licitación internacional para su construcción.

En definitiva, la presa estará ubicada en el límite Catamarca-Tucumán y la central, cerca de Concepción y Alpachiri. El objetivo principal será regular un "derrame” anual de agua de 200 hm3 que se generan en el Aconquija y valle de Las Estancias (Catamarca), y que llegan casi sin ser aprovechados al embalse de Río Hondo (Santiago del Estero).

El impacto ambiental

Expertos y funcionarios opinan que el proyecto original deberá modificarse para superar el informe de impacto ambiental, no evaluado en 1974, y que hoy es paso fundamental para la aprobación de proyectos hidroeléctricos. En consecuencia la producción sería significativamente menor que la proyectada en esos años.

Las dos obras que conforman este mega proyecto tendrán un impacto ambiental aún no medido con precisión. En la UNT saben que el proyecto tiene solo estudios preliminares, aún no se han hecho audiencias públicas y no hay un trabajo final de apto ambiental. Esta obra, por ley, tiene una serie de requisitos en áreas nacionales, provinciales y municipales, dadas las consecuencias que puede tener.

Afecta un área de unas 244 hectáreas en una zona de altura, de evaporación de alta montaña, y puede acelerar el proceso erosivo que sufre el cordón rocoso de Aconquija. Al hacer una toma de agua desde los ríos Cochuna y Vallecito para llevarlos en "tuberías” y volcar todo al dique también provocaría un impacto ambiental por la edificación de infraestructura.

Las empresas que harán las obras y el Estado que contrata buscan, involucrando a la UNT, la figura que asegure a las comunidades y organizaciones que semejante proyecto es viable y no producirá grandes daños ambientales.

Unas 70 familias se verán afectadas pues inundarán sus casas, potreros y campos usados para actividades productivas.

Restan aún definir algunos temas importantes, como el perfil definitivo del proyecto, determinación poligonal de reserva, expropiaciones, relocalizaciones, pre factibilidad ambiental y sus alcances, actos

administrativos de aprobaciones del proyecto en los ámbitos provincial y municipal, especificaciones de obra, recursos hídricos, así como aprobación de las trasvases y conformación de cuencas.

La situación actual

El vice gobernador catamarqueño Octavio Gutiérrez, en ocasión de la presentación oficial del proyecto –obviamente en Tucumán- expresó que la obra es prioritaria para Catamarca, que los "estancieros” y veraneantes necesitan imperiosamente contar con la ruta Concepción-Aconquija y aseguró que el acceso a Las Estancias está intransitable, lo que afecta al turismo y a la producción de papa semilla, dos actividades en las que están directamente involucrados los tucumanos.

La realidad actual indica que:

* Efectivamente Catamarca necesita mejorar la ruta que une Aconquija con Concepción (Tucumán) y la que une Balcozna/Los Varela/Singuil con Alberdi (Tucumán)

* Se debe solucionar el problema que representa en verano transitar la bella cuesta de La Chilca, que une Aconquija con la ciudad de Andalgalá.

* Urge buscar soluciones de manera definitiva por el déficit energético que aqueja a la provincia.

Pero teniendo en cuenta las observaciones del Ing. Adler –señaló que esas obras "no moverían el amperímetro” de Tucumán y tampoco son prioritarias-, todos estos problemas se pueden solucionar sin embarcarse en este proyecto faraónico.

 

Objeciones al proyecto

Esta faraónica obra tiene fuertes objeciones. Franklin J. Adler es un ingeniero civil hidráulico, de la UNT. Fue jefe de Proyectos de Obras Civiles e Hidráulicas y jefe de Estudios Básicos en la ex empresa del Estado A y E Eléctrica. Es un crítico de este proyecto y califica como discutible la decisión de construirlo. La seriedad y profundidad de su análisis amerita que se hagan públicos, antes de llevar adelante los actos licitatorios, para que la sociedad lo conozca y lo debata.

El Ing. Adler afirma que:

* De las laderas del Aconquija solo se captan afluentes del río Medina hacia el dique Potrero del Clavillo y desde allí a la usina generadora, pero no se captarán afluentes del Gastona porque las obras estarían dentro del Parque Nacional. Ello produce una fuerte merma en el volumen de agua aprovechada.

* El proyecto de la UNT, que el Gobierno nacional quiere licitar, se refiere a las obras de la cuenca alta y darían como beneficio: 310 millones de kwh. de electricidad/año; regadío para nuevas has.; agua para industrias y la población. Además se arguye que traerá protección contra inundaciones en el área Concepción-Aguilares. Para ello se prevé una inversión de 617 millones de dólares. Para la cuenca baja, presa El Naranjal, se firmó con la UNT, un contrato para la elaboración del proyecto de ingeniería, en continuación del anterior. Actualmente, es sólo un esbozo sujeto a investigaciones y estudios.

* Desde el Plan Belgrano expresan que se pretende contribuir a la realización de obras de infraestructura que promuevan la producción y que tengan beneficios de alcance regional, pero Potrero el Clavillo tendrá solo beneficios para Tucumán. En el NOA, las obras hídricas significativas que pueden tener beneficios de alcance regional, o al menos para más de una provincia, son las factibles en la Alta Cuenca del río Bermejo. En todo el resto, en general, los beneficios de regadío y abastecimiento a industrias y

población se concentran en la provincia donde se ejecutarán las obras. Los 310 millones de kwh. (310 Gwh) anuales son un magro beneficio frente a inversiones de tanta magnitud, cuando se compara con el consumo total de 5.110 Gwh que tienen actualmente (2015) en conjunto Tucumán (3.108 Gwh) y Catamarca (2.002 Gwh). Es decir que, una vez concluidas las obras en el plazo previsto de 5 años -seguramente será mucho más-, ante el crecimiento constante de la demanda de electricidad, la obra aportaría un ínfimo porcentaje de las necesidades de ambas provincias (menos del 5%). La naturaleza del aprovechamiento, con largos túneles y pozos en roca, diques y caminos de acceso en montaña, la caracteriza como de muy alta inversión y al SADI le resulta más económico abastecer a ambas provincias a partir de otras fuentes de generación hidroeléctrica más económicas (Cuyo, Comahue y la Patagonia). El SADI puede transferir por las redes de líneas de alta tensión, energía generada en cualquier parte del país. Es decir que, para abastecer de energía eléctrica, en porcentajes ínfimos con relación al consumo actual de Tucumán y Catamarca, el SADI puede hacerlo a costos mucho menores que el resultante de Potrero del Clavillo. Ambas provincias consumen un ínfimo 4% del mercado eléctrico nacional. Es fundamental considerar que la legislación vigente no permite el uso de energía unilateral, "sin entrar” en el sistema.

* En otras palabras, Potrero del Clavillo no garantiza que Catamarca disponga de energía suficiente para cubrir su demanda. Un ejemplo claro es Córdoba: a través de sus presas tiene generación superior a su demanda –incluida la Central Nuclear de Rio III- y sin embargo CAMMESA decide cortar o reducir el consumo de Córdoba cuando la demanda nacional supera a la oferta de generación.

* En lo que se refiere al beneficio del regadío, se agregarían, con El Naranjal (no con las obras que se licitarían), 6.000 ha. a la extensión actual regada (aproximadamente 5000 ha). La red actual y abastecimiento a industrias es rudimentaria, por lo que las pérdidas por infiltración son enormes. Si se suman la baja eficiencia en el riego y en el uso de las industrias, se infiere que carece de sentido aumentar la oferta de agua para luego perder la mitad por filtraciones en los canales de conducción y que el agua sea desperdiciada. Efectuando inversiones públicas en revestimientos de los canales y exigiendo reutilización a las

industrias se contaría con excedentes de agua que quedarían disponibles para aumentar el área regable y/o para nuevas industrias.

* Las demandas de agua potable para la población son reducidas en comparación con los restantes usos y fáciles de abastecer con otras fuentes, sin requerir un embalse como el propuesto.

* La protección contra inundaciones será limitada, a pesar de que la publicitan como un beneficio sustancial, dado que Potrero del Clavillo sólo detendrá las crecidas de los ríos que concurren a él (cuenca alta). Las crecidas originadas en la cuenca baja del río de las Cañas, Cochuna y los tributarios del Gastona, no serán detenidas ni amortiguadas, porque no se prevén obras para ello.

* El agua para regadío, industrias y uso doméstico será abastecida desde el dique El Naranjal, en la cuenca baja (oeste de Alpachiri). Éste puede acumular aguas de los afluentes superiores del Medina y también recibir aguas de los afluentes del Gastona (Conventillo, Membrillo, Las Raíces y Solco), sin afectar prácticamente al Parque Nacional Campo de los Alisos. Para ello, ese embalse debe contar con un volumen suficientemente grande, no previsto en el proyecto. El aprovechamiento hidroeléctrico tiene un conflicto de niveles con el embalse El Naranjal al que se debe llevar el agua luego de turbinada, mediante un canal ad-hoc. Para que el embalse acumule más agua debe tener un nivel máximo alto, el canal que va desde la usina al embalse requiere un desnivel suficiente para conducir el agua, si no se dispone de ese desnivel, será necesario retirar la usina río arriba, perdiendo salto o desnivel topográfico para turbinar. Es decir: a mayor salto para la usina, menor volumen de embalse El Naranjal y menor utilidad de éste. ¿Tiene entonces sentido sacrificar la utilidad del recurso hídrico para el desarrollo productivo agroindustrial por una producción de energía escasa que no resuelve ni atenúa los problemas de electricidad de Tucumán y Catamarca?

* Técnicamente, aprovechar al máximo las aguas del Medina y el Gastona con el dique El Naranjal no necesita del embalse Potrero del Clavillo. Más aún, se contraponen. A Tucumán le interesa El Naranjal y debe bregar por hacerlo urgente.

Potrero del Clavillo no tiene urgencia.

Para sacar provecho a obras de aprovechamiento hídrico de gran magnitud, como El Naranjal, debe también pasarse por etapas previas de mejora y racionalización de los sistemas de riego e

industrias existentes, con acciones e inversiones planificadas. Debería crearse un organismo de "desarrollo agroindustrial del sur tucumano” en el área Concepción-Aguilares-Río Chico, sobre cuya naturaleza debería debatirse ya. La instalación de nuevas áreas de regadío suele ser un proceso de lento desarrollo ya que requiere contraponer a la inversión del Estado, las inversiones privadas, para aprovechar el agua disponible. Esa respuesta no es ni fácil ni inmediata.

* Otros beneficios secundarios, como la conexión vial con Catamarca (camino a Las Estancias) y el turismo son reales, requieren inversiones adicionales importantes con o sin Potrero del Clavillo. Esta obra serviría tan sólo de disparador, pero sería absurdo invertir centenares de millones de dólares sólo con ese justificativo.

* Hay un beneficio a tener en cuenta y es el incremento de la actividad económica local por las empresas constructoras y los servicios de apoyo que se requieren durante la construcción, pero, ¡ojo! es temporal. Potrero del Clavillo, como fue concebida, implica una erogación muy importante en equipos y sistemas de importación y la experticia de empresas internacionales, por contener mucha obra subterránea (túneles, pozos, cavernas). Ello implica componentes extranjeros que no activan el mercado local. Obras de menor envergadura, como la ejecución de revestimientos impermeabilizantes de canales pueden ser ejecutadas por empresas locales de mediano porte, existentes en el medio.

* La decisión de ejecutar la fase hidroeléctrica del Sistema Potrero del Clavillo es apresurada y producto de improvisación de gobierno nuevo, ansioso por mostrar iniciativa, acompañada por gobiernos provinciales carentes de visión estratégica sobre sus recursos hídricos y de planes para su mejor aprovechamiento. Tucumán y Catamarca ya se embarcaron en aventurerismo hídrico en la década de los 90 con el proyecto Canal Federal, una locura inviable de Carlos Menem. Parece que no aprendemos de errores históricos.

* En un Tucumán acosado por graves problemas con el agua (oscila entre inundaciones y sequías), requiere un serio empuje productivo, no la locura de dilapidar recursos económicos en opciones que dan brillo solo a gobernantes, pero no beneficios que la sociedad requiere.

* Por ello, lo lógico es no ejecutar la componente hidroeléctrica (Fase 1: dique Potrero del Clavillo, túneles y usina en el río Las Cañas) y en cambio, priorizar la Fase 2: dique de embalse El Naranjal, con la transferencia desde el río mencionado y la de los ríos Conventillo y Solco (tributarios del Gastona).

Ojo al piojo

Los discursos políticos, vengan de donde vengan, generalmente están distantes de la realidad, sino no podrían decir que con Potrero del Clavillo, Tucumán y/o Catamarca no tendrán más problemas de abastecimiento de energía y que además podrán vender la generación.

No debemos olvidar que el estado actual del abastecimiento energético en el país, producto de la falta de política energética o ejecutada con fines innobles, ha llevado a que la demanda de energía sea muy superior a la generación.

No obstante ello, vale decir que toda obra seria, responsablemente diseñada y proyectada y ejecutada por profesionales idóneos, que sume energía a la actualmente disponible es bienvenida.

Hay que tener en cuenta algo muy importante:

* Catamarca aporta a este mega proyecto, el recurso natural más preciado: el agua de nuestros ríos, arroyos y deshielos del Aconquija. La contraprestación es escasa o nula.

* Se producirá un alto impacto ecológico, al inundar una zona de valles y quebradas, tapando casas, puestos y sementeras de gente nativa, dueñas de esa tierra, desde antiguas generaciones. Si las indemnizan o relocalizan, les darán una casa de barrio, desnaturalizando su modo de vida.

* Las obras se harán en territorio tucumano. Y prácticamente todos los beneficios serán para esa provincia. En otras palabras, Tucumán busca fuertemente su realización porque son importantes para ellos e invitaron a Catamarca a "acompañar” el proyecto, para darle el carácter de "regional”.

El pelo en la leche

Parecería ser que las autoridades catamarcanas (cual déspotas, ricos o poderosos) se sienten mecenas de Tucumán. No hay otra razón para entregar las aguas del Aconquija sin ningún beneficio.

Si el tema es ser solidarios con Tucumán, está muy bien… pero lo digamos.

Salvo que se embalsen o discurran otros intereses.

J. Eduardo Aroca

Catamarcano

Fuentes consultadas: Investigación propia, Diario EL ANCASTI, La Gaceta, Veintiuno, UNT, El Tribuno, Construar, Huella Minera, Portal Led, Pragmalia, EnerNews.


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