jueves 2 de abril de 2026
Editorial

Una preocupante tendencia en aumento

Un informe recientemente presentado por la Organización Mundial de la Salud confirma una preocupante tendencia...

Un informe recientemente presentado por la Organización Mundial de la Salud confirma una preocupante tendencia, el incremento sostenido a nivel global del sedentarismo y cómo implica una importante afectación a la salud. El estudio abarca un período que va desde 2010 a 2022. Señala que aproximadamente el 31% de la población adulta (algo así como 1.800 millones de personas) podría tener algún tipo de problemas cardiovasculares por la falta de ejercicio realizado de manera regular.

La meta contemplada en la Agenda 2030 es reducir la inactividad a un 15% de las personas en edad adulta, pero será difícil de alcanzar. Por el contrario, la tendencia va en aumento y de no producirse cambios drásticos en el estilo de vida de muchas personas mayores de edad, las proyecciones indican que “el riesgo cardiovascular podría trepar y traducirse en un problema para el 35 por ciento de la población global”.

Contribuyen a consolidar una vida sedentaria, con poca o nula actividad física, el avance de la tecnología: cada vez son más las horas que, sobre todos los adolescentes y jóvenes, pasan frente a las pantallas, hiperconectados con la realidad virtual pero desconectados de la naturaleza.

Los problemas de salud derivados del sedentarismo más comunes y graves son los Accidentes Cerebro Vascular (ACV), los ataques cardíacos, el cáncer y la diabetes. Es decir, la actividad física mejora la salud cardiovascular y ralentiza la aparición o el progreso de los factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol y la ateroesclerosis.

El informe de la OMS considera que para empezar a reducir el riesgo de padecer enfermedades se debe ejercitar 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana.

Los expertos coinciden que si bien llevar adelante una actividad física regular es una decisión individual, también es crucial la instrumentación de políticas públicas que la promuevan.

Argentina es vanguardia en materia legislativa. Rige desde el 2015 la Ley 27.197 de lucha contra el sedentarismo, que promueve la actividad física y cuyas autoridades de aplicación son, según la norma, los Ministerios de Salud y de Educación. Este último ya no existe como tal, sino como Secretaría dentro del Ministerio de Capital Humano.

Tanto Salud como Educación tienen la obligación de estimular la actividad física y la disminución del sedentarismo en lugares de trabajo, estudio, la vida cotidiana y el tiempo libre, fomentar estilos de vida activos en toda la población, promover la investigación científica relacionada con la actividad física y la aptitud física para la salud, promover la capacitación de docentes en la lucha contra el sedentarismo, estimular el uso de las instalaciones escolares para realizar actividad física fuera de los horarios escolares, entre otras.

La norma nunca se cumplió acabadamente y menos en los últimos meses, en los que por decisión gubernamental el Estado tiende a reducirse a su mínima expresión. No obstante, las secuelas del sedentarismo son lo suficientemente grave como para que se destinen sistemáticamente políticas públicas para combatirlo.

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