La oposición se dio con el gusto de estrenar su pergamino triunfal de noviembre con un golpe artero al Gobierno. Con una mayoría de 132 votos, por sobre 121 y una abstención, logró sepultar hasta nuevo aviso el Presupuesto nacional 2022 que era uno de los puntos a poner sobre la mesa de negociación con el Fondo Monetario Internacional.
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Sobreactuación y perjuicio
Es claro, sin embargo, que hubo culpas compartidas. Por el lado del oficialismo, el proyecto era un decálogo de despropósitos o de metas incumplibles. A saber: estimaba una tasa de inflación del 33% en 2022, cuando este año superó el 50%, y preveía un crecimiento de la economía del 4% y un déficit fiscal primario de 3,3% del PBI, pese a que el rojo fiscal primario que se registró en 2020 fue del 6,5%. Ningún analista serio se atreve a arriesgar que, a este paso y con la actual política económica en marcha, la inflación del año próximo sea inferior al 50%.
A eso se sumó el hecho de que entre el proyecto inicial de Presupuesto presentado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en el Congreso y el que finalmente ingresó en la semana para su tratamiento se agregó más de medio centenar de artículos que el Frente de Todos pretendía aprobar sobre tablas, sin debate previo en comisión. Una torpeza política que solo sirvió para alimentar el discurso opositor encaminado al rechazo.
Y si algo faltaba para completar el plato, el presidente del bloque oficialista, Máximo Kirchner, se despachó con un discurso cargado de agresión y odio contra sus pares de Juntos por el Cambio y aliados.
“Me llama poderosamente la atención el comportamiento que están teniendo ante una situación gravísima cuando endeudaron este país en 44 mil millones de dólares”, lanzó. “Escuchen, escuchen, escuchen, escuchen, escuchen, yo los escuché, aprendan a escuchar, aprendan a escuchar…”, repitió siete veces mientras el presidente del cuerpo, Sergio Massa, pedía silencio.
“Lo que uno quiere es que podamos votar. Es el pedido que recibimos de nuestro Presidente que se compromete a mandar estos proyectos al Congreso, como se hará con el del acuerdo con el FMI, que ojalá hubiera sido en el pasado tan meticulosamente analizado por quienes hoy son oposición, ojalá hubiese pasado por este Congreso, para cuidar que en el acuerdo se respetara nuestra democracia. Quizás fue por la cobardía (de la ahora oposición) de no mandar el proyecto al Congreso. Presidente, votemos el proyecto por sí o por no y terminemos el show, por favor”, cerró Kirchner.
Eso fue suficiente para que el presidente del bloque del PRO, Cristian Ritondo, sobreactuara una ofensa por los dichos de Kirchner y se sumara al pedido de votar en ese momento. Y así fue: proyecto rechazado.
A Máximo le caben todos los cuestionamientos, desde su vida holgada y dudosamente honrada, hasta el hecho de estar donde está solo por ser “hijo de”. Pero sus dichos en la sesión fueron claramente lo que la oposición esperaba para dar el sablazo. De hecho, hace días que los principales referentes del sector venían adelantando por todos los medios que no acompañarían el proyecto.
Los dos diputados nacionales de Catamarca por Juntos por el Cambio, Rubén Manzi y Francisco Monti, votaron disciplinadamente junto a los bloques opositores. No sorprendieron en absoluto, aunque sus justificaciones no fueron más que un contraataque a los cuestionamientos del oficialismo provincial a la oposición nacional.
Sin justificación
Apenas conocido el resultado, el gobernador Raúl Jalil se manifestó indignado. "La postura de la oposición en el Congreso perjudicó en forma directa a todas y todos los catamarqueños por igual. Con mucho esfuerzo, habíamos logrado incluir fondos para rutas, diques, obras de agua y líneas de energía que generan oportunidades de trabajo y calidad de vida", indicó.
También se pronunció la senadora nacional Lucía Corpacci, quien dijo que “cuando uno asume el cargo de legislador tiene que entender que más allá de que pertenece a un espacio político va a representar los intereses del pueblo y del país".
El intendente capitalino Gustavo Saadi se explayó con dureza. Dijo que el rechazo fue exclusivamente por “temas partidarios”, que se priorizó la “disputa política en perjuicio de las provincias” y que se trató de una “actitud irresponsable que va en contra de los intereses de los argentinos”.
Puntualmente, aseguró que Catamarca fue uno de los distritos más afectados por esta decisión, por cuanto para 2022 “ya se había comprometido avanzar con trabajos como la construcción del Centro Modular Sanitario en La Ciénaga en Belén, siete Centros de Desarrollo Infantil en Andalgalá, Belén, Huillapima, Nueva Coneta, Recreo, La Paz, Tinogasta, Pomán y en nuestra Capital”.
Más aún, “en este Presupuesto que rechazaron se contemplaban enormes proyectos para la ciudad como un Polo de Salud de alta complejidad cerca del Hospital Malbrán; la nueva Terminal de Ómnibus; el nuevo edificio del Poder Judicial; la Construcción de Acueducto Norte en la ciudad con una inversión de más de 1.300 millones de pesos”, entre varias obras viales que detalló.
“Quienes le dijeron ‘no’ a estas obras, tendrán que rendir cuentas ante los catamarqueños, y cuando reflexionen comprenderán que no le hicieron daño a un partido político o a un gobierno, sino al pueblo que dicen representar”, concluyó Saadi.
Tanto Saadi como Corpacci y Silvana Ginocchio fueron los representantes de la provincia en la Cámara baja durante la gestión de Mauricio Macri. Y pese a las diferencias políticas, votaron todos los proyectos de Presupuesto que envió el Ejecutivo nacional de entonces. Sencillamente porque esa ley preveía obras para Catamarca.
Manzi y Monti aseguran que las obras se harán de todas formas y que el oficialismo provincial exagera o directamente miente al plantear una pérdida que no es tal. Aunque probablemente así suceda, al menos con los proyectos más relevantes, ¿cuál fue el criterio que tuvieron a la hora de votar? ¿Le pusieron un ojo a los recursos previstos para Catamarca o directamente actuaron con obediencia debida con sus jefes de bloque?
Tal vez les interese menos lo que pueda recibir la Provincia de la Nación que tener algún protagonismo en el operativo desgaste del kirchnerismo con miras a 2023.
Como enseñó el histórico dirigente radical Raúl Baglini, la lógica de las actitudes de la oposición se explica por su alejamiento del poder.