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Cara y Cruz

"Qué buen vasallo sería..."

En las impecables y lapidarias páginas de su renuncia como ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas...

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7 de junio de 2022 - 00:35

En las impecables y lapidarias páginas de su renuncia como ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas le enrostra al presidente Alberto Fernández los perjuicios que provoca en la gestión el internismo exacerbado por los alfiles de la vicepresidenta Cristina Kirchner y remarca que el motivo esgrimido para despedirlo es falso, porque sus objeciones a la licitación de insumos para el Gasoducto Néstor Kirchner no fueron deslizadas en “off the record”, como mintieron los responsables de la empresa Energía Argentina –ex ENARSA- y la propia Cristina, sino en “on”, a cara descubierta.

“Ratifico lo dicho el viernes al finalizar el acto aniversario por los 100 años de YPF en Tecnópolis: si algo cabe reprocharse respecto al contenido nacional de los insumos del gasoducto, debe atribuirse pura y exclusivamente a las características de la licitación realizada por la empresa IEASA, cuyos miembros, al igual que el equipo de la Secretaría de Energía, responden políticamente a la Sra. Vicepresidenta. Fueron declaraciones que realicé en ON, y que quedaron registradas por la radio AM 750 y formuladas ante varios periodistas allí presentes. Huelga adicionar la injusta acusación que la Sra. Vicepresidenta le formulara al señalarle que usted tiene que 'utilizar la lapicera' para forzar un mayor contenido nacional cuando dichas decisiones fueran adoptadas por IEASA", señaló.

O sea que las críticas a la conducción de IEASA no solo no fueron parte de una operación de prensa clandestina, sino que Kulfas las hizo inmediatamente después de que Cristina reincidiera en las humillaciones a Fernández.

De acuerdo al texto de la dimisión, el área de energía es el campo de batalla más encarnizado de la guerra intestina.

Kulfas consigna como uno de los tres desafíos principales que se había planteado en el terreno energético “era salir del desquiciado sistema de subsidios que rige en nuestro país desde hace dos décadas, el cual tiene un enorme costo fiscal, es socialmente injusto, centralista, antifederal y pro rico”. No puede contabilizarlo entre sus logros debido a la incompetencia de los funcionarios kirchneristas.

“Como peronista me avergüenza cada día que pasa en el que el Estado argentino subsidia la energía de hogares acomodados de la Ciudad de Buenos Aires o la zona norte del Gran Buenos Aires, hogares que no necesitan, no solicitan ni valoran esos subsidios. Era imprescindible racionalizar este sistema, realizando adecuaciones tarifarias que tuvieran en cuenta la crisis de ingresos de los hogares, pero dotándola de progresividad distributiva. Lejos de ellos, el equipo de la Secretaría de Energía, que se fuera desplegando desde los entes reguladores, no hizo más que alimentar este sistema nefasto de subsidios”, explicó.

“El equipo de la Secretaría de Energía no fue capaz de diseñar un sistema de segmentación de tarifas y cobrarles a los ricos y sectores de ingresos medio — altos una boleta de luz y gas sin subsidios”, recriminó.

El Presidente pagó la lealtad de su funcionario con la eyección. Esta conducta del mandatario con sus colaboradores replica varias anteriores y marca ya una secuencia refleja: defenderlo en la pelea con el cristinismo equivale a inmolarse, es un acto suicida.

La traición del líder tiene su linaje.

1080, el Cid Campeador marcha al exilio, desterrado por el rey Alfonso VI:

“Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró// Sesenta pendones lleva detrás el Campeador.// Todos salían a verle, niño, mujer y varón,// a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó.// ¡Cuántos ojos que lloraban, de grande que era el dolor!// Y de los labios de todos sale la misma razón:// ¡Qué buen vasallo sería, si tuviese buen señor!”.

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