El paro por tiempo indeterminado convocado por el SOEM no ha tenido, en los dos días que lleva, la adhesión esperada. Que sea con asistencia a los lugares de trabajo le permite al gremio disimular esta circunstancia, pero es evidente que los servicios municipales no se han interrumpido ni visto afectados de modo significativo.
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Pulseada determinante
Esta falta de entusiasmo por la medida de fuerza intentó revertirse ayer, con presiones de los sindicalistas sobre mujeres que cumplen tareas docentes y de maestranza en escuelas municipales e intentos de impedir el ingreso de pacientes a las instalaciones de Sanidad municipal.
El municipio advirtió que no tolerará agresiones ni atropellos, pero aguarda el desarrollo de los acontecimientos balo el principio napoleónico: cuando tu enemigo se equivoque, no lo interrumpas. Es una actitud que le dio buenos resultados en las peleas con el exsecretario general del SOEM Walter Arévalo, por cuya senda parece querer internarse el actual jefe del gremio, Luis Álamo.
La Municipalidad prepara el planteo ante la Dirección de Inspección Laboral para pedir la ilegalidad de la medida de fuerza. Cualquier dislate irá a engordar ese expediente.
El secretario de Gobierno municipal, Fernando Monguillot, consideró que el paro es ilegal “no solamente por lo intempestivo, extremo e inoportuno”.
“Hay una ordenanza vigente de que el gremio debe presentar el plan de contingencia para la prestación mínima de los servicios esenciales y no lo ha hecho. Es decir, hay un incumplimiento por parte del gremio y por parte de la municipalidad no hay ningún incumplimiento”, consignó.
El funcionario recordó que con los sueldos de abril se cumplió la última cuota de un aumento del 40% acordado en marzo.
“Mantuvimos la primera reunión el 9 de mayo, donde ellos manifiestan que su pretensión era del 50% en un solo pago. Bajo esa circunstancia, nosotros dijimos que estaba un tanto alejado de las posibilidades reales de la Municipalidad y estábamos esperando conocer la inflación, que fue de un 8,8 en el mes de abril y con una tendencia a la baja. Esto nos termina de confirmar que esas pretensiones están un tanto alejadas de las posibilidades y las variables económicas, cuando nos dimos con la sorpresa de la notificación de un paro por tiempo indeterminado, sin ni siquiera haber discutido”, relató Monguillot.
Un indicio de que el Municipio no está dispuesto a ceder es que no haya recurrido a la tradicional conciliación obligatoria, que permite interrumpir las medidas de fuerza para oxigenar las tratativas.
“Es incomprensible, desproporcionada, inoportuna y anticipada la medida que ha llevado adelante el SOEM. Fue al iniciar una negociación, ni siquiera a la mitad. Muestra a las claras que nosotros no vamos a negociar bajo un manto de extorsión, como lo es esta medida”, advirtió Monguillot.
La posición municipal es lógica. El gremio ha quebrado unilateralmente y sin justificativos razonables una relación con el municipio capitalino que venía muy armónica tras la salida de Walter Arévalo.
Sería insensato prestar anuencia a las condiciones que pretende instaurar el gremio bajo el mando de Luis Álamo. Hacerlo implica también habilitar metodologías inquietantes, en un contexto general signado por la incertidumbre, con el sistema adaptándose lentamente a la irrupción del fenómeno Javier Milei.
Es una pulseada que se proyecta más allá de la discusión salarial, sobre el plano institucional y político. Su desenlace condicionará el resto de este segundo mandato de Gustavo Saadi en un tema tan sensible como la relación con los representantes de la familia municipal.