En una no muy común demostración de consenso y diálogo, la Cámara de Diputados está avanzando en el tratamiento de 16 proyectos de ley vinculados al bullying, ciberbullying y violencia digital. Se reunieron el martes, volvieron a reunirse este jueves y volverán a hacerlo la próxima semana: la idea es lograr la media sanción de al menos tres leyes antes de que termine el período ordinario, el 30 de noviembre.
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Pida un deseo, señora
Las propuestas abarcan desde la prevención del acoso escolar y las formas de violencia que se ejercen a través de entornos digitales, hasta posibles sanciones. La distribución por temas, explicaron, permitirá que distintos grupos de legisladores trabajen sobre esos contenidos, puedan pulir sus borradores y avanzar en tándem para ponerlos a consideración de instituciones y especialistas en la materia.
Conmovedora muestra de eficacia, sobre la que no puede omitirse el contexto: el apuro llegó en medio de la repercusión por el caso de acoso escolar en el Colegio Pía Didoménico, que derivó en causas penales que avanzan a su ritmo en la Justicia.
Para que quede claro: hasta que la joven ‘Joker’ no se despachó en su cuenta de Instagram con el famoso relato de crueldad, dormían en la Cámara de Diputados 16 proyectos de ley vinculados al acoso escolar. Prácticamente uno de cada tres diputados había presentado alguno. Que se hayan puesto de acuerdo para tratarlos a todos en diez días y tengan el objetivo de aprobar algunos antes de fin de mes es realmente un récord. Pida un deseo, señora.
Hasta que la joven ‘Joker’ no se despachó con el famoso relato de crueldad, dormían en la Cámara de Diputados 16 proyectos de ley vinculados al acoso escolar.
Otra vez los hechos marcaron la agenda de la Legislatura, que llegará tarde con su respuesta, cuando el trabajo de la Legislatura debería ser el de anticiparse a los hechos: la solución a los problemas debería estar prevista y trabajada, sin la necesidad de caer en una absurda demagogia cuando los abogados faranduleros y los medios de alcance nacional ponen la lupa en la ignota Catamarca.
Algo que los diputados pasaron por alto es que ya existen normas que bien podrían encuadrar el tratamiento de casos de bullying y que no están en aplicación. Advirtió El Ancasti que el “Observatorio de Violencia Escolar” creado por la Ley Provincial 5402 (sancionada en julio de 2014) dejó de funcionar en 2020, aunque la ley está en plena vigencia. El organismo funcionaba bajo la órbita del Ministerio de Educación y tenía entre sus objetivos “el seguimiento y abordaje de distintas formas de violencia en el ámbito educativo. Su ausencia cobra especial relevancia frente a los hechos de violencia extrema que se conocieron en las últimas semanas y que tuvieron como protagonistas a alumnos y alumnas del nivel secundario”.
Se desconoce si alguno de los proyectos propuestos avanza sobre la reactivación del Observatorio. Este diario publicó en junio que existe una escasa disponibilidad de información pública que permita conocer la verdadera dimensión del problema. Los últimos datos difundidos por el Ministerio de Educación provincial son de fines de 2023 y, desde entonces, no se publicaron nuevos registros sobre la cantidad de intervenciones realizadas, la evolución de los casos ni el alcance de las acciones implementadas para prevenir la violencia entre estudiantes. Nada cambió desde junio hasta este noviembre en curso.
Sería interesante saber qué aportes puede haber en la sanción de una, dos o 16 nuevas leyes vinculadas a la temática. Esto sin contemplar si luego serán factibles de aplicación. Ahí está, vivita y coleando, la histórica Ley Anti-Plus.
