domingo 16 de enero de 2022

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Cara y cruz

Tres décadas y en las mismas

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14 de enero de 2022 - 20:22

Los cortes de energía que asolan el área metropolitana han disparado el no menos crónico intercambio de imputaciones entre kirchneristas y macristas. Que los contendientes ya ni se gasten en la calidad de las excusas y acusaciones es síntoma de una saludable coherencia del ecosistema nacional: los colapsos energéticos exhiben idéntica carencia de originalidad que los argumentos, como puede advertirse en las portadas del matutino Clarín que ilustran esta nota editorial, fechadas en enero de 1989.

Del mismo modo que hace 33 años el gobierno radical de Raúl Alfonsín, el peronista de Alberto Fernández dictaminó asueto empalmado con el fin de semana para mermar la demanda sobre la red energética en crisis aunque, tal vez para que no se lo acuse de plagiario, utilizó el eufemismo del “teletrabajo”.

La experiencia debe haber inducido la disposición presidencial. Fernández era funcionario del Ministerio de Economía alfonsinista en ese ’89 tan similar a estos tiempos que se atraviesan no solo por los problemas de energía. El radical, al que admira, también oscilaba ante un frente económico estragado por la inflación.

O sea que la Argentina padece los mismo problemas de energía, la misma inflación y el mismo Fernández que hace más de tres décadas, con la diferencia que en aquel remoto 1989 la prestación del servicio en el área metropolitana estaba a cargo de la estatal SEGBA y ahora de las privadas EDENOR y EDESUR, que en rigor son medio privadas nomás porque se benefician con los generosos subsidios del Tesoro Nacional que le permiten a los usuarios de esa región abonar tarifas hasta siete veces inferiores a las que sacuden el bolsillo de los del interior.

Hubo también cortes de las mismas características en el menemismo, en el kirchnerismo y en el macrismo.

Los apagones en el área metropolitana dispararon los clásicos intercambios de imputaciones entre macristas y kirchneristas Los apagones en el área metropolitana dispararon los clásicos intercambios de imputaciones entre macristas y kirchneristas

Invariablemente, los responsables de garantizar la solvencia del servicio los justificaron en el exceso de consumo.

El señor Juan José Aranguren, que fue ministro de Energía de Mauricio Macri entre 2015 y 2018, interpretó los apagones en curso como una especie de reivindicación y decidió, después de que unos 700 mil usuarios se quedaran sin luz y condenados al abanico con 40º de calor, expresarse públicamente. También lo debe haber estimulado una explosión de “memes” en su contra.

Explicó el ex ministro macrista que el colapso es consecuencia de la falta de inversión y al atraso tarifario, sin acordarse de que durante su gestión metió unos tarifazos singulares, que arrasaron con las economías regionales y mantuvieron incólumes las asimetrías que benefician a todos los metropolitanos en detrimento del interior, incluidos los de la próspera Ciudad de Buenos Aires. Tampoco del gigantesco apagón de junio de 2019, cuando todavía estaba Macri.

El Gobierno nacional le respondió que el problema es la reactivación industrial, al mismo tiempo que se puso a gestionar con los industriales mecanismos para que mermen el ritmo en algunas franjas horarias.

La agilidad para trasladarle las culpas al prójimo de esta gente es directamente proporcional a su incompetencia.

En más de tres décadas, los principales actores de la política nacional han sido incapaces de afirmar un sistema de energía que no entre en crisis a la primera de cambio, pero el culpable es el consumidor desbocado.

Los apagones metropolitanos son la síntesis veraniega del fracaso colectivo nacional.

Tres décadas y en las mismas, como con la inflación, el coqueteo con la cesación de pagos y la pobreza indomable.

Es como para enorgullecerse de tanta pertinacia.

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