Paradójicamente, al mismo tiempo en que se diseñan métodos más sencillos y rápidos para diagnosticar la enfermedad de Chagas, cada vez se realizan menos test. El resultado es muy preocupante: se estima que menos del 10 por ciento de las personas que poseen esa enfermedad, es decir, que tienen el parásito trypanosoma cruzi, lo sabe.
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Un problema de salud socioambiental
El chagas es una enfermedad que, detectada a tiempo, puede ser tratada y los que la padecen llevar una vida saludable. Pero si no está diagnosticada puede convertirse en mortal. Y el método más eficaz para la detección –considerando que solamente el 30 por ciento de los pacientes presentan síntomas durante el desarrollo de la enfermedad- es realizarse el test.
Las estadísticas fueron dadas a conocer con motivo de conmemorarse ayer el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, fecha instituida por la Organización Mundial de la Salud desde el año 2019. La fecha se estableció porque un 14 de abril, pero del año 1909, fue diagnosticada la primera paciente con esta enfermedad. Se trataba de una niña brasileña, Berenice Soares de Moura, que fue tratada de la afección por el Dr. Carlos Ribeiro Justiniano Chagas.
La enfermedad es transmitida por una vinchuca infectada por el parásito. Ingresa en el organismo humano cuando la persona se rasca sobre la picadura e introduce las heces del insecto infectado en la herida. También pueden introducirse a través de las mucosas de los ojos o la boca o y transmitirse de persona con capacidad de gestar al hijo o hija durante el embarazo o el parto. Los primeros síntomas que se presentan son malestar general, fiebre o una especie de cuadro parecido a una gripe. Pero luego eso cede, sin que la mayoría de las veces pueda diagnosticarse. En la evolución, la enfermedad afecta distintos tipos de células, por lo general cardíacas y eventualmente del sistema digestivo. Aproximadamente uno de cada tres enfermos puede presentar con el tiempo, luego de 10 ó 15 años, cuadros graves, como una miocarditis.
El lema de la conmemoración este año es muy gráfico respecto de las necesidades sanitarias que observan los expertos respecto de esta problemática: “Es hora de integrar la atención de la enfermedad de Chagas a la red primaria de salud”.
Si bien se trata de una enfermedad infecciosa, es también un problema de salud socioambiental. Las vinchucas encuentran un hábitat propicio en viviendas precarias, con techos de ramas o paja y grietas en las paredes, por ejemplo. Por eso, el Chagas es también una enfermedad que se asocia a la pobreza en ámbitos rurales, aunque puede afectar a cualquier persona.
Combatir la pobreza es una manera muy eficaz de desterrar algunas enfermedades socioambientales, entre ellas el Chagas. Es una tarea siempre pendiente para el Estado, del mismo modo que, en este caso específico, las campañas de concientización para que más personas se hagan el test de diagnóstico y de esa forma haya más posibilidades de tratar la enfermedad y añadir calidad de vida a quienes la padecen.