domingo 26 de abril de 2026
La liberación de Sayani

El cóndor, espíritu viviente de los Andes

Por Redacción El Ancasti
El Cóndor Andino (Vultur gryphus) es una de las aves voladoras más grande del planeta. Los adultos llegan a medir hasta 1.30 metros de altura, 3.30 metros de envergadura y pesan hasta 12 Kg los machos y 10 Kg las hembras. Es un ave carroñera de la familia Cathartidae, palabra derivada del griego "Kathartes" que significa "el que limpia". Pero el origen al que pertenece su familia está aún en disputa.
Habita en Sudamérica, por la cordillera de los Andes, cordilleras próximas a ella y las costas adyacentes de los océanos Pacífico y Atlántico.
"Durante miles de años, el Cóndor Andino, el ave voladora más grande del mundo, ha sido venerado por las comunidades originarias de Sudamérica, quienes lo han considerado el Espíritu Viviente de los Andes, un nexo sagrado entre los hombres y Dios”, fundamenta el Proyecto de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) organizado por el ZOO de Buenos Aires, la Fundación Temaikén y la Fundación Bioandina Argentina, en agosto de 1991.
El PCCA surgió justamente para dar respuesta a una triste realidad. Es que, en las últimas décadas, se registró un marcado descenso del número poblacional de este animal emblemático. "Si bien fue abundante en otro tiempo, (…) se ha convertido hoy, lamentablemente, en un desafío de conservación”, explican.
Desde la Fundación Bioandina Argentina detallan que el Cóndor Andino "ha comenzado a dar síntomas de extinción” en Sudamérica. Precisamente, en Venezuela se declaró extinto en el año 1965; mientras que en Colombia y Ecuador sobreviven pocos ejemplares silvestres. También en Perú y Bolivia se vieron reducidas sus poblaciones. Lo que originó en algunos de esos países –Venezuela y Colombia- también se comenzaran a implementar acciones con el propósito de repoblar las áreas históricamente habitadas por los cóndores. 
Por otra parte, y "si bien Argentina y Chile sostienen las mejores poblaciones silvestres, ya se han registrado extinciones locales, como en la costa del Atlántico en la Patagonia Argentina, donde naturalistas de mediados de 1800, como Charles Darwin o Perito Moreno, encontraban poblaciones abundantes de esta especie, en sitios donde hoy ya no existen”, describen.
Los especialistas explican que los motivos de la retracción de esta especie está ligada directamente a la actividad humana. "La errónea creencia que el Cóndor mata el ganado para comer, cuando en realidad es carroñero, ha hecho que se lo considere una plaga y que se lo mate injustificadamente. Además, las muertes por consumo de cebos tóxicos, la disminución de alimento en algunas áreas, la expansión de las ciudades, la alteración de su medio y principalmente la situación de desinformación que existe sobre esta especie han llevado al Cóndor Andino a su situación actual”, enumeran desde la Fundación Bioandina Argentina. 
A estas causas brevemente enumeradas por la organización, hay que sumarles otras ligadas a las características fisiológicas del animal. "El índice reproductivo de la especie es uno de los más bajos en el reino animal. Una pareja establecida pone un solo huevo el cual tarda alrededor de 60 días en eclosionar. El levante del pichón es lento y su independencia la consigue aproximadamente a los 18 meses de edad. Es por esto que, en caso de que el proceso de cría sea exitoso, solo se consigue una cría aproximadamente cada dos años”, indican los biólogos además de señalar, entre otras cuestiones, que el cóndor es una especie monógama por lo que "hace prácticamente imposible que un macho procree más de una cría por período reproductivo”. 
Lo cierto es que, ante la notable disminución de la población natural, los especialistas del Proyecto de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) están involucrados en la loable misión de asegurar su superviviencia, en nuestro país.
 
La libertad del poderoso Sayani
Recientemente, el pasado viernes 28 de marzo, en la Cuesta del Portezuelo, se liberó un hermoso ejemplar de Cóndor Andino que estuvo bajo el cuidado de los especialistas del Proyecto de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) del ZOO de Buenos Aires.
Sayani, ‘Piedra Parada’ en voz quechua, es un macho sub adulto que fue hallado por efectivos policiales en la localidad de Ambato, el 27 de diciembre de 2012. No podía volar. Fue primeramente estabilizado en la Dirección de Fauna y, posteriormente, trasladado al ZOO de Buenos Aires. "Los estudios sanitarios generados por el equipo técnico del zoológico bonaerense revelaron deshidratación, condición corporal regular y bajo peso. El cuadro, presumiblemente se debió a envenenamiento. Durante dicho proceso se debió realizar tratamientos de quelación, por contaminación de plomo en sangre. Afortunadamente, su condición fue mejorando, haciendo posible su completa rehabilitación”, informaron oportunamente desde la Secretaría de Estado del Ambiente y Desarrollo Sustentable.
El retorno de Sayani a su ambiente natural, en la zona de La Antena, Cumbre del Ancasti, se transformó en una celebración altamente emotiva. El profesor Mario Toro realizó la Corpachada, una ceremonia ancestral y sagrada, y luego Sayani extendió sus poderosas alas hacia la libertad.
De la liberación participaron el secretario de Estado del Ambiente, Armando Zavaleta, y representantes del ZOO de Buenos Aires y de la Fundación Bioandina Argentina.
Sayani se sumó así a cinco cóndores que fueron rescatados y liberados en la provincia desde la creación del PCCA.

 

Equilibrio ecológico

Lejos de las falsas creencias de antaño, actualmente se conoce que el Cóndor Andino es un animal carroñero, es decir que se alimenta de animales muertos, por lo que evita la acumulación de cadáveres, previene la formación de focos de infección, y "cumple con el invarolable rol, como basurero natural, en el mantenimiento del equilibrio en el ecosistema andino”, informa la Fundación Bioandina Argentina. 

Igualmente juega un papel fundamental en la cadena alimenticia dado que gracias a su poderoso pico es el encargado de abrir los cueros de grandes animales muertos, permitiendo que otros animales carroñeros chicos puedan acceder al alimento.
 
Foto: Enrique Contreras - El Ancasti
María Cristina Leiva

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