El ciclo expansivo de la obra pública que se registra en la Argentina desde hace poco más de un año se advierte también en Catamarca. Más incluso que el promedio general, pues existen varios indicadores macroeconómicos que sitúan a la provincia en el lote de las jurisdicciones subnacionales donde más inversiones ha realizado el gobierno federal en la materia -el Ministerio de Obras Públicas invierte 23 mil millones de pesos para la ejecución de 100 obras y proyectos-, a lo que deben sumarse las inversiones, más modestas, se entiende, del Gobierno provincial y de los municipios
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Revisar prioridades
En Catamarca las nuevas obras están modificando el paisaje urbano de capital y localidades del interior, y otras, de menor impacto visual, sentando las condiciones para tener, de cara al futuro, mejores perspectivas de desarrollo.
La contracara de esta situación esperanzadora emerge cuando se observan los problemas de infraestructura existentes, no tanto por las carencias históricas que probablemente en el mediano y largo plazo puedan subsanarse, sino fundamentalmente a raíz de la falta de mantenimiento de las obras existentes, lo que motiva el reclamo permanente de los habitantes.
Es decir, se advierte una marcada tendencia a direccionar los recursos existentes -que no sobran, como bien podrá entenderse en el marco de la crisis económica que se ha agudizado notablemente el país desde hace un lustro- hacia nuevas obras y no tanto a financiar el siempre caro mantenimiento de las ya existentes.
Muchas de las localidades del interior provincial han realizado trabajos de embellecimiento de los ingresos, o en ellas se han ejecutado obras, financiadas por provincia o nación, para abrir nuevas arterias que mejoren y faciliten la circulación, pero tienen desde hace años calles en mal estado, por citar solo un ejemplo.
Un ejemplo pequeño pero ilustrativo de lo que se quiere expresar: las nuevas obras recientemente inauguradas en el departamento Fray Mamerto Esquiú deben celebrarse, pero desde hace años no pueden solucionarse las filtraciones en los techos que inundan el monumento histórico que alberga la casa natal del beato catamarqueño.
En estos últimos días se han reactualizado las quejas y reclamos por el mal estado de las escuelas en todo el territorio provincial, un problema también de larga data, que no puede solucionar ninguno de los gobiernos. Bien podrían canalizarse los recursos escasos existentes al mantenimiento de los edificios de los establecimientos educativos.
No parece atinado suspender la ejecución de nuevas obras para mantener las ya existentes, pero tal vez deban revisarse algunas prioridades. Las nuevas permiten inauguraciones que se convierten en una suerte de hitos de gestión celebrados por los gobernantes. Pero no deberían olvidarse que cuidar la infraestructura pública ya existente es imprescindible, y el deterioro de ella tiene también un efecto político, aunque contrario al positivo de las inauguraciones.
No parece atinado suspender la ejecución de nuevas obras para mantener las ya existentes, pero tal vez deban revisarse algunas prioridades.