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Lo bueno, lo malo y lo feo

Recordando a Maribel Pais Ahumada

29 de enero de 2022 - 02:05

Señor Director:

Solicito la inclusión en las páginas del diario de su digna dirección en la sección “Lo bueno, lo malo y lo feo” de las siguientes líneas:

En los primeros días de diciembre de 2021 fallecía la licenciada María Isabel Pais Ahumada. Ante la clausura de la vida se impone a nuestra conciencia la recordación de aquella que fue. Se instaura la memoria y con ella aspiramos la cancelación del existir. La muerte del otro nos remite a nuestra propia muerte, y es bueno que sea así, ya que podemos continuar o rectificar el rumbo que le hemos dado a nuestro existir. Decía Bossuet que “cuando Dios borra, es porque está por escribir algo”. Mandato que asumimos los humanos dado que lo escrito se puede tornar en perenne. Fui su médico personal por largo período y estuve presente en sus momentos cumbres de su paso por este mundo. Su padre, el profesor Emiliano Pais, en el ocaso de su vida, fue mi ilustre paciente, había sido internado en el sanatorio Privado. Perdida su conciencia, sus hijas Marisol y Maribel permanecieron junto al lecho de su anciano padre, la doctora Pais le desgranaba quedamente al oído los versos sublimes del otro Federico, el andaluz; los párpados del moribundo se movían apretando la mano filial y una cierta sonrisa se dibujaba en su rostro. Y se cortó don Federico, estuvimos en ese momento crucial, retirándonos para dejar que los deudos pudieran expresar su dolor en intimidad.

Transitamos sus duelos y sus sucesivos éxitos y frustraciones. Maribel ayudaba a chicos en situación de calle, muchos se acercaban para sacarle dinero, hasta salía de garante en compras que luego debía abonar con abusivos intereses. No era una pródiga, que por sus desatinos ponía en peligro su patrimonio; su clara inteligencia le permitía discernir las intenciones de quienes solicitaban su ayuda. Estaba profundamente convencida del cambio que se operaba en el otro por la bondad y la compasión. Con el cura de campaña de George Bernanos, coincidía en que “el estómago pide ya”, no esperaré a que aprenda a pescar, le retrucaba al francés.

En el Antiguo Testamento, Salomón afirma “haz el bien a quien lo merece y lo reconoce”, en el Nuevo Testamento, Jesús propone “haz el bien, sin mirar a quien, que tu mano derecha no sepa qué hace la izquierda”. Toda ética consiste en una constante opción. Maribel optó por la segunda.

Poseedora de un fino y sutil humor, impostaba su voz cuando se refería a acciones truculentas, era su forma de reaccionar ante al escándalo. Hacía bastante tiempo que no me consultaba, solía verme para discutir sobre la política y la situación actual. En su época de estudiante, fue influenciada por Ignace Lepps, que unió al cristianismo con el socialismo.

Era verano, yo a las 5 de la tarde, pasaba por la puerta de su casa, ahí el sol impiadoso me sofocaba, me detuvo y me ofreció una limonada fresquita. ¡Era una dama sureña virginiana! Su cocina, que era el lugar donde recibía a sus íntimos, estaba decorada con pinturas al fresco, con imágenes de vírgenes en un estilo ingenuo, a la manera de Henri Rousseau, predominando los azules y los verdes. Otras pinturas me llamaron la atención, eran seres resplandecientes que reverberaban de estrellas y flores que se continuaban en rayos flamígeros. Esto se asemejaba a algo que vi antes. Mucho tiempo después, recorriendo un libro de arte, encontré una similitud con Hilde Garda de Bingen, monja alemana que nació en 1098. Abadesa que fundó el primer convento de mujeres que no dependía de otro compuesto por varones, mística, pintora, música y versada en medicina y filosofía, investigó sobre plantas para curar, estudió el cuerpo humano, predicó en plazas y ferias, viajó por toda Europa. Entre sus libros se destaca “Conoce los caminos del Señor”.

Platón consideraba tres formas del saber a) la doxa, es la mera opinión b) episteme, que exige la demostración, que es el basamento del conocimiento científico y C) pistis, que necesita de la revelación, es la fe. En un mundo dominado (creemos por la razón), a pesar de que la mayoría de los actos de los hombres nos demuestran lo contrario, surge la pregunta: ¿cómo creer en la palabra de Jesús? Algunos, solo transmiten una teoría que sería una teología o seguir un camino lleno de vivencias. La Srta. Pais resolvió tales disyuntivas por la unión de los valores, formas de enfrentar al mundo, síntesis de doctrinas, prácticas sacramentales dirigidas al amor por el prójimo. Su cristianismo era activo, no esperaba, era búsqueda, y esta búsqueda era para engrandecer a la humanidad.

De ahí surge su compromiso con los derechos humanos. Formó parte de las organizaciones que luchaban por ellos, participó en las marchas del silencio, exigiendo justicia y esclarecimiento por el asesinato de María Soledad. Se desplazaba desde lo cultural a lo existencial, de lo sagrado a lo profano, de Dios y al hombre y de éste al Otro. Esta mirada dialéctica la expresaba desde la cátedra universitaria en la UNCA, Dpto. de Humanidades, en la carrera de Filosofía, donde profesaba en la disciplina Antropología Filosófica. Cosechó un puñado de discípulos, rara gratificación para pocos, ya que los más no hemos tenido ese gozo. El hombre necesita de convicciones, creemos en los otros, creemos en sus palabras, es una credibilidad que tiende a ser verosímil, pero se deben ofrecer argumentos que sean razonables. El hombre actual hace uso de la crítica y le escapa a los dogmas, a la verdad absoluta. Las ideas de Niestzsche, Freud, Marx, pensadores que nos enseñaron a sospechar. La pérdida de la ingenuidad primigenia de ser “como las avecillas del campo o los lirios que no siembran ni allanan en trojes”, como indica el Eclesiastés. Algunos creen a pies juntillas y otros dudamos, pero la duda es beneficiosa ya que evita el fanatismo, proceso pernicioso por excelencia, dado que esta duda puede facilitar actitudes de alto beneficio.

Giovanni Papini acertaba al decir: “Aquellos que niegan a Dios, son los que lo buscan desesperadamente”. Es prueba, la duda, del libre albedrío del que fuimos dotados. La fe como problemática, casi ya no es problema connatural inmanente a nuestra cultura. Heredamos a ésta desde España. Ser español era tener fe en Cristo, fue un elemento integrador que conformó la hispanidad. La cultura popular con su sincretismo, no exento de violencia, se encarnó en la conciencia y en la identidad del pueblo. Los componentes creenciales, místicos y religiosos se unieron al ideal de Patria. Estas convicciones profundas soldaron a las comunidades, y en las luchas por la independencia llegó a dividir a la institución eclesial dando por resultado una iglesia goda y otra patriota.

Los períodos históricos tienen sus propias características, la edad media, es la época de la espera, la luz descendía de los cielos, un tiempo de quietud, el dinamismo histórico se lentificó. En la modernidad, el hombre es el protagonista de la historia, es también el predominio del pathos, de la rebelión con su espíritu prometeico que confluye en el deicidio. Pensadores de época tienen miradas críticas condenando la religión, acusándola de conciencia alienada, proyecciones, religión de esclavos, etc. La ciencia y la tecnología acrecientan la increencia; al destronar a lo Absoluto, crean a otros Absolutos. El hombre es un ser dominado por la inmanencia del aquí y el ahora, o es un proyecto que se hace preguntas y con pocas respuestas. Al fracasar la modernidad, se inicia un nuevo proceso histórico, que se ha dado a llamar posmodernidad con categorías que permiten definirla: el narcisismo apático, el consumismo, el hiperindividualismo, el abandono de los valores tradicionales, la cultura de masas con su indiferencia, la abolición de lo trágico y lo epopéyico, la pérdida de la conciencia histórica, la mercantilización de la cultura y muchos más etc.

¿Qué hacer con todo ello? Buscamos una vida ascética, ver al otro como uno mismo, difícil tarea es. Hoy casi todos queremos consumir. Pero en nuestra situación semicolonial no nos lo permite quienes acicatean nuestros deseos. Y con la imposibilidad de satisfacerlos imponiéndose un sentimiento de frustración que por deslizamiento se llega a la ira. Es en este contexto histórico en el que se inscribe la vida de la profesora Pais, estaba impregnada del espíritu de la época, al conocer el socialismo con su mesianismo implícito lo unió al cristianismo.

No solo se accede a la fe mediante una acción cognoscitiva, sino también por lo experiencial. La vivencia de la palabra de Jesús, sus obras, sus señales, su postura ante el poder, el dinero, las leyes. No se circunscribe a su función de maestro, sino además de enseñar y seguirlo, comprendiendo a los hombres. Este camino está lleno de peligros, avizorándose al final la derrota que es la Cruz. No obstante, la advertencia evangélica, “id, desparramad por el mundo la buena nueva, sed mansos como corderos, pero desconfiados como serpientes”. Se vive de dos esperanzas, la del más allá, pero la más importante, el acá. Pues, se vive en plenitud en Humanidad. Decíamos de los peligros del “sígueme”, de las burlas; nuestra querida Maribel, por su fervor y desmesura, la mofa y lo más diversos epítetos. Locura es una sabiduría, es una santa simplicidad. Erasmo consideraba que quien no sabe tomar las cosas con un poco de locura, no sabe vivir. Mediante ella, se alcanza la simplicidad que es agraciada a los ojos de Dios. ¿Qué es un ser absolutamente racional desprovisto de pasiones? Es un trozo de mármol tallado, o se accede al suicidio, el ser humano erra, se desvía y eso es ser hombre. Las escrituras discurren sobre la locura; Pablo nos asiste: “La locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres”. Él eligió la locura del mundo, quiso salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Otra forma de vivir la fe es en nuestra interioridad, la mismidad, le dicen los modernos. Distintos sistemas han incursionado en este vasto continente críptico con sus leyes y enigmas que se expresan mediante símbolos, la psicología, el psicoanálisis, los místicos de las diferentes religiones. Al preocuparse excesivamente del sí mismo, se vuelcan en demasía hacia el exterior, desconociendo su interioridad y la espera, probablemente el vacío. Nos aturdimos, le tememos al silencio, y la dificultad de estar solos con nosotros mismos, buscamos las prótesis químicas. Al aunar el silencio con la contemplación y la oración son las formas con que las religiones favorecen con la divinidad.

Una de las ideólogas modernas, Simone Weii, que dejó la academia para trabajar como obrera en la Renault Francia, quería vivenciar el ser obrero. Celebró la caridad, ya que mediando ésta se transforman las almas, las condiciones de vida, en suma, se transfiguran. “Mística clara”, se la llamó. Profundamente angustiada por el horror de la Segunda Guerra Mundial, dejó de comer y falleció en Londres.

En su scriptorium, que era su cocina, sentada a la mesa, con su salterio abierto, se la encontró a Maribel examine porque había dejado lentamente de alimentarse, volcada su cabeza hacia su izquierda. Ya habrá accedido a contemplar la luz de la verdad. Y los que quedamos estamos sumidos en la incertidumbre y la tristeza por su muerte.

Nelson Tomás Valdez

Médico psiquiatra

DNI 7.942.101

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