ver más
Ocurrirá este viernes en el Juzgado Federal N° 2

Restituirán los restos de Aída Villegas a su familia

Se trata de una catamarqueña que fue desaparecida en la última dictadura militar que hubo en el país.

20 de mayo de 2025 - 00:00

Este 23 de mayo, la Justicia Federal de Catamarca restituirá los restos de Aída Villegas a sus familiares. De acuerdo con las primeras informaciones, la entrega se hará en la sede del Juzgado Federal N° 2, a cargo del juez Guillermo Díaz Martínez. Está previsto que el acto comience a las 9.00.

En una articulación con la Justicia Federal de Tucumán, se acordó que la restitución de los restos se concrete en Catamarca. En la ocasión, la familia de Aída será acompañada por la Dirección de Derechos Humanos de Catamarca, la secretaría de Derechos Humanos de La Rioja, amigos y compañeros de ella de Tucumán y de Catamarca, organizaciones de Derechos Humanos de Catamarca y de La Rioja, entre otros. Además, se prevé que se realice una serie de actividades.

El 10 de mayo, El Ancasti había dado a conocer que los restos de Aída fueron identificados en el Pozo de Vargas, en la provincia de Tucumán. Villegas fue desaparecida durante la última dictadura militar. A Aída la sacaron de la casa de su abuela, ubicada en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Ocurrió el 2 de noviembre de 1976. Se la llevaron varios militares. Ella estaba en aquella ciudad porque se encontraba cursando la carrera de Psicología. Logró recibirse a los 22 años. Ya tenía previsto viajar a Venezuela para radicarse allí con su pareja. De hecho, había comprado el pasaje, pero fue raptada. Así lo confirmó Claudia Villegas, hermana de Aída.

El 9 de mayo, Claudia recibió una noticia que esperaba desde hace décadas. Un amigo de Aída trajo la novedad. Este amigo les entregó el informe del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). El informe les dio una certeza: esos restos son de Aída. Esto generó una gran conmoción en la familia, pero también impactó en la comunidad catamarqueña. Esto pudo verse en las publicaciones y los comentarios que se publicaron en las redes sociales. En aquella oportunidad, Claudia y su hija, Clarisa Roberts, abrieron las puertas de su casa a este diario y brindaron una entrevista en la que explicaron cómo se dieron los hechos. “Para mí fue un cúmulo de sorpresa, emoción, alegría y tristeza. Aída era sumamente solidaria, muy dulce. Aidita desaparece el 2 de noviembre del 1976, se acababa de recibir de psicóloga”, indicó Claudia.

Ella, además, habló del modo en que se llevaron a Aída. “Fue sangriento. A la siesta. Evidentemente fue un operativo grande, creo que habían empezado el día anterior porque se llevaron a varias familias. Recuerdo que habíamos almorzado, vivíamos junto con nuestra abuelita en Tucumán.

Luego de almorzar, tuvimos una sobremesa como todas las sobremesas de todos los días, que eran hermosas. Se hablaba mucho, nos reíamos mucho. Jorgito, mi hermano, salió a la facultad. Yo tenía un turno médico. Salimos junto con Jorge. Mi abuelita quedó durmiendo la siesta. La puerta había quedado abierta porque iba una señora que nos ayudaba. Entraron. Eran como siete o más. Mi hermana Aída dormía la siesta. La habían encontrado (a Aída) en la primera pieza, donde ella dormía. La habitación quedó dada vuelta. Evidentemente la picanearon con electricidad. La funda de la almohada parecía que la habían metido a un balde con tinta roja. Cuando ya se iban los tipos estos, le dicen a mi abuela ‘venga vea que no nos llevamos nada’. Entonces mi abuela le dice ‘se llevan a mi nieta (por Aída)’. Después supe por el vecino del frente que él la ve cuando la sacan a Aída totalmente ensangrentada y que había tres o cuatro Falcon con bultos. Esos bultos eran gente”, recordó Claudia.

También fue consultada sobre aquello que le hubiese encantado decirle a Aída. “Que la amo, que la amé siempre, que la necesito todos los días de mi vida desde que no está”, contestó emocionada.

Clarisa, por su parte, valoró el trabajo que realizó el EAAF. “Fue todo el laburo de sacar el cuerpo del pozo, trasladarlo a Buenos Aires, hacer todo el montón de muestras y de pruebas que tienen que hacer para juntar de un montón de huesos encontrados, cuáles eran todos los de Aída”, destacó.

Clarisa mencionó que, en los cotejos de las muestras de ADN, los resultados arrojaron “más del 99,9 por ciento de coincidencia, con lo cual hay una certeza absoluta tanto genética como antropológica”. Ella explicó que “hace más de 40 y pico de años estamos esperando tener aunque sea un pedacito de hueso para decir ‘acá está’ y poder hacer una ceremonia y tener dónde ir a llevar una flor, a llorarla, de saber que ahí está. Estaba en el Pozo de Vargas, donde la intentaron esconder, debajo de miles de piedras, tierra, pedazos de chatarra y demás. Esto es muy conmocionante”.

Jorge

Claudia habló sobre su hermano Jorge Villegas, quien también fue desaparecido en la dictadura. Él fue secuestrado el 8 de junio del 1977, también en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Para entonces, tenía 19 años y estaba en tercer año de la carrera de Arquitectura. Claudia, Clarisa y toda la familia siguen esperando noticias de él.n

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar