El año que viene se cumplirán 20 desde la sanción de la Ley de Parto Humanizado, cuyos postulados siguen sin cumplirse debidamente. Uno de los derechos de las madres gestantes establecidos en la norma es el del parto natural, sin intervención quirúrgica, salvo que algún problema justifique debidamente esa operación.
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Procedimientos innecesarios
Los nacimientos por cesárea aumentan cada vez más en todo el mundo. Y la Argentina y Catamarca no son una excepción. El porcentaje de nacimientos por esa vía es muy superior al promedio de casos que lo justifiquen. Y si bien es cierto que hay mujeres que están de acuerdo con esta intervención, también lo es que en muchas ocasiones son decididas por el médico. Un nacimiento por cesárea puede ser planificado y es más “cómodo” para el profesional, que además, en el sector privado de salud, cobra honorarios más altos que si el parto fuese normal. Pero los nacimientos a través de una intervención quirúrgica generan inconvenientes que no son siempre valorados: dolor post parto, más riesgo de mortalidad, infecciones, ingreso a terapia intensiva, hemorragias, transfusiones, más tiempo de internación, ruptura uterina en el siguiente embarazo, placenta previa, placenta accreta. En los bebés, aumenta el riesgo de prematuridad, alteraciones de la inmunidad, problemas respiratorios como el asma e infecciones a largo plazo, según una enumeración practicada por Ana Pilar Betrán, que pertenece al área de Salud Natal y Perinatal de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“La cesárea es una cirugía abdominal mayor, la más practicada en el mundo -explica Betrán en una entrevista para la agencia Télam-. Hay mucha desinformación y manipulación, de ahí que las mujeres piensen que en el parto vaginal los riesgos son mucho mayores, que la cesárea no va a doler, que es ciento por ciento segura, que no tiene ninguna repercusión ni para la madre ni para el bebé. Hay indicaciones de cesárea, pero no podemos asustar a todas haciéndolas temerosas del parto vaginal. Los dolores de parto son reales. El parto es una condición fisiológica, hay un proceso neurohormonal que prepara a la mujer para optimizarlo. Sin embargo, a las mujeres se les lava el cerebro, se les dice que el dolor del parto es de las épocas de las cavernas y que es mejor evitarlo con una cesárea”.
Según los cálculos de esa organización, un promedio del 15% de los partos debería ser por cesárea como consecuencia de las complicaciones que suelen surgir. Sin embargo, en Argentina entre el 35 y 40% de los partos del ámbito público de nuestro país son de este modo, dato que se obtiene del Sistema de Información Perinatal (SIP), al que reportan los hospitales. Y el porcentaje sube, según cálculos aproximados porque no hay registros estadísticos precisos, a casi el 70% en el sector privado de la salud.
Un mayor control de las autoridades sanitarias respecto del abuso que los profesionales médicos y los establecimientos de salud hacen de este tipo de intervenciones, y una campaña amplia dirigida a las mujeres gestantes informándoles respecto de los derechos que contempla la denominada ley de Parto Humanizado, contribuirían a bajar el número de cesáreas innecesarias.