Es una lástima que el electorado no valore la aptitud para inventar justificativos y prefiera detenerse en el prolongado proceso de deterioro de sus condiciones de vida. Si no perseverara tan terco en semejante distorsión de las percepciones, los comicios para designar a los próximos inquilinos de la Casa Rosada serían un trámite administrativo y la continuidad del Frente de Todos tan indefectible, que hasta cabría dudar de que algún antagonista serio osara postularse.
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Sin novedad en el frente
La dureza de cara es parte fundamental de la solvencia para los pretextos, de modo que se entiende la vigencia de Gabriela Cerruti como portavoz del Presidente Alberto Fernández. Su carencia de pudor para postular cualquier estrafalario dislate a la consideración pública puede calificarse a esta altura como fuera de serie.
Ayer explicó que el 7,7% de inflación de marzo, más de un punto por encima de la de febrero, obedeció al impacto combinado de la guerra de Ucrania y la sequía.
“El número que vemos hoy representa el peor momento del impacto de la guerra en los precios internacionales y la peor sequía de la historia en el país”, tuiteó.
Quizás en un intento de atenuar el rechazo a esta teoría, añadió: “Sabemos, nos duele, nos ocupa cómo afecta la vida cotidiana y a cada familia. Estamos redoblando esfuerzos, convencidos de que el camino es sostener el crecimiento y el orden que estamos logrando. La mayoría de los análisis nos muestran que este fue el peor momento y que comenzó una tendencia a la baja que esperamos ver reflejada próximamente”.
“Próximamente”. La audacia no le dio para arriesgarse a la precisión.
Las apreciaciones de la portavoz son consistentes con la oratoria bélica desplegada por Fernández el 15 de marzo de 2022.
En aquel recordado discurso, el Jefe de Estado anticipó la fecha exacta del inicio de las hostilidades contra el flagelo inflacionario.
“Cuando creímos que estábamos saliendo de la pandemia, comenzó la guerra en Europa. En un mundo globalizado causa efectos desastrosos más allá de las fronteras. Esta guerra tiene repercusiones en el mundo y también en la Argentina”, explicó, con su proverbial propensión didáctica.
“El viernes empieza la guerra contra la inflación en la Argentina; vamos a terminar con los especuladores”, advirtió.
Es decir que la guerra contra la inflación comenzó el viernes 17 de marzo, no el miércoles 15. Cabe esperar que el mes que viene Cerruti explique que a la guerra de Ucrania y la sequía debe sumársele, como causa de la escalada de los precios en el país, el error estratégico cometido por Fernández al anunciar el ataque con 48 horas de anticipación y privarse del factor sorpresa.
Eso le pasa por cándido. Hubiera tomado el ejemplo de Vladimir Putin, que le metió nomás con la invasión a Ucrania sin avisarle a nadie. Ni siquiera al propio Fernández, que se había comprometido a promover una inserción de Rusia en América Latina apenas unos días antes de que se iniciara el conflicto, en una reunión cara a cara que mantuvieron en el Kremlin y produjo importantes cimbronazos diplomáticos.
De todas formas, con factor sorpresa a favor, a Putin no le fue tan bien como esperaba en su aventura ucraniana, cosa que también podría ser empleada por Cerruti y sus ideólogos en el próximo informe del INDEC para excusarse por los nulos resultados de su guerra doméstica contra la inflación.
De marzo a marzo, la inflación argentina evolucionó un 104,3%. Tal es el parte anual de la “guerra” declarada por Fernández
Sigue la guerra en Ucrania y sigue la inflación tan rozagante en la Argentina, único país de la región al que parecen afectarle los precios con tanta dureza el conflicto bélico. Siguen también las excusas oficiales.
Cerruti bien podría titular sus incursiones como la película que le ganó el Oscar a “Argentina, 1985”: “Sin novedad en el frente”.