martes 6 de octubre de 2026
Fue sentenciado por 11 hechos de violencia de género

Quedó firme la condena de 16 años de prisión para Bruno Vuirli Saragusti

La Corte Suprema de Justicia de la Nación no hizo lugar a la queja presentada y confirmó la sentencia.

“El recurso extraordinario, cuya denegación originó esta queja, es inadmisible. Se desestima la presentación directa”, resolvió la Corte Suprema de Justicia de la Nación. De esta manera, quedó firme la condena para Bruno Matías Vuirli Saragusti. En agosto de 2022, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación lo halló culpable en 11 hechos de violencia de género y lo condenó a 16 años. En octubre último, la Corte de Justicia confirmó el fallo.

Vuirli Saragusti intentó revertir su situación pero el máximo tribunal de Justicia catamarqueño no hizo lugar al recurso extraordinario federal. Asistido por el defensor Penal Oficial de Quinta Nominación Mariano Guillamondegui, Vuirli Saragusti se fue en queja a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Con las firmas de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, se desestimó el cuestionamiento y, en consecuencia, la condena quedó firme.

“El 2 de agosto de 2022, la Cámara Penal de Segunda Nominación de Catamarca lo condenó a 16 años de prisión por los delitos de ‘hurto’, ‘daño’, ‘abuso sexual simple’, ‘violación de domicilio’, ‘lesiones leves’, ‘amenazas simple’, ‘abuso sexual con acceso carnal’, ‘lesiones leves calificadas por haber mediado relación de pareja’, ‘coacciones’ e ‘incitación al suicidio’, todas, contra su pareja. La defensa consintió la condena por los delitos de daño y lesiones leves agravadas, pero cuestionó las restantes. La Corte de Justicia de Catamarca confirmó la condena contra Vuirli Saragusti el 9 de octubre de 2023. La defensa insistió en su cuestionamiento con un recurso extraordinario que, presentado fuera del término establecido en la ley, fue rechazado. Eso motivó la presentación de una queja en la que se intentaron atacar cuestiones de hecho y de prueba, tildando la sentencia de arbitraria”, se detalló en la resolución de la Corte Suprema.

El Tribunal que lo condenó estuvo integrado por los jueces Silvio Martoccia, Luis Guillamondegui y Rodrigo Morabito. El voto fue elaborado por el magistrado Guillamondegui. “El hecho y la autoría de Vuirli Saragusti se comprueban desde el creciente escenario de violencia de género promovido por el procesado, a partir de los rasgos de su personalidad psicopática y machista. Astutamente sabía sacar partido de las debilidades emocionales de su víctima, procurando, en este caso, gobernar su voluntad en miras de evitar el accionar de la Justicia y la persecución penal”, se explicó en los fundamentos.

No conforme, Vuirli Saragusti presentó un recurso de casación ante la Corte de Justicia de Catamarca. El recurso no prosperó. “El recurso debe ser rechazado y la sentencia confirmada”, sostuvo el máximo tribunal catamarqueño. La ministra Fabiana Gómez, referente de la Oficina de la Mujer de la Corte de Justicia, elaboró el voto en esta instancia. Por unanimidad, fue acompañado por sus pares, Luis Cippitelli, José Ricardo Cáceres, Miguel Figueroa Vicario, Verónica Saldaño, Fernanda Rosales Andreotti y Hernán Martel. Se consideró la “influencia psicopática de Vuirli Saragusti” y el “cúmulo de actos violentos”.

“Los juzgadores destacaron el temperamento del acusado. Ataca a la víctima precisamente por el hecho de ser mujer, realizando comportamientos ofensivos basados en criterios y estereotipos asociados a una determinada visibilización de la condición femenina. El Tribunal no sólo ponderó el relato de la víctima, que fue considerado verosímil, sino que además, valoró la pericia psicológica”, se detalló.

En este sentido, quedó acreditada violencia de género latente atribuido al acusado. Por ello, se advirtió que el testimonio no puede ser descalificado o soslayado. Para la Corte, también “contribuyó la personalidad de características psicopáticas de Vuirli Saragusti. Así lo consideró el Tribunal al ponderar que, el psicópata, en lo que aquí interesa, es un sujeto que se mueve con base a sus propias reglas, ‘su propio código’, que el prójimo solo le importa si le es funcional a sus intereses y que, frente a los límites opuestos, redobla la apuesta, -tal lo graficaron las peritos forenses en la audiencia-, rasgos comportamentales presentes en todos los eventos disvaliosos traídos a juicio”.

“Cosificación”

Vuirli Saragusti respondió por la violencia ejercida contra algunas exparejas. En los fundamentos del máximo tribunal resaltan las características del vínculo entre una de ellas con el condenado. “Hubo una vivencia de cosificación. Ella ya no se percibía en el vínculo afectivo como persona, sino como un objeto de satisfacción de las necesidades del otro. El Tribunal consideró el creciente escenario de violencia de género, basada en esa situación de superioridad del acusado sobre la víctima, buscando dominarla, caracterizada por los rasgos de su personalidad psicopática y machista y por el comprobado estado de vulnerabilidad de la víctima”, se detalló.

Al mismo tiempo, se precisó que Vuirli Saragusti se vincula con las parejas desde un lugar de superioridad. Hay una asimetría de poder haciendo ocupar al otro, un lugar de servicio y el que más le convenga al imputado”, se aclaró.

Perspectiva de pena

Dadas las características de Vuirli Saragusti, quien manifestó ciertos rasgos de la personalidad cimentados en estructuras de corte patriarcal y sexistas, el Tribunal que lo condenó en agosto de 2022 consideró pertinente el abordaje terapéutico. La idea es, de alguna manera, revertir condicionamientos personales que, “más allá de su libertad de pensamiento individual, puedan desembocar en la comisión de ulteriores delitos de género, en contraposición de la finalidad de prevención especial perseguida con la ejecución de la pena de encierro temporal”.

El “cazador” y la “presa”

Tanto la Cámara de Sentencia que condenó a Vuirli Saragusti como la Corte de Justicia que confirmó esa condena remarcaron su perfil. Se lo describió como “un ‘cazador’ que selecciona a su ‘presa’, vulnerable y que con tenacidad, paciencia y tiempo va ganando su confianza para luego transformarla en su ‘esclava psicológica y sexual’”, con rasgos psicopáticos, violento, que ejerce poder de superioridad, con asimetría de poder, tendencia de superioridad hacia el otro y manipulador.

La relación con Vuirli Saragusti estuvo marcada por “una fuerte dependencia emocional psicológica, estructurando un vínculo disfuncional que fue minando su autoestima”.

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