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Editorial

Salvan vidas

26 de abril de 2023 - 01:10

Algún día, cuando la pandemia todavía en curso pueda darse por concluida, habrá que confeccionar estadísticas que permitan arribar a cifras aproximadas relativas a la cantidad de vidas que salvaron las vacunas contra el COVID-19. No será, por cierto, una tarea sencilla. Pero con solo analizar cómo empezó a disminuir el número de fallecidos por la enfermedad a partir de la implementación de campañas de vacunación masivas en la mayoría de los países, es inevitable concluir que la incidencia fue clave para evitar cuadros severos y eventualmente el fallecimiento en pacientes enfermos.

La reflexión anterior es válida también para las vacunas que previenen otras enfermedades, sobre las que existen, porque las investigaciones estadísticas respecto de ellas llevan ya muchos años, mayores precisiones respecto del impacto virtuoso en materia de prevención sanitaria. Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año las vacunas evitan la muerte de unos 2 millones y medios de niñas y niños, además de reducir las secuelas por estas enfermedades.

Las vacunas no solo salvan vidas de las personas que se inoculan, sino también de aquellas que, por distintas razones vinculadas a la edad o a enfermedades de base, no pueden vacunarse. Las vacunaciones masivas impiden el desarrollo de epidemias.

Las cifras alentadoras señaladas más arriba tienen su contracara. De acuerdo con la OMS y Unicef, en los últimos años se ha producido un retroceso en materia de inmunización, lo que ha provocado que en toda América Latina casi 3 millones chicos queden desprotegidos frente a enfermedades prevenibles. La pandemia de coronavirus fue, en las etapas en que regían restricciones de circulación muy estrictas, causa de que decayera el porcentaje de niñas y niños vacunados. Pero ya antes la asistencia a los vacunatorios había decaído, situación provocada quizás por la prédica de los sectores antivacunas.

La impactante cifra de deserción fue dada a conocer con motivo de celebrarse, entre el 22 y el 29 de abril, la Semana Mundial de la Inmunización y la Semana de Vacunación en las Américas, organizada esta última por la Organización Panamericana de la Salud.

En estos días se intensifican las campañas de concientización respecto de la necesidad de cumplir con el calendario obligatorio de vacunación, que en Argentina es muy completo. El sistema de salud del país cuenta, además, con una extensa red de centros de salud, especialmente públicos pero también privados, a donde recurrir para la inoculación gratuita.

El éxito de las vacunas contra el COVID-19, aun cuando se aplicaron por una cuestión de emergencia en plena etapa de experimentación, debería servir como el principal argumento para ratificar la importancia de que, sobre todo las niñas y niños, cumplen con el calendario obligatorio y, de paso, para desterrar la prédica antivacunas que causa mucho daño en la salud de la población.

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