viernes 5 de agosto de 2022

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Editorial

Violentos con pelota

La violencia que campea en la sociedad se manifiesta en el fútbol tal vez con mayor vehemencia...

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3 de agosto de 2022 - 00:10

La violencia que campea en la sociedad se manifiesta en el fútbol tal vez con mayor vehemencia. En el fútbol profesional, donde hay poderosos intereses en juego, con más razón, pero también en espacios amateurs, como se comprueba a diario a partir de informaciones que dan cuenta del clima bélico que suele generarse en torno a un encuentro de esa disciplina. No sería justo generalizar, pero la repetición de hechos que toman trascendencia pública corrobora una tendencia que resulta preocupante.

Solo en los últimos días se conocieron tres hechos de las características mencionadas.

En una liga infantil de la provincia de San Luis, un niño de apenas 8 años, disconforme con los fallos, insultó e intentó agredir físicamente a un árbitro adulto. Ya durante el partido se habían producido otros hechos de violencia.

En la Liga Regional de Fútbol del partido bonaerense de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, un jugador le propinó una trompada a la árbitra del encuentro, provocándole lesiones que obligaron a que sea atendida en un centro de salud. El agresor fue detenido por lesiones y el club para el que jugaba decidió suspenderlo de por vida.

Finalmente, en el departamento La Banda, en Santiago del Estero, tres jóvenes, uno de ellos menor de edad, fueron detenidos luego de protagonizar incidentes con armas de fuego durante un partido de fútbol.

En la indagación de las causas no pueden ignorarse aquellas estructurales y generales de una sociedad atravesada por hechos de violencia, pero también se advierten algunas específicas. En el caso del fútbol infantil, la obsesión por ganar como objetivo principal y casi único que los chicos reciben como mensaje de parte de algunos entrenadores, dirigentes y hasta padres, termina derivando, frecuentemente, en un descontrol que no pueden manejar. El ex futbolista y actual entrenador de fútbol Néstor Gorosito, sostuvo hace algunos años que en las divisiones inferiores a los niños y adolescentes “les quieren enseñar a ganar antes de enseñarle a jugar”.

En el caso de la árbitra agredida, a la violencia propia del fútbol debe añadirse la violencia machista. Se ha podido constatar que en algunos casos la disconformidad por los fallos en un partido es mayor si la que oficia de referí es mujer, a la que, como ocurre en un incidente de tránsito, se las manda a “lavar los platos”, como si el fútbol o la conducción de automóviles estuviese reservada solo a los varones.

Como se comprenderá, resulta difícil erradicar la violencia en el fútbol si la propia sociedad es violenta. Pero respecto de las causas específicas mencionadas, es factible evitar situaciones de beligerancia si hay una capacitación adecuada, un proceso de concientización que empiece con los chicos, que deben adoptar al deporte como una actividad sana donde lo importante es la recreación, y siga con los mayores, propiciando por ejemplo la implementación de la Ley Micaela en las instituciones deportivas. Y, por supuesto, aplicando a los adultos violentos los castigos y sanciones contemplados en la normativa vigente.

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