Distintos referentes vinculados a la actividad turística vienen advirtiendo sobre la crisis que atraviesa el sector, que combina la caída del consumo, el encarecimiento sostenido de los costos operativos y crecientes dificultades de los prestadores para sostener sus servicios. El reclamo concreto es la declaración de la emergencia turística provincial.
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Turismo en Catamarca: avances en peligro
Ayer, el prestador turístico del oeste catamarqueño Horacio Suárez se expresó en ese mismo sentido durante una entrevista en Ancasti Streaming. Situó el problema en una dimensión que excede lo provincial. Sostuvo que no se trata de una dificultad exclusiva de Catamarca, sino de una tendencia nacional y sintetizó el fenómeno con una frase elocuente sobre el comportamiento del consumo familiar: “Cuando no llegás a fin de mes, lo primero que cortás son las vacaciones”.
El turismo interno depende, en última instancia, del ingreso disponible de las familias argentinas, y cuando ese ingreso se contrae, el gasto turístico se encuentra entre los primeros rubros postergados. Es un fenómeno que Catamarca no puede resolver por sí sola, porque su origen está en la dinámica macroeconómica nacional, pero cuyos efectos golpean con particular dureza a una provincia que había logrado, en las últimas dos décadas, construir un posicionamiento genuino como destino turístico.
Ese proceso de consolidación está hoy amenazado por una combinación de factores que se retroalimentan negativamente. Por un lado, el deterioro del poder adquisitivo de los salarios reduce la demanda interna. Por otro, un tipo de cambio que mantiene a la Argentina como un destino caro en dólares desalienta la llegada de turismo extranjero, que ha registrado una caída notable en los últimos dos años. A eso se suma una estructura de costos que se ha vuelto insostenible para muchos prestadores. Mientras las tarifas de los servicios turísticos han aumentado de manera moderada, los costos de los servicios públicos que sostienen la operación cotidiana de hospedajes, restaurantes y agencias se dispararon muy por encima de esa capacidad. El caso de la energía eléctrica es contundente: en algunos segmentos, las tarifas aumentaron hasta casi un 1.000%.
A estas limitaciones estructurales se agrega un problema de conectividad y de comercialización que los propios prestadores locales identifican como un techo difícil de superar, como es la escasa oferta de paquetes turísticos hacia Catamarca diseñados por agencias de alcance nacional. Esa ausencia está directamente condicionada por la baja frecuencia y el costo elevado de los vuelos hacia la provincia.
Existen, entonces, restricciones específicas del sector que admiten políticas puntuales. Pero hay un segundo nivel de causas que excede largamente la capacidad de acción de cualquier gobierno provincial, porque remite a decisiones que se toman en el plano nacional. Entre ellas, la recomposición del ingreso disponible de las familias, la reactivación de la actividad económica y, de manera central, una política cambiaria que evite que la Argentina continúe encareciéndose en términos de dólares frente al resto del mundo. Mientras esas variables de fondo no se corrijan, cualquier esfuerzo provincial tendiente a sostener los avances, por acertado que sea, tendrá un margen de maniobra limitado.