domingo 9 de agosto de 2026
Editorial

Quién corta con el negocio

Una investigación histórica demuestra que el nacimiento del narcotráfico en gran escala en la Argentina ocurrió hace 46 años y, por un acuerdo bilateral del gobierno argentino de entonces –la dictadura cívico-militar, bajo el mando de Jorge Rafael Videla- con el gobierno boliviano, también dictatorial. Lo que se diría, un acontecimiento cuasi oficial. Por supuesto, sucedió en Rosario.

Precisamente el miércoles se cumple un nuevo aniversario de este hecho. El 24 de abril de 1978, arribó al puerto de Rosario proveniente de Bolivia un cargamento de 200 kilos de cocaína de máxima pureza. En la documentación formal el contenido era “azúcar”. Hubo, además de Videla y del presidente boliviano de entonces, Hugo Banzer Suárez, otros protagonistas tenebrosos de la maniobra.

En ese momento quien se desempeñaba como comandante del Ejército en Rosario era Leopoldo Galtieri, y quien recibió el buque que transportaba la droga era el entonces jefe de la Armada, almirante Emilio Massera. En la oportunidad se realizó un acto protocolar y se leyó un mensaje que el dictador boliviano envió al respecto del evento. “Es el primer barco boliviano que surca el océano, llevando en el corazón de sus tripulantes la esperanza de un pueblo que, a pesar de todas las adversidades, jamás renunciará al derecho de volver soberanamente al Pacífico”, dijo Banzer Suárez.

Los 200 kilos de cocaína partieron del país limítrofe y atravesaron las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Santa Fe, hasta llegar al puerto de Rosario.

El autor de la investigación que revela esta operación es Carlos del Frade, un periodista y diputado mandato cumplido de la provincia de Santa Fe. “La mayor parte de esos 200 kilos de cocaína fueron exportados, mientras que una pequeña porción se volcó al tráfico interno”, señaló Del Frade. “Ese día llegó el barco, pero no se sabe a dónde fue”, agregó.

Lo que la investigación demuestra es que el desarrollo del narcotráfico tuvo un apoyo paraestatal sin el que no hubiera podido insertarse como lo hizo, extendiendo sus tentáculos criminales en todo el tejido social rosarino. Durante estas décadas el negocio criminal narco creció en Rosario con la connivencia de los tres niveles de Estado: nacional, provincial y municipal. E involucra también a miembros del Poder Judicial.

La investigación periodística es prueba documental, pero nunca tuvo un cauce en la Justicia para que ésta investigara. Tal vez tirar de la cuenta hubiera provocado revelaciones impactantes que corroboraran la complicidad del poder político y económico, incluso con nombres y apellidos prominentes y supuestamente prestigiosos.

En una entrevista concedida a la agencia Noticias Argentinas, Del Frade dijo que “hay que eliminar los nichos de corrupción y cortar con el negocio, es decir con la plata que se mueve. Y para todo eso se necesita decisión”.

El problema, por ahora no resuelto, es quién verdaderamente tiene la decisión política de cortar con el negocio narco, caiga quien caiga. Y no solo en Rosario, sino en cada provincia y ciudad de la Argentina.

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