Seis mujeres desaparecidas y búsquedas que se prolongaron durante años
Alicia Nieva (2004), Eva Esther Acosta (2005), Elsa Beatriz Narváez (2006), Sandra Madueño (2009), María Cristina Montoya (2011) y Maira Romina Cabrera (2026) faltan en sus casas.
Seis familias continúan una búsqueda que se prolonga año tras año, sin respuestas y sin saber qué pasó. Son, en su mayoría, madres, hijas y hermanas. Entre enero de 2004 y agosto de 2026, al menos seis mujeres desaparecieron en Catamarca y siguen ausentes en sus casas, sin que se conozca su paradero.
Alicia Verónica Nieva
Tenía 31 años. El 21 de enero de 2004 salió de la fábrica donde trabajaba, en la Ruta Provincial 33, en Sumalao, Valle Viejo. Ese día había pedido retirarse más temprano y le había encargado a una compañera que le cuidara sus pertenencias. Vivía con sus padres, que fueron a la Policía cuando no volvió a la casa ni avisó que se demoraría. La familia empapeló la ciudad con su rostro y su nombre, y llegaron llamados que decían haberla visto en Las Juntas o en Mendoza, pero no estaba en ninguno de esos lugares. Su hermana continuó la lucha durante los años siguientes. La causa está estancada.
Maestra de grado de 29 años y madre de una nena de 4, fue vista por última vez en agosto de 2005. Su esposo, un policía, les dijo a los familiares que tras una pelea ella se había ido de la casa que compartían en el barrio Libertador II. La madre de la joven sospechó que le había pasado algo malo: aseguró que tenían una excelente relación y que Eva no habría abandonado a su hija. Según se publicó en 2010, la Justicia no encontró trámites, deudas bancarias ni ningún dato sobre su paradero, y Eva nunca volvió a cobrar el fondo de desempleo que percibía.
Elsa Beatriz Narváez
Ama de casa de 45 años, vivía en El Bañado, Valle Viejo, con sus hijos de 9 y 12. La noche del viernes 3 de marzo de 2006 los dejó con una vecina para ir a bailar y fue la última vez que se supo de ella. Su madre radicó la denuncia recién el 4 de abril, un mes después. En la casa había gotas de sangre en el baño y se ordenaron rastrillajes que incluyeron el destapado de la fosa, sin resultados. Su ropa, sus documentos y la tarjeta con la que cobraba un plan de asistencia social seguían allí. Hubo testimonios sobre una relación conflictiva con su expareja, con quien había hecho exposiciones policiales, pero nunca se cerraron sospechas concretas. A diferencia de otros casos, el suyo no trascendió en los medios ni su entorno pidió datos públicamente.
Sandra Mabel Madueño
Tenía 29 años y dos hijos de 10 y 13. El 23 de noviembre de 2009 salió con una linterna y una vianda para llevarle la cena a su pareja, sereno en La Ripiera, en la zona industrial de El Pantanillo, algo que hacía todos los días. Fue vista por última vez en la zona sur de la ciudad. Su hermano, Jacobo Madueño, hizo la denuncia dos días después. Su pareja, de 51 años, fue arrestado y liberado a los pocos días. Se rastrilló la zona sur, el dique El Jumeal y el sector de la Gruta de la Virgen del Valle, con perros adiestrados traídos de Córdoba. También se revisó una laguna cercana a La Ripiera sur, donde se hablaba de restos óseos que resultaron ser de animales. Todos los operativos fueron negativos.
María Cristina Montoya
Docente de Santa María, desapareció el 28 de octubre de 2011. Había tomado notoriedad al denunciar que una araña viuda negra la había picado en la escuela donde trabajaba, lo que le provocó complicaciones de salud. A 12 años de la desaparición, su hija Agostina Delgado criticó la actuación de la fiscalía y la policía: dijo que se intervinieron los teléfonos de la familia en lugar de buscarla. Contó además que nunca recibieron ayuda del Estado y que alguien cobró el sueldo de su madre durante nueve meses.
40 días sin Maira
A 40 días de la desaparición de Maira Cabrera (27) en Telarito, departamento La Paz, la Justicia no tiene pistas sobre el paradero de la joven y su pareja y la última persona que la vio, Eduardo Cejas podría quedar en libertad en las próximas horas por la causa secundaria en la que está imputado.
Maira desapareció en 10 de agosto. La denuncia fue realizada por su familia el 14 y se dio inicio al expediente de la búsqueda, al que se le sumó una causa paralela en la que el protagonista es el Eduardo Cejas (36) alias “Pumpuna”, pareja de Maira, aunque él lo niega terminantemente.
La búsqueda está a cargo de la fiscal de la Sexta Circunscripción Judicial, Jorgelina Sobh, y del fiscal coadyuvante Luis Eduardo Córdoba Andreatta. Hasta ahora intervinieron decenas de agentes de la División Homicidios, Criminalística, del Laboratorio de Toxicología y Química Legal, sumariantes de la Unidad Judicial N° 2 y personal de Fiscalía especializado en informática.
También participaron efectivos de la División Trata de Personas, de Canes con perros adiestrados para hallar personas vivas y restos cadavéricos, del Grupo Drones para realizar relevamientos aéreos, y buzos del Grupo Especial de Rescate (GER) para examinar pozos de agua, cisternas y aljibes. A la pesquisa se sumó además la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO), que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y que ejecuta en forma exclusiva las intervenciones telefónicas y de otros soportes de comunicación requeridas legalmente.
Causa paralela
Una causa paralela se originó el 15 de agosto, cuando el imputado fue arrestado provisoriamente en averiguación del hecho en el destacamento policial de Telarito. Tras pedir permiso para ir al baño, golpeó a un agente y huyó. Poco después, en compañía del abogado Luis Tula -uno de los condenados por el crimen de María Soledad Morales-, se entregó en una sede policial de la Capital.
El 12 de septiembre se sumó un nuevo hecho: durante un allanamiento judicial en su vivienda en Telarito, Cejas advirtió la llegada de los efectivos e intentó huir corriendo por un campo. Luego de una breve persecución, la policía logró interceptarlo, reducirlo y arrestarlo.
Ambos episodios son investigados por el fiscal Córdoba Andreatta, quien lo imputó por “resistencia a la autoridad en concurso ideal con lesiones leves (primer hecho) y resistencia a la autoridad (segundo hecho), en concurso real y en calidad de autor”. Al ser indagado con la asistencia de un defensor oficial, el acusado optó por mantenerse en silencio. Posteriormente, en la audiencia de control de garantías, la jueza Mas Saadi le confirmó la detención e intimó al fiscal a definir su situación procesal en un plazo de ocho días.
El plazo vence en las próximas horas y, según fuentes judiciales, Cejas debería ser excarcelado, ya que, al tratarse de delitos menores, en caso de ser juzgado le correspondería una pena de prisión de hasta tres años de cumplimiento condicional.En esta oportunidad, la magistrada intervino subrogando al juez de Control de Garantías N° 1, Jonathan Felsztyna, quien había autorizado los allanamientos solicitados por el fiscal Sobh.