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Exposición en la IAE SUMMIT 2026

Quirno, a los empresarios: "Dejen atrás la trinchera del proteccionismo y compitan"

El canciller le pidió al sector empresarial ser capaz de "competir con los mejores" y ponderó el equilibrio fiscal.

10 de junio de 2026 - 00:05

El canciller Pablo Quirno expuso en la IAE Summit 2026 en el centro de Convenciones de Buenos Aires. Durante su intervención, el funcionario envió un mensaje directo para el sector empresarial, en el que instó a que “dejen atrás la trinchera del proteccionismo y compitan con los mejores”, respaldando el rumbo económico del Gobierno nacional.

El evento se trató de un encuentro anual organizado por la escuela de negocios de la Universidad Austral que funciona como un espacio de diálogo multisectorial donde se debaten estrategias económicas, geopolíticas y productivas.

En este sentido, Quirno defendió el rumbo macroeconómico del Ejecutivo y ratificó la decisión de "posicionar a Argentina internacionalmente" a través de avances institucionales con Estados Unidos, la Unión Europea y el Tratado Transpacífico.

Concretamente, ratificó el fortalecimiento de los vínculos con la gestión de Donald Trump e Israel, en línea con la estrategia oficial de ampliar la integración económica del país. “La Argentina necesita volver a encontrarse con su verdadera escala internacional”, afirmó. Según explicó, el objetivo es pasar de una economía conectada con apenas el 10% del PBI global a otra que represente en el mediano plazo el 50%.

El exsecretario de Finanzas enfatizó que son las empresas privadas las que crean valor y no el Estado. "El sector privado tiene que hacer los goles. Cuando aparecen las oportunidades, las empresas responden".

Asimismo, destacó las reformas impulsadas por la gestión de Javier Milei y, particularmente, destacó la desregulación en materia de importaciones. “Durante años nos quisieron enseñar cómo distribuir la riqueza; hoy estamos viendo cómo multiplicarla”, apuntó.

“Necesitamos empresarios convencidos de que las oportunidades más importantes no terminan en nuestras fronteras; actores económicos dispuestos a competir con los mejores”, lanzó, en un claro mensaje al sector industrial, que ayer cuestionó la apertura “indiscriminada” de importaciones llevada adelante por el Ejecutivo.

Quirno también aseguró que “las reglas” impuestas por otras gestiones impedían el crecimiento económico bajo la exigencia de la tutela estatal.

Por otro lado, en uno de sus pasajes volvió a ponderar el equilibrio fiscal como uno de los logros de la gestión. “Esa disciplina devolvió previsibilidad a una economía acostumbrada a vivir sin horizonte”, indicó.

Para Quirno, el país nunca tuvo problemas de recursos, sino de estabilidad y previsibilidad. "La economía mundial dependerá crecientemente de los recursos que nuestro país tiene en abundancia. La pregunta es si será capaz de aprovechar esta ventana", sostuvo.

En el cierre de su intervención, el canciller defendió el llamado “Súper” RIGI y apuntó: “La agroindustria puede alimentar al mundo, la energía puede convertirse en la nueva pampa exportadora”, sostuvo. Y concluyó: “La Argentina se abre al mundo porque entiende que la prosperidad nace de la libertad y la competencia”.

La CAME y la UIA le exigen medidas al Gobierno

En paralelo a las declaraciones del canciller, representantes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y de la Unión Industrial Argentina (UIA) expusieron en la Cámara de Diputados un duro diagnóstico sobre el sector y reclamaron medidas de urgencia.

María Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la UIA, advirtió que mientras la economía muestra una leve mejora traccionada por el agro y la energía, la industria manufacturera sigue rezagada. "Durante todo 2025 la producción se estancó en niveles históricos bajos. Hoy estamos un 10% abajo de 2022 o 2023", graficó.

La directiva señaló que el sector está absorbiendo el impacto de la inflación para no perder más ventas: desde fines de 2023 las manufacturas aumentaron un 135% frente a un IPC general del 222%. A esto se le suma el aumento del "costo argentino" (suba de energía, logística cara y presión tributaria del 56%) y la falta de crédito productivo, que apenas representa el 13,5% del PBI.

Frente a este escenario, Diego Leal (UIA) remarcó la necesidad de impulsar un paquete de leyes que incluya una nueva Ley Pyme y modificaciones tributarias y aduaneras. En tanto, desde CAME, Beatriz Tourn coincidió en la idea de abrir la economía, pero exigió "medidas compensatorias" y tiempo para que las pequeñas industrias puedan reconvertirse antes de que se facilite el ingreso de productos importados.

Juan Carlos Uboldi, director de Industria de CAME, aportó una fuerte defensa del sector al advertir que “no es cierto que Argentina pueda desarrollarse solo con el sector primario, sino que tiene que considerar al sector industrial”. Para sustentar la importancia de la actividad frente al avance de la minería y el petróleo, el dirigente apeló al impacto social de las fábricas: “El mayor efecto multiplicador de la economía lo tiene el sector industrial”, remarcó, tras detallar que de las diez ramas con mayor relación entre empleo directo e indirecto, siete son manufactureras.

Según advirtieron en el Congreso, esta situación (sumada a un estancamiento de las exportaciones industriales que, afirman, ya lleva una década) pone en riesgo la subsistencia del sector fabril frente a la competencia extranjera.

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