La noche del sábado, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc presidió la Solemne Vigilia Pascual a los pies de Nuestra Madre del Valle y en el marco del Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del Nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, que fue concelebrada por los presbíteros Juan Ramón Cabrera y Ramón Carabajal, rector y capellán de la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle, respectivamente.
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Urbanc instó a anunciar que "Cristo está vivo en cada espacio de la vida cotidiana"
Durante la Solemne Vigilia Pascual, el Obispo llamó a llevar el mensaje de Cristo resucitado a la vida diaria.
El rito comenzó en el atrio con la bendición del "fuego nuevo". Tras el encendido del Cirio Pascual, símbolo de la luz de Cristo, la asamblea ingresó a un templo en penumbras. El clima de recogimiento se acentuó cuando un corte de energía eléctrica obligó a continuar la liturgia bajo la única claridad de las velas que portaban los fieles.
Llamado a la acción
Durante su homilía, Urbanc puntualizó la importancia del compromiso cristiano, afirmando que “lo importante es llevarse un deber para la casa porque no sirve venir y solamente celebrar algo y no comprometerse”.
En este sentido, expresó: “¿Qué es lo que les dice el ángel a las mujeres, y que después Jesús les va a volver a repetir dos veces? El mandado: ‘Vayan a decir a mis hermanos que Yo iré delante de ellos a Galilea y allí me verán’… Galilea es para nosotros nuestro hogar, nuestro vecindario, nuestro trabajo, la escuela, allí donde transcurre nuestra vida, eso es Galilea. Ahí tenemos que anunciar a Cristo que está vivo”.
Enfatizó que la alegría es el rasgo distintivo de esta fecha. "¡Cristo está vivo! La muerte no podía retener al que es la Vida", exclamó.
El Obispo instó a los presentes a no quedarse solo en la celebración, sino a asumir un compromiso concreto: "Ahí donde transcurre nuestra vida, en el barrio, el trabajo o la escuela; ese es nuestro lugar para anunciar la Resurrección".
Bautismo
Un momento de especial emoción se vivió cuando el Obispo Luis Urbanc administró el sacramento del Bautismo a Mariano Daniel, un joven que realizó su preparación en la parroquia de San Roque.
"Te acogemos con alegría en la familia de Dios", expresó el Pastor antes de derramar el agua bautismal y realizar la unción con el Santo Crisma.Durante la Liturgia Eucarística se consagró el pan y el vino, que luego de convertirse en el Cuerpo y la Sangre de Jesús Resucitado, se ofrecieron como alimento para la vida eterna.
Bendición
Luego de la Comunión, la ceremonia concluyó con la bendición final en una Catedral totalmente iluminada por las pequeñas llamas de los cirios, mientras la feligresía entonaba cantos de alabanza a la Virgen del Valle, cerrando así la semana más importante del calendario litúrgico cristiano. n