domingo 25 de septiembre de 2022

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Crimen de Elba Ibáñez

"Salí del Instituto y vi a mi madre por última vez; ella era el sostén"

Declaró uno de sus hijos. El acusado Antonio Lorenzo "Tito" Quiroga participó vía videoconferencia pero optó por el silencio.

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22 de septiembre de 2022 - 23:48

“Ella era el sostén”, expresó el joven de 22 años, hijo de Elba Ibáñez, la mujer fallecida a finales de marzo de 2019, en Fiambalá, Tinogasta. Frente a los magistrados de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación, contó cómo era su vida antes de su trágicamente muerte y cómo les afectó a él y a su pequeña hermana. Por entonces, el joven tenía 18 años y su hermanita, siete.

“Me levanté y no la encontramos. Empezamos a buscarla. Nos pareció extraño que no haya llevado a la escuela a mi hermanita”, recordó. Fueron a dar aviso a la Policía. Por entonces, ya se sabía que una mujer había aparecido muerta en un canal. Su familia aún no sabía que era Elba. “Fue muy grande el dolor”, expresó. “Salí del Instituto y vi a mi madre por última vez porque no la vi cuando salió”, contó.

Tras la muerte de su mamá, el joven debió dejar los estudios. Había empezado a cursar Profesorado en Música. “Somos muy humildes. Cuento con una beca y tengo que trabajar aparte. Mi madre trabajaba mucho, doble turno. Si nos pasaba algo; era la única persona para hablar. Ella era el sostén”, expresó.

También declaró una hermana de Elba. “No sabía que estaba embarazada. Era muy reservada”, aseguró. Sobre el impacto de la muerte en la familia, la mujer aseguró hay un antes y un después.

“A mis sobrinos les destruyó la vida, económica y emocionalmente. La familia tuvo que pagar psicólogos; los abuelos maternos ayudan. Este señor destruyó nuestra vida, en todo sentido”, aseguró.

El cuerpo de Elba Agustina Ibáñez (35) había aparecido en la mañana del 28 de marzo de 2019, en una acequia cercana a la Ruta Nacional Nº 60, a unos 300 metros al Paso San Francisco, en Fiambalá, Tinogasta. Por su crimen, Lorenzo Antonio “Tito” Quiroga (77) fue imputado por el delito de “homicidio simple”.

Ayer, abrió el debate. El Tribunal está integrado por los jueces Jorge Palacios, Marcelo Soria y Patricia Olmi. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Miguel Mauvecín, quien está acompañado por los abogados de la querella Sebastián Ibáñez y Bruno Jerez. La defensa es ejercida por el abogado del foro local, Roberto Mazzucco.

El acusado participa en el debate por videoconferencia, debido a que por su estado de salud, se encuentra en Tinogasta. “Estoy enfermo. Tengo diabetes, hipertensión, problemas de próstata y artritis. No puedo caminar. Me muevo en silla de ruedas”, declaró Quiroga.

En la oportunidad, el acusado se abstuvo de declarar. Dado su silencio, se leyó la declaración que había manifestado durante la etapa de investigación. En aquella oportunidad, Quiroga reconoció que conocía a Elba desde hacía 12 años. Se habían conocido en un ambiente laboral y lograron forjar una amistad.

En marzo de 2019, ella llamó a “Tito” para que “le haga ‘un trabajo’”. “Quería terminar con un embarazo”, aseguró. Tras insistirle varias veces, Quiroga cedió y acordaron día y hora. En la casa de Quiroga, ambos se encontraban en una habitación. Quiroga comenzó con el procedimiento y advirtió que las cosas no iban bien. “Ella estaba nerviosa. Noté que se descompuso. Se desplomó”, aseguró. Luego, Quiroga intentó reanimarla por 15 o 20 minutos. “No sentía los latidos”, recordó.

Ante esta situación, Quiroga había pensado en ir al hospital de su comunidad o a la Comisaría. Por último, decidió dejarla en un canal, como si estuviera sentada. “La dejé afirmada en uno de los muros del canal”.

Para Lorenzo "Tito" Quiroga, la víctima era vulnerable

De acuerdo con la versión que dio el acusado durante la investigación, Elba se encontraba transitando un embarazo y que, dada su precaria situación laboral y económica –percibía una beca municipal y tenía dos hijos a cargo-, “quería terminar con un embarazo. Le dije que no, que no hacía eso. Ella no podía hacerse cargo de otro hijo. Ella insistía; llamaba reiteradamente”, aseguró Quiroga.

Según su testimonio, Elba le dijo “por favor, yo quiero abortar; no me alcanza el sueldo”. “Yo no quería hacer nada; le ponía excusas. Ella manifestó que tenía que hacer urgente el trabajo”, remarcó. Finalmente, Quiroga cedió y acordaron dónde, cuándo y cómo encontrarse.

El acusado dijo ser constructor y que tenía conocimientos de primeros auxilios y de partos porque había aprendido al trabajar con personal idóneo. Tras empezar con la práctica, Quiroga advirtió que la situación no estaba bajo control. Elba se levantó y se sentó en el borde la cama. El acusado recordó que tenía la frente transpirada.

“Ella estaba nerviosa. Noté que se descompuso. Se desplomó”, aseguró. Luego, Quiroga intentó reanimarla por 15 o 20 minutos. “No sentía los latidos”, recordó.

Luego de dejar el cuerpo de Elba en el canal “afirmada en uno de los muros”, volvió a su casa. “Sentí cargo de conciencia y culpa. No pude dormir. En ningún momento maltraté ni golpeé a Elba; no le pegué en ninguna parte del cuerpo ni la estrangulé. Solamente la asistí y le di la ayuda que ella tanto insistió”, había declarado. Según Quiroga, con Elba tenía una “relación afectiva” y “lamentó lo ocurrido”.

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