Gran conmoción causó la muerte en Córdoba de una adolescente de 15 años que fue atacada por dos perros de la raza dogo argentino. Son reiterados en todo el país este tipo de ataques, aunque no todos tienen desenlace fatal.
Gran conmoción causó la muerte en Córdoba de una adolescente de 15 años que fue atacada por dos perros de la raza dogo argentino. Son reiterados en todo el país este tipo de ataques, aunque no todos tienen desenlace fatal.
El hecho, ocurrido en el barrio Estación Flores de la capital cordobesa, disparó un debate que debería ser fructífero para una toma de conciencia de la peligrosidad de algunos perros y la responsabilidad que tienen los dueños de esos animales. Este último punto es clave: en el caso narrado, los propietarios de los dogos argentinos fueron imputados por homicidio culposo y tienen, además, responsabilidad civil en el episodio.
El otro tema es la multiplicación de canes de razas muy peligrosas, algunas creadas para cazar o pelear. Según versiones no corroboradas aún, los dogos que mataron a la chica eran entrenados en Catamarca para cazar pumas. Así lo señaló Celeste Ávila -rescatista de perros y presidenta de la Fundación Garra en Córdoba- para explicar la agresividad de los animales.
Los dogos, cuya raza ha sido el resultado de cruzas buscadas especialmente, se usan habitualmente también para cazar jabalíes. Más peligrosos, sostienen los especialistas, son los ejemplares de otra raza creada mediante cruzas: los perros pampas, resultado de la cruza entre dogo argentino y pitbull. Combinan –dicen- la agresividad del pitbull y la potencia y la fuerza del dogo. Temible.
Son cada vez más las organizaciones protectoras de animales que promueven la castración de los perros potencialmente peligrosos a los fines de que se extingan estas razas gradualmente, evitando de ese modo que los perros sean sacrificados. Otros sostienen que basta con adoptar precauciones.
Mientras tanto, lo aconsejable es respetar estrictamente la legislación vigente. En San Fernando del Valle de Catamarca rige desde 2009 la ordenanza 4223 que regula la tenencia “de aquellos perros que por su contextura física y temperamento puedan resultar potencialmente peligrosos”. El instrumento legal, entre muchos otros puntos, enumera los recaudos que deben tener los propietarios cuando circulan con ellos en la vía pública o cuando están en sus domicilios a los efectos de evitar ataques a personas u otros animales. También la creación de “un Registro Central Informatizado, en el que se hará constar cualquier incidente producido por los canes a lo largo de su vida”.
A nivel provincial tiene vigencia desde 2018 una ley similar que, además de consignar las previsiones que deben tomar los dueños, también promueve la creación de un Registro de Propietarios de Perros Potencialmente Peligrosos de la provincia de Catamarca.
Ambas normas son bastantes completas y de utilidad para prevenir ataques de este tipo de animales, pero basta recorrer las calles de cualquier ciudad o localidad provincial para saber que la mayoría de los propietarios no cumplen con esos recaudos y que los registros, si existen, nadie o muy pocos los conocen.
Lamentablemente tienen que suceder hechos terribles como la muerte de la adolescente cordobesa para que el tema suba a la superficie del debate público. Es de esperar, entonces, que las autoridades hagan cumplir las normas vigentes para evitar sucesos de tanta gravedad.