sábado 28 de mayo de 2022

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Editorial

Solo para algunos

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25 de enero de 2022 - 02:10

Ni el aumento de la pobreza como su reducción se explican solamente a través de la variable de la recesión o el crecimiento económico, pese a cierta mirada sesgada de algunos economistas –ortodoxos y algunos heterodoxos también, según parece- que entienden que la expansión del PBI es herramienta suficiente para mejorar la calidad de vida de la población en general, también de los sectores más vulnerados.

El crecimiento de la economía de un país es requisito indispensable para que una reducción de la pobreza y la indigencia sea sustentable, es decir, para que pueda encararse como política de estado y no sea apenas el resultado de medidas coyunturales de escasa duración. Pero no es suficiente. Se requiere, además, de políticas activas de redistribución del ingreso y reducción de la desigualdad existente a los fines de evitar que el beneficio lo capitalicen solo algunos sectores. Y eso no lo hace el mercado, sino el Estado.

La realidad lo corrobora todo el tiempo. El año 2021 fue el primero de crecimiento del PBI argentino después de tres años seguidos de recesión. La expansión alcanzó alrededor del 10 por ciento. También creció fuertemente el empleo, tanto el formal como el informal, aunque sin alcanzar todavía –salvo la industria-, los niveles prepandémicos. Sin embargo, la pobreza no se redujo o se redujo apenas unas décimas.

Un dato revelado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos arroja algunas pistas: la participación primaria de los trabajadores en el ingreso nacional pasó de 53,5 por ciento en los primeros trimestres del año pasado al 47,9 por ciento en el mismo periodo de este año. Es decir, hubo un fuerte retroceso. Está claro que no fueron los trabajadores los que se vieron beneficiados por el crecimiento.

Gabriel Calvi, investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, cuestiona a los que postulan “la neutralidad del crecimiento económico. El deterioro de la participación secundaria de los hogares es la clave que refuta, de manera bastante ostensible, a quienes postulan al crecimiento económico como resorte exclusivo para morigerar los altos niveles de pobreza. Sin crecimiento no se puede, pero con crecimiento no alcanza”. Y añade: “Si el dinamismo económico de la primera mitad del año hubiera alcanzado en su total expresión a los ingresos hogareños, elevando el poder de compra promedio un 9 por ciento y en ausencia de alteraciones distributivas, la tasa de pobreza se habría retraído algo más de 4 puntos porcentuales”.

La incertidumbre por el acuerdo con el FMI, la inflación que no cede y la volatilidad de los mercados son elementos que no ayudan a dotar al actual gobierno del poder suficiente para implementar medidas tendientes a reducir las desigualdades y por ende a combatir la pobreza. En este contexto, la recuperación económica es una buena noticia. Pero solo para algunos.n

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brutalidad. el joven habría sufrido lesiones en uno de sus oídos. 

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