Según el INPRES, el movimiento sísmico fue tan intenso que llegó a percibirse en varias provincias del país.
Alrededor de las 19.42 del martes, a pocas horas de Nochebuena, se registró un fuerte movimiento telúrico en nuestra provincia. Según el INPRES, el movimiento sísmico fue de una magnitud de 5.7 grados en la escala de Richter y su profundidad fue de 150 kilómetros; el epicentro se registró en la ciudad de Tinogasta. En las provincias de Tucumán, La Rioja y San Juan también se sintió aunque más levemente.
Uno de los últimos sismos percibidos en la provincia fue a fines de octubre, aunque tuvo epicentro en la provincia de San Juan. Fue de 5.8 grados en la escala de Richter.
En mayo de 2023, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó por primera vez en 40 años el mapa de peligrosidad sísmica en Argentina, identificando cinco niveles de riesgo. Aunque el peligro sísmico está presente en todo el país, algunas regiones tienen mayor probabilidad de sufrir movimientos sísmicos.
Las zonas con mayor peligrosidad, de categoría "muy elevada" (0,35 g), incluyen el sur de San Juan y el norte de Mendoza, incluyendo sus ciudades capitales. A continuación, con peligrosidad "elevada" (0,25 g), se encuentran áreas de Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta, Jujuy y Tierra del Fuego.
Las regiones de peligrosidad "moderada" (0,18 g) abarcan un largo corredor que va desde el norte de Salta y Jujuy hasta el noreste de Chubut, pasando por Tucumán, Catamarca, La Rioja, Córdoba, San Luis y el centro-sur de Mendoza. También algunas zonas de Tierra del Fuego entran en esta categoría.
Con un riesgo "reducido" (0,10 g), se encuentra un área que va desde el norte de Salta, Formosa y Chaco hasta el oeste y sur de Santa Cruz, pasando por varias provincias del centro y sur del país, como Santiago del Estero, Córdoba, Neuquén y Río Gallegos.
Finalmente, el resto del país, como Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones, Corrientes y Santa Fe, se encuentra en una zona de "muy reducida" peligrosidad (0,04 g).
A 20 años del terremoto
El temblor que sacudió a Catamarca e hizo temblar a varias provincias vecinas fue en las sierras de Ambato el 7 de septiembre del 2004. Fue considerado en la escala de Richter como 6.3 calificado como terremoto de magnitud. Se produjeron varios destrozos materiales y unas 30 personas heridas. Durante los movimientos, una mujer de 68 años murió por un ataque de asma en la terminal lo que fue considerado como una muerte indirecta. El terremoto se produjo a las 8.53, 60 kilómetros al sudoeste de la capital de Catamarca y fue el número 20 en importancia de los que se produjeron en el país. Fue seguido por otros dos movimientos, el último de los cuales se registró a las 12.23.
“Que nosotros estemos en un área de riesgo moderado no significa que episodios como el sucedido en el 2004 vuelvan a suceder. Fue curioso desde la ciencia no haber visto grandes desastres, salvo en la zona del epicentro, donde medimos grietas de 50 metros de largo”, dijo el Lic. en Geografía, profesor de Geomorfología de la UNCA, Julio Costello. Lamentó que a diferencia de los volcanes, los sismos no puedan predecirse, ya que en la mayoría de los casos no se actúa preventivamente, pese a los antecedentes como en la provincia.
Simulacros en las escuelas
Finalizando el ciclo lectivo 2024 se realizó un simulacro de evacuación de sismo que contó con la participación de seis establecimientos educativos de Valle Viejo, con su personal docente, ordenanzas, directivos y más de mil niños y adolescentes de los niveles inicial, primario y secundario. La sirena marcó el inicio de la dinámica que consistió en la práctica de las medidas que el cuerpo de bomberos voluntarios replicó en charlas preliminares con docentes y estudiantes para saber qué hacer cuando este tipo de emergencia se presenta.
Desde el Comando de Incidentes, apostado en la plaza de San Isidro, los efectivos a cargo del operativo realizaron el monitoreo en cada uno de los establecimientos donde grupos de bomberos voluntarios coordinaron la evacuación y dieron las devoluciones al terminarla.
Alfredo Gómez, presidente de Bomberos Voluntarios de Valle Viejo, comentó sobre la actividad: “Advertimos las zonas vulnerables y las zonas seguras, los tiempos que tardamos en cada escuela, los problemas tales como detectar escaleras sin material antideslizante, puertas que abren hacia dentro o anuladas y diferentes inconvenientes que iremos trabajando con los directivos. Éste fue el puntapié inicial, el año que viene pretendemos realizar tres simulacros, uno en la apertura del ciclo, otro a mitad de año y el tercero al cierre, para afianzar todo lo aprendido y para que los chicos lo puedan transmitir en sus casas, en los clubes y tengamos un efecto multiplicador ”.