viernes 17 de mayo de 2024
Editorial

Un llamado de humanidad

En un mundo que se caracteriza por la exacerbación de las desigualdades, donde hay ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres, hay sin embargo, según datos de UNICEF, una buena noticia: el número de niños menores de cinco años fallecidos ha alcanzado la tasa más baja jamás registrada.

El estudio consigna que en el período que va del 2000 al 2022, la tasa de mortalidad de menores de cinco años se redujo a la mitad. Y las tasas de supervivencia son aún superiores a esa tendencia en varios países de renta baja y media-baja.

Estos resultados alentadores, aunque aún muy lejos de ser satisfactorios, se deben a intervenciones de alto impacto de parte de los Estados nacionales en coordinación con organismos supranacionales, como la propia UNICEF o la Organización Mundial de la Salud.

En 2022 las muertes de menores de cinco años fueron de 1 de cada 27 niños nacidos. En 1990 esa cifra era de 1 de cada 11.

No obstante, la reducción de la tasa de mortalidad es menor de la que se esperaba cuando se fijaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a cumplir en el año 2030. El Objetivo 3.2 señala textualmente: “Poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años”.

La disminución de las tasas de mortalidad corrobora, sin embargo, la existencia de formidables desigualdades, muy arraigadas y por ello estructurales. “Los niños nacidos en los hogares más pobres o en zonas frágiles o afectadas por conflictos tienen muchas menos probabilidades de sobrevivir más allá de los cinco años. Un niño nacido en el África subsahariana tiene 18 veces más probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años que uno nacido en Australia o Nueva Zelanda, por ejemplo”, sostiene UNICEF. Argentina sigue la tendencia internacional: las tasas de mortalidad vienen disminuyendo desde la década del 90, al mismo tiempo que la pobreza infantil viene subiendo desde 2015, luego de una baja pronunciada entre 2003 y 2015. UNICEF sostiene que a fines de 2023 la pobreza afectaba al 57% de los niños, niñas y adolescentes en el país. Pero el pronóstico del organismo para el futuro inmediato es que la pobreza afecte, como consecuencia de las políticas de ajuste implementadas por el actual gobierno nacional, hasta el 70% “si las condiciones generales no cambian”.

Los avances registrados en lo que respecta a la baja de la tasa de mortalidad infantil no oculta la enorme deuda que el mundo tiene con la infancia. Que un grupo de mega millonarios tenga miles y hasta ciento de miles de millones de dólares, que no podrán gastar ni en cien generaciones, mientras cada día millones de chicos sufren la peor de las miserias, debería ser un formidable llamado de atención y un factor que impulse decididamente políticas que busque acabar con semejante inequidad. Sin embargo, son muy pocos los que parecen escuchar ese llamado de humanidad.

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