La defensa del efectivo Franco Ávalos, imputado por la muerte de su colega Oscar Ramírez, solicitó el cambio de calificación. Actualmente, Ávalos está acusado por el delito de “homicidio simple con dolo eventual agravado por el uso de arma de fuego”. El abogado defensor de Ávalos, Roberto Mazzucco, planteó que su asistido sea acusado por el delito de “homicidio culposo” en el cambio de calificación. Lo hizo con una presentación por escrito ante la fiscal de Instrucción Nº 4, Antonella Kranevitter, quien está a cargo de la investigación del hecho.
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Piden atenuar la acusación contra el policía Franco Ávalos
El letrado consideró que se deben diferenciar dos figuras en relación a los principios de la culpabilidad: la culpa con representación, parte de las figuras culposas; y el dolo eventual, parte de las intencionales o dolosas.
En este sentido, mencionó que la culpa con representación se refiere al accionar imprudente o negligente del agente, frente al cual el mismo se representa el resultado posible, pero tiene la seguridad de que ello no va a ocurrir.
En tanto que en el dolo eventual, también se representa el resultado como posible, pero el mismo le es indiferente y no hace nada para evitarlo, según detalló Mazzucco.
Para el defensor, esas diferencias “solamente se encuentran en la cabeza del individuo que desarrolla las conductas imprudentes o negligentes”. Y por ello, se hace muy difícil, dilucidar si se está ante una u otra figura por la delgada línea que separa la culpa con representación del dolo eventual, todo esto a consideración del abogado.
Según Mazzucco, Ávalos jamás se logró representar el resultado que podía ocasionar tomar el arma de fuego, que por protocolo debía estar descargada, y disparar en contra de la humanidad del policía Ramírez. O si se lo representó, estuvo convencido de que la misma se encontraba descargada porque era lo que correspondía.
“Por protocolo, y tal como fue adecuadamente explicado por el mismo, en primer lugar, cuando el personal policial de la División sale a un procedimiento, no siempre carga el arma con municiones, eso depende del escopetero, que se traslada como acompañante de la motocicleta. En algunos casos sí, con los cartuchos que previamente se colocan en un pequeño bolso, o en algunos casos cuando se requiere el uso de las armas por cuestiones funcionales se lo hace en el momento. Pero lo cierto es que apenas se regresa a la base, lo primero que se efectúa, reitero, por protocolo, es colocarse frente a una pared y descargar completamente el arma de fuego, y cumplido recién se procede a guardar el arma en su lugar asignado. El arma de fuego por una parte nunca debería haberse encontrado sobre un escritorio. Ese arma nunca debió tener municiones, y este (por Ávalos) estaba tal como expresó, absolutamente convencido de que eso era así, evidentemente equivocado, pero podemos decir que confió en la pericia, prudencia y diligencia de sus compañeros, quienes evidentemente no habían actuado como él estaba convencido”, remarcó en el escrito.
Según la investigación, el hecho fatal se habría producido luego de un procedimiento en el que participó Ramírez. El agente, supuestamente, estuvo presentando servicio en el rastrillaje de búsqueda del financista José Luis Sierra y, al regresar, previo a entregar la guardia, en el momento de la verificación de armas, una escopeta se habría disparado, impactando en el rostro de Ramírez a corta distancia.
“En la psiquis de mi defendido, jamás se encontró si quiera una representación directa del resultado ocurrido. Menos aún un resultado posible, frente al cual actuó con total indiferencia. Más allá de su clara imprudencia, o negligencia, y más allá de pertenecer a una fuerza especial, al igual que sus compañeros que no descargaron el arma adecuadamente, estaba justamente en el absoluto convencimiento de que la misma no tenia municiones, siendo esta la única razón por la cual la accionó, pues ante la mínima duda que hubiera tenido no lo hubiera hecho, y en definitiva no le hubiera quitado la vida a su amigo”, expresó Mazzucco en la presentación.
Por último, indicó que no hay elementos de prueba que acrediten la existencia del dolo necesario para la figura de “homicidio simple” que se le endilga actualmente.
Mazzucco también hizo referencia a la “excelente” relación de amistad que tenían Ávalos y Ramírez, y aseguró que no existía ningún tipo de diferencias o problemas entre ambos.
Hecho
Ocurrió el viernes 2 de junio, a la noche, en el edificio del Grupo de Infantería Motorizada de Acción Rápida (GIMAR), en la ciudad Capital. Supuestamente, los policías Ávalos y Ramírez manipulaban armas de fuego cuando se produjo el suceso fatal. Ávalos disparó el arma, Ramírez recibió el impacto y luego murió.
