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Wika

Recrudece la disputa entre Guillou y el "trader" en el terreno judicial

El fiscal Hugo Costilla imputó Guillou y lo citó a prestar declaración indagatoria para hoy a las 9. El empresario pidió que se archive la denuncia de Bacchiani por "inexistencia de delito"

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28 de enero de 2022 - 00:36

El fiscal en feria Hugo Costilla imputó al empresario Cristian Guillou por el delito de “usurpación” del local de Wika, 48 horas después de la denuncia realizada por la apoderada del trader Edgar Adhemar Bacchiani. A su vez, la defensa del empresario solicitó la desestimación y el archivo de la denuncia al considerar que no están dadas las condiciones para que se cumpla el delito de usurpación.

Costilla citó a Guillou para hoy a las 9 a prestar declaración como imputado, ya que consideró que puede cumplir con este paso procesal, al margen de la presentación que realizó la defensa del empresario, ejercida por Lorena Paschetta, defensora penal de cuarta nominación. Guillou decidirá hoy cuál será la estrategia.

El martes último, la apoderada del trader Edgar Adhemar Bacchiani, Sofía Piña, denunció al empresario Cristian Guillou por usurpación, luego de que este último retomara la posesión del local bailable ‘Wika Club’ en reclamo por las deudas que el financista mantiene respecto de la compra del inmueble. El empresario se presentó en la Fiscalía y llevó documentación para respaldar su postura. En paralelo, el titular de la financiera Adhemar Capital anunció su vínculo con dos abogados de Buenos Aires.

La defensa de Guillou consideró que el hecho denunciado no configura un delito penal y por lo tanto debería ventilarse en la Justicia Civil.

Además, señaló que para exista un delito de usurpación la norma exige determinadas condiciones: violencia, amenazas, engaños, abuso de confianza o clandestinidad. En este marco indicaron que estas condiciones no se dieron sino que se trata de un incumplimiento contractual entre las partes.

Sostienen que Guillou se limitó a ejecutar la cláusula novena del contrato firmado por las partes que establece que "el incumplimiento a cualquier pago realizado por el comprador ocasionará la mora inmediata y automática, sin necesidad de interpelación alguna y ocasionará la rescisión del presente, quedando los pagos realizados como indemnización a favor de los vendedores y retornará la posesión a los vendedores".

Añade que en cumplimiento de esta cláusula, Guillou se apersonó al lugar, y procedió a notificar de su decisión al inversionista Edgar Adhemar Bacchiani a través de una carta documento. Es decir, que no cometió ningún acto que roce con la violencia.

Adhemar Bacchiani, por su parte, expresó en sus redes que no tiene ninguna deuda por el "local de Wika y por El Jumeal". Guillou retrucó al señalar que tiene toda la documentación respaldatoria.

Cerca del mediodía de ayer, Guillou escribió en sus redes sociales y comunicó que se había retirado del local ubicado camino a El Jumeal por razones de salud y por las amenazas recibidas.

"Me vi obligado a hacerlo (el ingreso al local) ante la falta de pago de las obligaciones del señor Bacchiani y actué siempre de buena fe habiéndolo notificado vía carta documento de la situación . Lo hice en forma pacífica y pública a plena luz del día sin ejercer ningún tipo de violencia

Convencido de que esta cuestión se debe dirimir en el fuero civil estamos preparando la demanda de rescisión del contrato con las correspondientes medidas cautelares, habida cuenta de que no se avizora voluntad de pago de la otra parte.

Agradezco a quienes me apoyaron en esta difícil situación y estoy seguro de que en su momento se hará justicia", aseguró.

"Por último a quienes pusieron precio a mi cabeza y lograron increíble celeridad en muchas cuestiones les comunico que ya hace varios días que no me encuentro en las ruinas de Wika, habiendo priorizado la salud después de muchos momentos de zozobra y harto de las amenazas", comentó.

El martes pasado, al conocer la presentación que había realizado Bacchiani, se presentó espontáneamente ante la Fiscalía, en donde hizo un descargo por escrito y presentó la documentación que respalda su postura, entre las que se destacan los pagarés firmados por el comprador y la carta documento (con acuse de recibo) que envió a Adhemar Bacchiani, intimándolo a que cumpla con los pagos acordados, bajo amenaza de romper el contrato amparado por la cláusula nº 9, en la que se aclaró que la operación podría rescindirse si existían incumplimientos.

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