lunes 23 de mayo de 2022

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Carta al director

Un proyecto nacional inconcluso

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29 de marzo de 2022 - 01:05

Señor Director:

Hace 76 años, el 24 de febrero de 1946, el justicialismo con la formula Perón - Quijano (peronista-radical), en elecciones democráticas triunfó con más del 64% de los votos. Con dicho acto electoral, se inició junto al pueblo una Revolución en la Argentina. Fueron 10 años de gobierno, una etapa que tuvo aciertos y errores, Cambió la estructura social, cultural, económica y política de nuestra Patria.

El presidente Juan Perón, por primera vez, ideó y ejecutó un plan de gobierno democrático y republicano, con ideas revolucionarias, fundado en un proyecto de nación, que tuvo como estrella polar el trabajo, la producción e industrialización de nuestra economía, conduciendo a que Argentina sea una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. La grandeza se hizo rescatando y promoviendo nuestra cultura nacional, un sistema educativo integral fundado en valores para el trabajo, un sistema de salud pública igualitario; fuimos capaces de fabricar autos, tractores, aviones, vagones y locomotoras, y, como ejemplo, pareciera que somos progresistas porque no se los compramos a los chinos o rusos sin que a nadie se le ocurra volver a forjar nuestra propia industria.

El justicialismo llevó a nuestro pueblo organizado a participar en las decisiones a través las fuerzas sociales, empresariales, trabajadores, fuerzas armadas, asociaciones, cooperativas, deportivas, culturales, profesionales, etc. para constituir una comunidad solidaria y organizada basados en principios y valores cristianos con identidad argentina.

En definitiva, condujo a nuestra Nación a su grandeza y felicidad, situación nunca lograda en la historia de nuestra patria y en Latinoamérica. Esta primera etapa justicialista fue abortada por las fuerzas de la antipatria en 1955, posteriormente luego de 18 años de estar proscripto de nuestro pueblo, el Gral. Juan Domingo Perón regresó a nuestra patria el 20 de junio de 1972 con el objetivo de retomar el camino de liberación iniciado el 17 de octubre de 1945, y conducir a nuestra patria a su reconstrucción nacional, comenzando con la reconstrucción del hombre y la unidad del pueblo argentino.

Con su desaparición física en 1975, se abortó ese proyecto nacional por el ideado y comenzamos desde ese entonces un periodo de destrucción de nuestra patria. Han pasado distintos gobiernos desde ese entonces, hay casi cuarenta y cinco años de aumento de pobreza, desempleo, narcotráfico, corrupción en todos los niveles, saqueo de nuestros recursos, produciendo el retroceso en los aspectos social, económico y político, educativo, instituciones desechas desde las Fuerzas Armadas hasta la Justicia, con el imperio de los bancos y los negociados en los gobiernos, anteponiendo su verdad al conjunto, sus miserias de codicia sin moral.

Dos fuerzas políticas opuestas vienen acusándose unos al otro, denunciando sin pausa y sin propuestas. Unos haciendo discursos olvidando su derrota, negando el hecho; otros explican el futuro sin revisar su propio fracaso. Asistimos a una política donde los odios procuran convertir en vaticinios y los fracasos en alternativa electoral, donde sectores incapaces, pretenden llevarnos a una confrontación sin sentido, que deja privado de esperanza a nuestro pueblo. Patriotismo y aptitud, dos virtudes que faltan y que nos permitirían recuperar la esperanza y el futuro.

Los argentinos estamos divididos y dominados, es tiempo de encontrar en el proyecto común de unidad nacional que dieron inicio los grandes líderes que tuvimos, desde aquel abrazo histórico entre el Gral. Perón y el Dr. Ricardo Balbín, para que nos devuelvan el presente y un futuro digno en libertad.

El Gral. Perón sabía decirnos: "Ni sectarios ni excluyentes", pensamiento que topa contra el amontonamiento de marxistas oxidados que solo distinguen la justicia como consecuencia de la confrontación. Para el justicialismo gobernar es crear trabajo y no es para que los funcionarios ni representantes de la política se enriquezcan, mientras se hunde la sociedad y eso se viene repitiendo desde que recuperamos la democracia, que en su generalidad son burócratas buscadores de oro en el desierto de la miseria social. Sin proyecto de Nación no hay futuro, ninguno de los frentes tiene una mirada más amplia que sus propias ambiciones. Es imprescindible dirigentes, políticos, sindicales, empresariales, sociales, funcionarios, deportivos etc., capacitados, sensibles, desprovistos del ego, con vocación de servicio ante la realidad actual y definir el rumbo colectivo de nuestra patria, porque de eso se trata la política, que para nosotros no es un fin sino solo un medio para el bien de nuestra patria; para lo cual es necesario convocar a quienes piensan distinto. Salgamos de la grieta y del economicismo, la política es otra cosa. Ella nos obliga a la reflexión y un análisis más allá de las prebendas que define e impone este triste modelo que solo empobrece y endeuda.

Desde el último golpe, el poder de los bancos y la concentración económica destruye mano de obra propia, trabajo nacional y empresarios pequeños y medianos, la miseria y la desocupación avanzan. Hay que recuperar el modelo productivo mediante un acuerdo con el sector agropecuario, ya que es irracional dejarlo de ocupar un lugar básico en nuestra capacidad productiva. En Argentina hay justicialistas, lo que no hay es justicialismo, existe un país sin salida, porque cuando nuestros hijos se van del país es un síntoma de una sociedad enferma, y reflejan conciencia de la gravedad de la situación. Hay que salir del kirchnerismo, que está agotado y es una ridícula izquierda que no es izquierda, y no es que el justicialismo tenga una fractura, es que la Argentina está sin esperanza y sin futuro. El justicialismo está necesitando dónde se pueda debatir y entre todos crear un pensamiento estratégico para mejorar las políticas para la provincia y la nación. El movimiento nacional que supieron expresar el radicalismo, el peronismo y todos los sectores que lograron asumir su patriotismo, ese espacio político y social, esa indiscutible expresión de síntesis superadora está hoy ausente tanto en el gobierno como en la oposición. Convocamos a los compañeros y compañeras que están alejados y no son tenidos en cuenta a generar un espacio amplio en el que todos podamos participar y tratar de recuperar a la juventud que el justicialismo perdió, que es una franja etaria clave para la generación de nuevas ideas y propuestas.

Resulta imprescindible e impostergable avanzar y tomar decisiones críticas para el futuro de corto, mediano y largo plazo, ya que un país sin un proyecto, sin una idea de integración en el mundo y esencialmente sin una propuesta productiva que permita dar trabajo a sus ciudadanos, está más cerca de ser una colonia que una nación. La síntesis superadora sigue siendo la única salida para nuestra patria. Convocamos para ello, intentémoslo, que es lo único que vale la pena.

Arq. Luis R. Guerrero

Concejal justicialista (MC)

DNI 8.413.666

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