El sexo en adultos mayores sigue siendo, aunque menos que antes, un tema del que no se habla demasiado, tabú entre algunos o motivo de conversaciones reservadas, en otros. Pero lo cierto es que un porcentaje importante de los hombres y mujeres mayores de 60 años es sexualmente activo. Una encuesta recientemente difundida, elaborada por la prestigiosa Fundación Huésped, señala que el 38% de las personas de ese rango etario consultadas en una encuesta aseguró tener relaciones sexuales de forma periódica.
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Sexo maduro, sexo seguro
“Nuestra perspectiva de trabajo tiene que ver con intentar desarmar las interpretaciones más estereotipadas y homogeneizadoras de la vejez, que parecieran equiparar la diversidad de experiencias en una única figura (el abuelo, la abuela) que además termina estando cargada de algunos componentes un tanto des-sexualizados”, sostiene la Fundación. La mirada descrita se enmarca en lo que se denomina “viejismo”, es decir, un conjunto de prejuicios y estereotipos que se aplican a las personas solo por la edad. Estos prejuicios y estereotipos generan discriminación por la identificación negativa que encarnan y dificultan, al mismo tiempo, el respeto de los derechos de las personas, entre ellos los derechos sexuales.
“Los derechos sexuales –manifiesta la Fundación Huésped-- son derechos humanos que tenemos todas las personas a lo largo de la vida, no es algo que se va perdiendo sino que puede mostrar ciertas transformaciones en cómo se vivencia. Nuestros derechos sexuales persisten y requieren ser visibilizados y acompañados desde políticas públicas”.
Pero el estudio, cuya premisa es que“el sexo maduro sea sexo seguro”, también arroja un resultado preocupante: el 63% de los encuestados admitió que nunca se hizo un test de VIH, y entre los varones el 72% dijo no haber usado preservativo en su última relación sexual.
Los hombres y mujeres que hoy tienen entre 60 y 70 años, tenían entre 17 y 27 años cuando se detectaron los primeros casos de SIDA, provocados por el VIH. Es decir, atravesaron su juventud siendo conscientes de la gravedad de la infección y conociendo también los modos de contagio. Sin embargo, ni antes ni tampoco ahora la cantidad de personas que se realizan el test diagnóstico para constatar si son portadoras del virus es significativa. Esta pasividad es factor que incrementa la cantidad de casos. Es cierto que hoy, a diferencia de hace cuarenta años, existen tratamiento efectivos que le permiten a quienes tienen la infección tener una buena calidad de vida, pero los riesgos de enfermedades asociadas siempre está presente, sobre todo si los portadores del virus son personas de edad avanzada.
De modo que es preciso no discontinuar las campañas de concientización respecto de las enfermedades de transmisión sexual, incluso en grupos etarios como el mencionado, que en una buena proporción siguen teniendo relaciones sexuales y por lo tanto corriendo riesgos si no hay prevención, por más que sea un tema del que se hable todavía menos de lo adecuado.