jueves 30 de junio de 2022

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Sucedió entre 2020 y 2021

Ultrajó a dos niñas y fue condenado a 12 años de prisión

El acusado respondió por cuatro hechos. Confesó, asumió su responsabilidad y pidió perdón.

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20 de abril de 2022 - 01:10

En la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación, a puertas cerradas, se desarrolló una audiencia de debate por cuatro hechos contra la integridad sexual. El acusado, un joven de 22 años, debía responder por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal”, “abuso sexual simple”, “exhibiciones obscenas” y “abuso sexual por el aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima”. Los ultrajes sucedieron entre 2020 y 2021. Las víctimas eran dos hermanas, de 12 y siete años.

El Tribunal estuvo integrado por los jueces Mauricio Navarro Foressi, Carlos Moreno y Fernando Esteban. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Alejandro Dalla Lasta Baroni, quien estuvo acompañado por la asesora de Menores, Daniela Faerman Cano. La defensa fue ejercida por el defensor Penal Oficial de Sexta Nominación, Estanislao Reinoso Gandini.

Dada la índole del delito, la audiencia se realizó a puertas cerradas. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el acusado había sido integrado a la familia en la que cometió los ultrajes. Además, era muy amigo de uno de los hermanos de las víctimas. El joven llegó a debate privado de la libertad.

En el banquillo de los acusados confesó, asumió su responsabilidad y pidió perdón. En la instancia de alegatos, el representante del Ministerio Público Fiscal mantuvo las cuatro imputaciones y solicitó una pena de 14 años. Por su parte, la asesora Faerman Cano adhirió a su planteo. A su turno, el defensor Reinoso Gandini, dada la confesión de su asistido, solamente pidió morigerar la pena.

Tras un breve cuarto intermedio para deliberar, los magistrados dieron a conocer el veredicto. El joven acusado fue hallado culpable y condenado, en consecuencia, a la pena de 12 años de prisión. Tras la lectura del veredicto, el joven regresó al Servicio Penitenciario Provincial, para purgar su pena.

En alerta

Especialistas en abuso sexual en la infancia (ASI) advierten que en un alto porcentaje estos ultrajes suceden dentro del entorno familiar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco chicas y uno de cada 13 varones son víctimas de abuso antes de los 18 años. Por otro lado, desde Red por la Infancia estiman, con base a datos del INDEC, que 2.000.000 de niños y niñas son potencialmente víctimas de este delito en Argentina, aunque solo se denuncia el 10% de los casos.

Los especialistas subrayan que el pronóstico de estos chicos y chicas puede mejorar notablemente si encuentran un adulto que esté emocionalmente disponible para brindarles ayuda y que actúe para protegerlos. El rol del adulto protector es fundamental, ya que de su actitud frente al niño o la niña dependerá que estos puedan contar lo que les pasa o callar para siempre. Mostrarse enojado, angustiado o usar frases como “¿Por qué dejaste que te hiciera eso?”, “¿Por qué no te fuiste o le dijiste que no?”, contribuyen al silencio. En cambio, otras como “fuiste muy valiente al contármelo”, “nada de lo que pasó es tu culpa”, “te vamos a ayudar para que esto no vuelva a pasar nunca más”, son respuestas que marcan la diferencia.

Algunas señales a tener en cuenta son manifestaciones de dolor al sentarse o cambios en la forma de caminar, así como manchas en la ropa interior. Si son preescolares. Se debe estar atentos a infecciones genitales o de transmisión sexual, como sífilis, HIV no preexistente al momento del nacimiento, clamidia o gonococo. Son siempre diagnosticadas por un médico que suele sospechar por la presencia de síntomas propios de estas infecciones. Las manifestaciones psicosomáticas, como dolores recurrentes sin causa aparente, como cefaleas, dolores articulares en la zona abdominal, al tragar o en el pecho son otra señal de alarma.

Los cambios bruscos en el apetito, voracidad o restricción alimentaria pueden ser algunas alteraciones tempranas. Las conductas regresivas en general, como la pérdida durante el día o la noche del control de la vejiga (enuresis) o del esfínter anal (encopresis), problemas de sueño, más miedos nocturnos y déficit de atención, entre otros, son señales. Como consecuencias a largo plazo, pueden aparecer otras graves como las autolesiones e intentos de suicidio.

Las conductas hostiles y agresivas exacerbadas en sus hogares y dentro de sus círculos sociales, como amigos y compañeros de estudios pueden ser indicadores de peligro, como los temores o rechazos aparentemente inexplicables frente a ciertas personas. La erotización, actitudes autoeróticas, llevar adelante juegos sexuales con sus pares o utilizar palabras impropias del lenguaje de un niño de su edad y dibujos que llamen la atención por su contenido son otra señal.

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